La guerra entre Rusia y Ucrania escala con ataques profundos en territorio ruso y versiones contradictorias sobre el control del frente de batalla.
Decenas de drones ucranianos atacaron este sábado la ciudad de San Petersburgo. Según las autoridades locales, una terminal petrolera en el distrito de Kirovski fue alcanzada. Asimismo, un dron se estrelló en el complejo histórico de Peterhof, aunque sin causar víctimas ni daños materiales. El presidente Volodímir Zelensky afirmó que la ofensiva también logró impactar la base naval de Kronstadt, un objetivo militar estratégico. Por su parte, el gobernador de la ciudad informó que Rusia logró abatir más de 70 aparatos.
Estos ataques se producen tras bombardeos rusos en Kiev, que dejaron 30 fallecidos, y en Sumy, con cuatro víctimas mortales. También se reportaron heridos en Kramatorsk, Dnipropetrovsk y Zaporiyia.
Mientras tanto, la disputa por la localidad de Kostiantinivka marca la agenda militar. El Kremlin y el general Sergei Rudskoy aseguran que la ciudad está bajo control total ruso. Sin embargo, el ejército ucraniano niega estas afirmaciones, asegurando que sus soldados mantienen sus posiciones a pesar de los intentos de asalto rusos. El presidente Zelensky calificó las declaraciones de Vladímir Putin como "otra mentira rusa".
En el plano diplomático, tanto Putin como Zelensky mantuvieron conversaciones telefónicas con Donald Trump para tratar la situación del conflicto y buscar una posible solución. Estas gestiones ocurren mientras la línea del frente ha permanecido prácticamente sin cambios durante el mes de junio, prolongando la pérdida de impulso de las tropas rusas.
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