La selección mexicana de fútbol logró su clasificación a los octavos de final de la Copa del Mundo tras imponerse 2-0 ante el equipo de Ecuador en un encuentro disputado en el Estadio Azteca, en la Ciudad de México. El resultado no solo asegura el avance de la escuadra nacional a la siguiente ronda, sino que ha consolidado un sentimiento de optimismo colectivo entre la afición, resumido en la frase "¿Y si sí?", la cual se ha convertido en el nuevo mantra de esperanza para el país.
Durante la conferencia de prensa posterior al encuentro, el director técnico Javier Aguirre fue cuestionado sobre el significado de este juego de palabras que ya resuena en las gradas. El estratega, con su estilo característico, respondió: “‘Sí que sí’, me dijeron. Sí que sí. Sí, pues sí. Sí que sí. No lo entiendo. Estoy muy viejo ya”, comentó el Vasco, ampliando la dinámica lingüística que ha reemplazado al tradicional "sí se puede" en diversas gestas deportivas nacionales.
El triunfo sobre Ecuador es el resultado de una racha positiva sin precedentes para el combinado mexicano en un Mundial. El equipo de Aguirre ha logrado ganar de forma consecutiva sus tres partidos de la fase de grupos y el compromiso de dieciseisavos, llegando invicto a los octavos de final. Un dato destacado es la solidez defensiva, ya que ningún rival ha logrado anotar un gol en la portería defendida por Raúl “el Tala” Rangel ni en los tramos resguardados por el veterano Paco Memo Ochoa.
El desempeño en el campo ha sido calificado como uno de los mejores partidos de su historia mundialista, destacando la verticalidad del ataque, la entrega de los jugadores y la madurez de una plantilla joven que incluye la audacia de Gilberto Mora, un jugador menor de edad que ha sorprendido por su despliegue. Aguirre calificó la noche como "redonda" y subrayó que la comunión con la gente ha servido como un impulso extra para los futbolistas.
Este clima de euforia contrasta con la atmósfera que se vivía a principios de junio. En aquel entonces, predominaban las quejas ciudadanas debido a los altos costos de las entradas y los inconvenientes generados por las obras de transporte público e infraestructura urbana en la Ciudad de México para adecuarse al torneo. Sin embargo, la controversia se transformó en celebración desde el debut con la victoria 2-0 ante Sudáfrica, seguida por el 1-0 sobre Corea del Sur y el 3-0 frente a la República Checa.
La pasión de los aficionados se manifestó de diversas formas en el Estadio Azteca. Dulce, una aficionada de Hidalgo, asistió al partido tras ganar un boleto en un concurso de una marca de frituras. Para ella, que normalmente sigue al Cruz Azul, esta experiencia representó la posibilidad de ver cómo México rompe la "maldición" y avanza en el torneo, destacando la estabilidad y el toque del equipo actual.
Asimismo, la nostalgia estuvo presente con Alejandra y Alejandro, quienes asistieron vistiendo camisetas del Monarcas de Morelia, club desaparecido en 2020 tras su mudanza a Mazatlán. Alejandro, quien obtuvo su entrada mediante el sorteo por la compra de un auto, admitió que había considerado vender los boletos debido a los precios, pero decidió asistir para vivir la experiencia mundialista.
Otros asistentes, como Juan Carlos, utilizaron penachos como amuletos para atraer la suerte, argumentando que la pasión mexicana y la conexión con los ancestros eran clave para el avance. Por su parte, Ricardo y Regina viajaron desde Guadalajara con boletos adquiridos en la página oficial de la FIFA. Ricardo llamó la atención al vestir un disfraz de gallo bautizado como “Ysisidro”, haciendo alusión al lema “¿Y si sí?”.
Finalmente, incluso quienes no contaban con boleto, como Citlali, se congregaron frente al estadio para animar al equipo. Ella y sus acompañantes desplegaron una manta con la frase “¿Y si sí?”, explicando que representa la energía y la mentalidad ganadora que hoy envuelve a todo el país.
La selección mexicana, que ha esperado 40 años para ganar un partido de eliminación directa en un Mundial, se prepara ahora para su próximo encuentro. El partido decisivo se llevará a cabo el domingo 5 de julio, nuevamente en el Coloso de Santa Úrsula, donde millones de aficionados esperan que la esperanza se transforme en una realidad histórica.


