La selección española de fútbol se encuentra ya en pleno rendimiento y se prepara para afrontar un compromiso decisivo en el camino hacia la gloria mundialista. El próximo 2 de julio, a partir de las 21:00 horas (hora peninsular española), el equipo nacional se medirá ante Austria en el duelo correspondiente a los dieciseisavos de final del Mundial, un encuentro que el seleccionador nacional, Luis de la Fuente, ha calificado como crítico, asegurando que en esta instancia del torneo "ya no hay margen de error".
En rueda de prensa, el técnico riojano compareció con un discurso equilibrado, donde la ambición se entrelaza con la prudencia. De la Fuente se mostró convencido de que la selección ha dado un paso adelante desde el inicio de la competición y destacó la capacidad de crecimiento del grupo con cada partido disputado. "A nosotros la exigencia nos gusta mucho", afirmó el seleccionador, quien señaló que el equipo ha comenzado a recuperar automatismos del pasado y que el rendimiento mostrado hasta el momento es reflejo de esa evolución positiva.
Uno de los puntos focales de la charla fue el análisis del potencial ofensivo, específicamente la sociedad formada por Dani Olmo y Lamine Yamal. El entrenador reconoció que el limitado tiempo de trabajo durante las concentraciones internacionales suele ser un hándicap, pero resaltó la capacidad innata de ambos futbolistas para entenderse en el terreno de juego. Según De la Fuente, esta pareja "economiza el tiempo para sacar el máximo rendimiento", una conexión que, según el técnico, se extiende armoniosamente al resto de los componentes del equipo.
La gestión del grupo y la convivencia en el vestuario también ocuparon un lugar central en las declaraciones del seleccionador. De la Fuente subrayó la madurez de sus jugadores, muchos de los cuales son referentes absolutos en sus clubes, pero que han priorizado el bien común al vestir la camiseta de España. "Entiendo que todos quieran jugar, pero aquí la norma es que lo primero es el equipo", sentenció el técnico, destacando que una vez que los futbolistas entran en faena, el objetivo colectivo prevalece sobre cualquier interés individual.
A pesar del optimismo creciente, el seleccionador evitó caer en el exceso de confianza. Aunque confesó sentirse cada día más optimista, insistió en mantenerse realista y exigente. De la Fuente rechazó categóricamente las etiquetas de favoritismo que ya empiezan a rodear a la Roja, asegurando que no quiere habitar en el "mundo de Yupi", pues en el fútbol todos los equipos poseen sus propias armas y cualquier rival puede complicar el camino. "Nuestra autoexigencia es mucho mayor que la que se marca desde fuera", añadió, definiendo a sus jugadores como auténticos competidores.
Respecto a los objetivos, aunque el foco inmediato está puesto en vencer a Austria, el técnico no ocultó que la mirada del grupo apunta hacia el 19 de julio, fecha en la que se disputará la final del Mundial. En cuanto al análisis del rival, De la Fuente describió a Austria como un equipo "muy agresivo", anticipando un partido marcado por intensos duelos tanto en fase ofensiva como defensiva. El seleccionador señaló que, en caso de que el rival decida replegarse, la clave será mover el balón con rapidez y mantener el acierto en espacios reducidos.
En el apartado médico, hubo noticias alentadoras y otras más complejas. El seleccionador calificó de "milagrosa" la recuperación de Yeremy Pino, quien ya entrena con normalidad tras un susto que inicialmente parecía una fractura. Por otro lado, confirmó que Nico Williams no podrá participar en el duelo contra Austria debido a unas molestias moderadas, aunque mantiene la esperanza de recuperarlo para la siguiente ronda. Sobre la situación de Víctor, indicó que su regreso dependerá de su ritmo competitivo. Asimismo, tranquilizó a los aficionados sobre el estado de Lamine Yamal, confirmando que el extremo está plenamente recuperado y preparado, aunque dejará para el último momento la decisión de si juega o no.
Finalmente, De la Fuente elogió el nivel del centro del campo, mencionando específicamente a Rodri, Pedri, Fabián y Zubimendi, asegurando que su rendimiento es tan alto que "se le eriza el pelo". El técnico cerró su intervención recordando la igualdad del torneo y admitiendo que cualquier equipo puede ganar, poniendo como ejemplo la derrota española frente a Colombia, a quien definió como una grandísima selección y candidata al título por su alta técnica.

