Tensión creciente en el estrecho de Ormuz. El Comando Central de Estados Unidos, conocido como CENTCOM, ha reivindicado una serie de ataques contra infraestructuras militares iraníes ejecutados durante este fin de semana.
Las operaciones se centraron en la localidad de Geruk y en la isla de Qeshm, puntos estratégicos situados a ambos lados del estrecho. Según el comunicado oficial, el objetivo de las incursiones fueron radares y estaciones de mando y control de drones iraníes.
Esta acción militar, llevada a cabo el sábado y el domingo, fue justificada por el órgano castrense como una respuesta a "acciones agresivas" por parte de Irán. Específicamente, el ataque responde al derribo de un dron MQ-1 estadounidense que operaba sobre aguas internacionales, hecho que había sido anunciado previamente por la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.
En la respuesta inmediata, aviones de combate estadounidenses eliminaron defensas aéreas iraníes, una estación de control terrestre y dos drones de ataque unidireccionales. El CENTCOM señaló que estos últimos representaban una amenaza clara para los buques que transitaban por las aguas regionales.
A pesar de la ofensiva, el Comando Central ha confirmado que ningún militar estadounidense resultó herido en las operaciones.
Este episodio ocurre bajo un marco de fragilidad diplomática: el alto el fuego vigente desde el 8 de abril, el cual ha sido prorrogado sin fecha límite por el presidente Donald Trump. Sin embargo, se trata de una tregua trémula, especialmente durante la última semana, periodo en el que se han repetido ataques de este tipo.
El CENTCOM ha prometido que continuará protegiendo los activos e intereses de Estados Unidos en respuesta a lo que califican como una agresión iraní injustificada.
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