La selección nacional de baloncesto de Panamá se prepara para afrontar un compromiso fundamental en su camino hacia la máxima cita mundialista. Este jueves 2 de julio de 2026, el combinado panameño recibirá en casa a la selección de Cuba, en un encuentro que representa una oportunidad determinante para sellar su clasificación a la siguiente ronda del clasificatorio de las Américas rumbo al Mundial FIBA Catar 2027.
El escenario para este enfrentamiento coloca a ambos equipos en situaciones contrastantes respecto a sus aspiraciones en el torneo. Para el equipo local, la victoria significaría un paso decisivo y casi definitivo hacia la siguiente etapa. Por el contrario, la delegación cubana llega a territorio panameño con una presión considerable, ya que se encuentra obligada a obtener el triunfo para mantener vivas sus posibilidades de avanzar en la competición y no quedar fuera de la lucha por el boleto mundialista.
El antecedente más reciente entre ambos conjuntos aporta un matiz de tensión y competitividad al encuentro. Durante la ventana de la eliminatoria disputada en el pasado mes de febrero, Panamá logró imponerse ante Cuba con un marcador final de 84-81. Aquel resultado, aunque favorable para los panameños, fue sumamente ajustado, definiéndose por una diferencia de apenas tres puntos, lo que demuestra la paridad y la intensidad que caracteriza los choques entre estas dos selecciones. En esta nueva oportunidad, el objetivo del equipo local es repetir el éxito obtenido anteriormente, pero buscando un margen de seguridad mayor para evitar el sufrimiento vivido en el duelo previo.
En el marco de los entrenamientos realizados en el Centro de Alto Rendimiento de Pandeportes, ubicado en Juan Díaz, el base de la selección panameña, Iverson Molinar, compartió sus reflexiones sobre el estado anímico y técnico del grupo. Molinar subrayó la necesidad de mantener una mentalidad competitiva y de aprendizaje basada en la experiencia del partido anterior. Al respecto, el jugador señaló: "Tenemos que venir a competir, sabemos ganamos por un solamente tres puntos la última vez, para esta ocasión tenemos que ajustar las cosas que hicimos un poco mal, para sumar el triunfo".
La preparación técnica ha estado bajo la dirección del entrenador puertorriqueño Nelson Colón, quien lidera a la denominada 'Roja sin mangas'. Tanto el estratega como el base Iverson Molinar coinciden en que este partido contra Cuba es una pieza clave en el rompecabezas de la clasificación. El cuerpo técnico ha puesto especial énfasis en corregir los errores cometidos en febrero para asegurar que el resultado sea favorable y se pueda capitalizar la ventaja de jugar como local.
El entrenador Nelson Colón ha sido claro respecto a la meta inmediata del equipo. El técnico boricua manifestó la intención de cerrar la incertidumbre sobre la clasificación lo antes posible, aprovechando el apoyo de su afición. "Vamos a tratar de hacer todo lo posible por ganar ese partido en casa (ante Cuba) y celebrar aquí nuestra clasificación", afirmó Colón, dejando claro que el objetivo es resolver la situación clasificatoria antes de enfrentar compromisos posteriores.
La importancia de este resultado se acentúa al observar el calendario inmediato, ya que Panamá tiene programado un duelo crítico el próximo domingo frente a la selección de Argentina. Lograr el triunfo este jueves contra Cuba permitiría al equipo llegar al enfrentamiento contra los argentinos con una carga psicológica mucho más ligera y, posiblemente, con la clasificación ya asegurada.
En cuanto a la tabla de posiciones, la situación actual en el Grupo D refleja la estrechez del margen de error. La selección panameña ocupa actualmente la tercera posición con un total de cinco puntos. Por su parte, Cuba se sitúa inmediatamente detrás, con cuatro puntos. Esta diferencia de un solo punto hace que el partido de este jueves sea, en la práctica, un duelo directo por la permanencia y el ascenso en la tabla de posiciones del grupo.


