Desde el pasado 1 de julio, un grupo considerable de usuarios del sistema de transporte masivo del Metro de Medellín comenzó a experimentar dificultades al intentar ingresar a las estaciones. Esta situación se debe a que las tarjetas Cívica Classic, específicamente aquellas que fueron expedidas entre los años 2007 y 2014, han dejado de ser reconocidas por los validadores del sistema, quedando efectivamente fuera de servicio.
Esta medida no es un hecho aislado, sino que forma parte de un proceso integral de modernización tecnológica del sistema de recaudo que la empresa ha venido implementando durante los últimos meses. El objetivo principal de esta transición es actualizar la infraestructura tecnológica para optimizar la experiencia del usuario y mejorar la eficiencia en el flujo de pasajeros dentro de la red.
La obsolescencia de las tarjetas Cívica Classic es la razón fundamental de su desactivación. Según la información proporcionada por el Metro de Medellín, estas versiones antiguas de la tarjeta ya no son compatibles con las nuevas funciones del sistema, especialmente en lo que respecta a las recargas virtuales. En un entorno donde la digitalización es prioritaria, las tarjetas emitidas hace más de una década no permiten el acceso a herramientas modernas de gestión de saldo.
Es importante destacar que la desactivación de estas tarjetas afecta la movilidad en todos los modos integrados del sistema. Los portadores de la Cívica Classic ya no pueden utilizar el plástico para ingresar no solo al Metro, sino también al Metrocable, al Tranvía y a los demás medios de transporte que forman parte de la red integrada.
Para mitigar el impacto de esta medida, el Metro de Medellín estableció un periodo de transición previo. Durante este tiempo, la empresa habilitó jornadas especiales de atención y extendió los plazos para que los ciudadanos realizaran el cambio de su tarjeta sin costo alguno. No obstante, las cifras revelan que miles de personas no lograron completar el trámite antes de la fecha límite, la cual estaba fijada para el 30 de junio.
De acuerdo con los criterios establecidos por la entidad, la renovación gratuita aplica exclusivamente para las personas que posean una Cívica Classic emitida entre 2007 y 2014. Específicamente, se encuentran en este grupo aquellos usuarios que no han renovado su tarjeta en los últimos diez años, quienes cuentan con la versión de color azul que incluye fotografía, o quienes han detectado que no pueden realizar recargas a través de los canales virtuales como la aplicación Cívica, Mi Bancolombia o Nequi.
A pesar de que el plazo oficial venció el 30 de junio, la empresa ha mantenido la posibilidad de realizar la renovación para quienes aún conservan el plástico antiguo. Los usuarios afectados pueden dirigirse a los Puntos de Atención al Cliente (PAC) del Metro para formalizar el cambio. Los puntos físicos habilitados para este trámite se encuentran ubicados en las estaciones de Niquía, Acevedo, San Antonio (tanto en el sector oriente como occidente), Itagüí y San Javier. En estas estaciones, la atención se brinda de lunes a viernes, en jornada continua, desde las 9:30 a. m. hasta las 6:30 p. m.
Adicionalmente, el Metro ha dispuesto el punto de atención de Sabaneta, el cual opera de manera exclusiva para este procedimiento de renovación. Para brindar mayor cobertura y facilitar el acceso a los usuarios, también se ha implementado un punto móvil en la estación Poblado, el cual funciona en un horario extendido desde las 6:15 a. m. hasta las 3:45 p. m.
En términos estadísticos, el Metro de Medellín informó que, hasta el cierre de junio, se habían logrado renovar un total de 88.400 tarjetas. Sin embargo, la cifra de usuarios pendientes sigue siendo alta. Según los registros de la empresa, existen aproximadamente 140.000 tarjetas Cívica Classic que registraron al menos un uso durante el último año y cuyos propietarios todavía no han realizado el proceso de actualización.
La modernización del sistema de recaudo trae consigo beneficios técnicos significativos. Las nuevas tarjetas incorporan la tecnología NFC (Near Field Communication), la cual permite que las recargas digitales se activen de manera más eficiente. Con esta mejora, se elimina la necesidad de que el usuario tenga que acercar la tarjeta a un validador físico después de haber realizado una recarga virtual, simplificando el uso de los canales digitales y agilizando el ingreso a las estaciones.


