¿Qué ocurre realmente en la región de Xinjiang, en el noroeste de China? Cerca de un millón de personas del pueblo Uigur, una minoría musulmana, permanecen en lo que organismos internacionales describen como el campo de concentración y esclavitud laboral más grande del mundo.
Mientras Pekín sostiene que se trata de "Centros de Educación y Formación Profesional" para combatir el extremismo y fomentar la integración económica, testimonios de sobrevivientes y documentos filtrados revelan una realidad brutal: esterilizaciones forzadas, desapariciones y una campaña de adoctrinamiento diseñada para eliminar su religión, idioma y cultura.
Los motivos para el encarcelamiento son alarmantes. Existen registros de personas sentenciadas a siete años de prisión por rezar, confinadas por usar la aplicación WhatsApp, o privadas de su libertad simplemente por tener parientes en el extranjero.
Pero, ¿por qué Xinjiang? Esta región es estratégica para el régimen chino: produce el 20% del algodón mundial y posee enormes reservas de litio, níquel, petróleo y gas natural. Para Pekín, el control absoluto de este territorio es una prioridad económica.
En 2022, la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU señaló que estas restricciones podrían constituir crímenes contra la humanidad. Sin embargo, gran parte del mundo guarda silencio, anteponiendo intereses políticos y comerciales al sufrimiento de una minoría.
Para mantener este hermetismo, China ha desplegado un avanzado sistema de control social que incluye reconocimiento facial, toma de muestras de ADN y escaneo de iris, aislando la región mediante muros y monitoreo digital estricto. Para los Uigures, resistir y mantener su lengua es la única forma de evitar que su historia sea borrada por completo.
Siguenos en Noticias lat para más noticias.

