La capital iraní se ha convertido en el escenario de una movilización masiva con motivo de las ceremonias fúnebres del Ayatolá Alí Jamenei, quien falleció en un ataque ejecutado por Estados Unidos e Israel. Mientras millones de personas llenan las calles de Teherán para rendir homenaje al difunto líder, una incógnita persiste y genera creciente inquietud: el paradero de su hijo, Mojtaba Jamenei, quien ha sido designado como el nuevo líder supremo de Irán.
Hasta el momento, Mojtaba Jamenei no ha reaparecido en público, lo que ha alimentado dudas sobre su estado de salud y ha suscitado interrogantes sobre quién está ejerciendo realmente la dirección del país. Según los reportes, se cree que Mojtaba resultó herido en el mismo ataque que acabó con la vida de su padre, su madre y su esposa. Desde el inicio de la guerra a finales de febrero, el nuevo líder ha permanecido oculto, limitando su comunicación con sus partidarios a declaraciones escritas difundidas por los medios estatales iraníes. Hasta la fecha, no ha mostrado su rostro ni ha hablado públicamente.
El Gobierno iraní ha detallado una agenda de actos conmemorativos, pero no ha anunciado planes concretos para una aparición de Mojtaba, decisión que, por motivos de seguridad, difícilmente se haría pública con antelación. Para fortalecer su legitimidad religiosa en este proceso de sucesión, el rango clerical de Mojtaba fue elevado de hojatoleslam a "ayatolá", un título reservado para eruditos de alta jerarquía en el islam chiita. Analistas sugieren que este movimiento respondió a la preferencia de los centros de poder de línea dura, incluidos los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, por mantener la continuidad en un periodo de extrema inestabilidad.
La magnitud de las ceremonias fúnebres es considerable. El Ministerio de Salud de Irán, a través de la agencia Tasnim, estima que alrededor de 15 millones de personas participarán en las despedidas durante los próximos días. En Teherán, la Municipalidad informó que más de 2,2 millones de personas utilizaron el sistema de metro solo entre las 5:30 a.m. y las 3 p.m. del sábado. Se han instalado hospitales temporales cerca de la Gran Mosalla del Imam Jomeini, donde reposan los ataúdes de Jamenei y sus familiares, mientras los equipos médicos permanecen en alerta máxima.
El ambiente en las calles es de profundo pesar, pero también de hostilidad hacia Occidente. Muchos asistentes han expresado sus deseos de venganza contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mientras que en las paredes de las zonas de seguridad se han leído consignas que rechazan cualquier negociación con el gobierno estadounidense.
En el plano diplomático, la situación es igualmente compleja. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, mantuvo una conversación telefónica con Donald Trump, acordando reunirse próximamente en Washington. Ambos líderes no se habían visto desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, periodo en el que han surgido tensiones sobre la gestión del conflicto. Trump, en una entrevista con Axios, afirmó que Netanyahu "sabe quién es el jefe" y confirmó que el encuentro podría ocurrir la próxima semana, tras su asistencia a una cumbre de la OTAN en Turquía los días 7 y 8 de julio.
En un discurso reciente en el Monte Rushmore, Trump aseguró que Irán "se muere por llegar a un acuerdo" y mencionó que otorgaron una semana de descanso para el funeral "porque somos buena gente". Paralelamente, se han llevado a cabo conversaciones indirectas en Doha entre negociadores estadounidenses e iraníes. Aunque el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar calificó los avances como "positivos", las reuniones fueron suspendidas por Irán para dar prioridad a los actos fúnebres.
La inestabilidad se extiende también al Líbano. A pesar de un acuerdo mediado por Estados Unidos para la retirada israelí de dos zonas del sur, los combates han continuado. Israel aprobó la continuación de sus operaciones militares poco después de la firma, y el sábado informó sobre la eliminación de un "militante armado" en la zona de Majdal Zoun. Hezbollah, por su parte, ha rechazado el acuerdo exigiendo una retirada total de las fuerzas israelíes.
Finalmente, han trascendido reportes sobre advertencias emitidas por funcionarios estadounidenses a Irán, quienes temían que Israel pudiera asesinar a mediadores clave en las conversaciones, como el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, o el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi. La oficina del primer ministro de Israel ha calificado estas informaciones como "noticia falsa" y una "invención de la realidad".


