El comisionado para la paz, Otty Patiño, manifestó su preocupación frente al giro que podría tomar la política de seguridad y paz en Colombia con la llegada del nuevo Gobierno. En una entrevista concedida a la revista SEMANA, el funcionario analizó las declaraciones de Abelardo De La Espriella, quien ha anunciado un plazo de 30 días para que los grupos armados se sometan a la justicia, descartando cualquier tipo de negociación.
Según Patiño, el planteamiento de De La Espriella es "simplista" y se basa en una narrativa de campaña que sostiene que los procesos de paz han facilitado la expansión de la delincuencia. El comisionado fue enfático al señalar que el uso de ultimátums en este contexto es equivalente a "dispararse en el pie", argumentando que este tipo de metodologías no suelen ser efectivas con los actores armados. En este sentido, advirtió que el desmantelamiento de los procesos actuales podría generar un retroceso peligroso, pues el país no debería pasar de una estrategia de "paz total" a una de "guerra total".
Respecto al impacto inmediato en las mesas de diálogo, Patiño prevé que los grupos armados podrían levantarse de las negociaciones. El funcionario explicó que los procesos se han construido sobre tres ejes fundamentales: la transición a la civilidad, el desescalamiento del conflicto y la transformación territorial. Un "golpe de mano" en estas dimensiones, señaló, no traería beneficios para la nación. Sobre el caso específico del grupo Calarcá, el comisionado sugirió que es probable que se estén preparando para evitar capturas y evaluando bajo qué condiciones se relacionarían con la administración entrante.
En cuanto a otros actores, el comisionado destacó la situación de la Coordinadora del Pacífico en Putumayo. Según Patiño, este grupo ya se sometió y sus integrantes se desarmaron para reintegrarse a la vida civil. En este escenario, afirmó que la responsabilidad recae ahora en el Gobierno para garantizar el respeto a sus derechos y asegurar su transición plena. Por otro lado, describió el panorama del Clan del Golfo como "muchísimo más complejo" debido a su gran tamaño y expansión territorial, subrayando que con ellos no se ha logrado establecer una zona de ubicación temporal.
Uno de los puntos más reveladores de la entrevista fue la confirmación de la muerte de alias Zarco Aldinever, señalado de ordenar el magnicidio de Miguel Uribe Turbay. Patiño informó, basándose en fuentes confiables, que Zarco murió a manos de Pablito Arauca, integrante del ELN. El cuerpo del guerrillero habría sido arrojado a un río en los Llanos Orientales, específicamente en el río Arauca, por lo que no hubo sepelio.
Sobre otros líderes armados, el comisionado señaló que Iván Márquez, de permanecer vivo, se encontraría muy incapacitado para ejercer el mando en la selva y probablemente estaría bajo observación médica. En cuanto a Iván Mordisco, Patiño afirmó que este líder perdió disputas territoriales tanto contra Calarcá en la selva amazónica como contra el ELN en Arauca. Asimismo, calificó a la Segunda Marquetalia como una organización "fantasmal", dada la ausencia de interlocutores claros tras la caída de Márquez y la muerte de Zarco.
Al evaluar el balance de la "Paz Total", Otty Patiño defendió la voluntad del Gobierno actual, aunque reconoció que el tiempo fue un factor limitante. Comparó el proceso actual con el de las Farc, que tomó ocho años, sugiriendo que esperar resultados completos en menos de cuatro años es una meta difícil. Asimismo, mencionó que, aunque hubo un fuerte apoyo internacional, faltó mayor cooperación de países limítrofes, especialmente de Ecuador.
Finalmente, el comisionado informó que tiene listo su informe de empalme, el cual probablemente sea recibido por el Dapre, ya que prevé la desaparición de la Consejería para la Paz en el próximo Gobierno. En dicho documento, recomendará que la nueva administración reconozca las realidades transformadas en los territorios y advierta que el uso exclusivo de la fuerza no es suficiente para terminar la guerra, debido a que el conflicto responde a elementos más complejos que la simple criminalidad.


