Dieciocho personas han muerto tras un ataque con drones contra una escuela secundaria en la ciudad de Starobelsk, en la región de Lugansk, zona ocupada por Rusia.
El Ministerio de Emergencias ruso informó que el balance total de víctimas asciende a 60 personas. Los socorristas han trabajado en la recuperación de cuerpos entre los restos de un edificio de cinco plantas que quedó reducido a ruinas. Según una lista publicada por el gobernador regional instalado por Moscú, Leonid Pasechnik, la mayoría de los fallecidos y desaparecidos son mujeres jóvenes nacidas entre 2003 y 2008. Fuentes rusas indicaron que 86 jóvenes de entre 14 y 18 años se encontraban en el dormitorio que se derrumbó durante la acción, ocurrida el jueves por la noche.
El presidente Vladimir Putin prometió represalias, asegurando que en la zona no había objetivos militares ni instalaciones de inteligencia. Por su parte, el Estado Mayor ucraniano negó haber atacado a civiles. Ucrania afirmó que el bombardeo estuvo dirigido a una unidad de drones rusa, específicamente al grupo Rubikon, que se encontraba desplegado en esa zona de Starobelsk.
La ONU condenó enérgicamente cualquier ataque contra civiles e infraestructuras civiles, aunque señaló que no ha podido verificar los detalles debido al acceso restringido al área.
Este incidente ocurre en un contexto donde los ataques con drones por ambos bandos han aumentado considerablemente desde el año pasado. Al mismo tiempo, el presidente Volodimir Zelenski y la embajada de Estados Unidos en Kiev emitieron advertencias sobre el riesgo de un gran ataque aéreo ruso en las próximas horas.
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