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De periodista en Chile a minero en Australia: El relato de supervivencia y éxito de Jean Patrick Mardones

La vida de Jean Patrick Mardones, cambió el 6 de noviembre del 2025, cuando el periodista oriundo de Chiguayante, llegó...

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De periodista en Chile a minero en Australia: El relato de supervivencia y éxito de Jean Patrick Mardones
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El periodista chileno Jean Patrick Mardones transformó su vida al mudarse a Perth, Australia. Tras enfrentar el desafío emocional de la migración y trabajar inicialmente en cocinas y cafeterías para sobrevivir, logró dominar el idioma gracias a la calidez de los locales y adaptarse a un entorno multicultural y saludable. Actualmente, Mardones ha alcanzado la estabilidad económica trabajando en la minera BHP como funcionario de abastecimiento, donde percibe sueldos competitivos en turnos rotativos. El comunicador destaca la sorprendente seguridad del país y la calidad de vida, aunque reconoce que el alto costo de los arriendos fue un obstáculo inicial. A pesar del éxito profesional y financiero, Mardones no planea echar raíces permanentes en el país angloparlante. Su objetivo es ahorrar durante dos años más para finalmente regresar a su natal Chiguayante.

La vida de Jean Patrick Mardones, periodista oriundo de Chiguayante, experimentó una transformación profunda el 6 de noviembre de 2025, fecha en la que aterrizó en Australia. Impulsado por el deseo de progresar y conocer nuevas realidades, el comunicador se radicó junto a su pareja en Perth, una ciudad que, aunque se encuentra a 3.847 kilómetros de Sídney y es considerada una de las más aisladas del mundo debido a la llanura de Nullarbor, resultó ser una grata sorpresa para el chileno.

Desde su llegada, Mardones destacó la accesibilidad de los precios y la conectividad de Perth, pero sobre todo, resaltó la calidez de los australianos, a quienes cariñosamente llaman "aussies". Para quien no domina el idioma, el comunicador afirma que Australia es uno de los mejores destinos para aprender inglés, debido a la paciencia y sociabilidad de la gente local. Según relata, los australianos se toman el tiempo necesario para esperar a que el extranjero logre armar sus oraciones, lo que genera una cercanía fundamental para quienes emigran.

En cuanto al idioma, Mardones hace una comparación interesante: señala que el inglés australiano posee una jerga propia y una tendencia a acortar las palabras, guardando una similitud estructural con la forma en que se habla el español en Chile. Gracias a esta inmersión, el periodista asegura que hoy es capaz de comprender y mantener conversaciones fluidas.

Sin embargo, el proceso migratorio no ha estado exento de dificultades. Mardones es enfático al señalar que migrar no es para cualquier persona. Describe un ciclo emocional donde la novedad inicial da paso, tras algunos meses, a un sentimiento de remordimiento provocado por la distancia de la familia y el abandono de la zona de confort. Para el periodista, hubo momentos de estabilidad y otros donde "las cosas se van a pique", obligándolo a reinventarse constantemente.

En el ámbito laboral, el inicio fue un desafío de supervivencia. Al no contar con un nivel de inglés avanzado, Mardones no pudo insertarse inmediatamente en los medios de comunicación. Durante los primeros cuatro meses, su prioridad fue sobrevivir, encontrando empleo apenas dos semanas después de su llegada. Su trayectoria comenzó en una cocina, donde debió aprender la terminología técnica de los utensilios y preparaciones locales. Posteriormente, trabajó como cocinero y barista en una cafetería francesa.

Gracias a la visa Working Holiday, que permite flexibilidad horaria, el chileno buscó optimizar sus ingresos. No obstante, advirtió que el arriendo es el gasto más crítico en Australia, alcanzando los 2.000 dólares australianos, monto que se paga cada dos semanas. Esta situación puso a prueba sus ahorros iniciales debido a la dificultad de calcular los gastos reales al principio.

Actualmente, Mardones ha logrado un salto profesional significativo al integrarse a la minera BHP, una de las compañías más grandes del mundo. Se desempeña como funcionario de abastecimiento en las minas de hierro de Newman. Su modalidad de trabajo consiste en turnos rotativos: trabaja dos semanas, durante las cuales cuenta con alojamiento y buffet libre, y luego descansa otras dos semanas. En un periodo de trabajo, percibe aproximadamente 5.000 dólares australianos líquidos, monto con el cual debe solventar sus gastos durante el resto del mes. Para acceder a este puesto, el periodista debió realizar certificaciones obligatorias en construcción y minería, con un costo aproximado de 100 dólares por curso.

Más allá de lo laboral, Mardones valora los hábitos saludables de la sociedad australiana, destacando que la jornada comienza muy temprano, con personas haciendo ejercicio desde las 6 de la mañana. Asimismo, resalta la multiculturalidad de Perth, donde convive con personas de Medio Oriente y el sudeste asiático, mencionando la experiencia de compartir con un compañero de Bután.

Un punto fundamental en su relato es la seguridad. El periodista describe como "cuático" el hecho de poder dejar un teléfono celular en un lugar público y encontrarlo intacto media hora después, una realidad que contrasta drásticamente con la situación de seguridad en Chile.

A pesar del éxito económico y la calidad de vida, Mardones confiesa que no desea echar raíces permanentes en Australia. Aunque extenderá su estadía por dos años más para seguir ahorrando, el deseo de regresar a Chiguayante y "respirar el aire del cerro" prevalece sobre la posibilidad de vivir para siempre en un país angloparlante.

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