El Partido Comunista de China (PCCh) ha conmemorado este miércoles su 105 aniversario en un acto marcado por la creciente concentración de poder en la figura de su secretario general, Xi Jinping. Durante la celebración, el mandatario reivindicó el papel histórico de la formación en el ascenso global del país y lanzó un llamamiento directo a eliminar los "virus" que, según sus palabras, erosionan la "pureza" de la organización, tras años de intensas purgas internas motivadas por la lucha contra la corrupción.
El acto central, que tuvo lugar en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín, sirvió como plataforma para que Xi Jinping presentara al PCCh como el único garante del "rejuvenecimiento" nacional. El líder chino afirmó con rotundidad que China ha tomado "firmemente" su destino en sus propias manos, subrayando la importancia de mantener la cohesión interna para alcanzar los objetivos estatales.
La jornada comenzó con una atmósfera festiva en los accesos al palacio, específicamente en la plaza de Tiananmen. Los asistentes al evento portaban una flor roja en la solapa como símbolo de celebración y se fotografiaban exclamando "¡Feliz cumpleaños, partido!". En el interior, el salón estaba presidido por una gran hoz y martillo dorados acompañados de las fechas '1921-2026'. El espacio estaba flanqueado por carteles rojos que instaban a cerrar filas en torno al Comité Central, señalando a Xi como el "núcleo", una terminología política que se ha vuelto recurrente en la última década.
Este aniversario ocurre en un momento de consolidación del poder personal de Xi Jinping, quien ha modificado las pautas de relevo generacional que habían regido las transiciones previas en la cúpula dirigente. Un paso fundamental en este proceso fue la eliminación, en 2018, del límite constitucional de dos mandatos presidenciales, lo que despejó el camino para una permanencia prolongada en el cargo. Posteriormente, en 2021, el PCCh aprobó una resolución histórica —la tercera en su trayectoria, situándose al nivel de las asociadas a Mao Zedong y Deng Xiaoping— que terminó de consolidar la posición política de Xi dentro de la estructura partidista.
La trayectoria ascendente de Xi quedó confirmada en el XX Congreso del PCCh, donde fue ratificado para un tercer mandato como secretario general, un hecho inédito entre sus predecesores recientes. A día de hoy, no ha emergido ninguna figura visible de sucesión en el Comité Permanente del Politburó, el máximo órgano de decisión, de cara al XXI Congreso previsto para el otoño de 2027. Esta incertidumbre se mantiene mientras Xi ostenta simultáneamente la secretaría general del partido, la presidencia del Estado y la jefatura de la Comisión Militar Central, controlando así el aparato partidista, el estatal y el Ejército.
En su discurso, Xi Jinping hizo hincapié en la necesidad de "limpiar todos los virus" que pudieran dañar la salud del "organismo sano" del partido. Este mensaje se enmarca en una prolongada campaña anticorrupción que ha impactado a ministros, altos mandos del Ejército Popular de Liberación (EPL) y directivos de empresas estatales. Asimismo, el líder defendió que, bajo la dirección del PCCh, China logró en unas pocas décadas un proceso de industrialización que a las naciones desarrolladas les tomó varios siglos, posicionando a la formación como el eje de las transformaciones del país desde 1921 y la proclamación de la República Popular en 1949.
En cuanto a la composición del partido, la formación reveló que cerró el año 2025 con 101,2 millones de afiliados, lo que supone un incremento de 1,01 millones respecto al año anterior. Durante 2025, el PCCh incorporó a 2,08 millones de nuevos miembros y registró un total de 20,8 millones de solicitantes de ingreso.
En el plano internacional, Xi Jinping situó la "reunificación completa" de Taiwán como una "tarea histórica" del partido, instando a combatir a las fuerzas que favorecen la independencia de la isla, sin descartar el uso de la fuerza para lograr dicho objetivo. Al mismo tiempo, denunció la "injerencia exterior", aludiendo indirectamente a Estados Unidos, el principal proveedor de armas de Taipéi, mientras reivindicaba que China actúa como "constructora de la paz mundial" y "defensora del orden internacional".
Finalmente, el secretario general enfatizó el fortalecimiento del Ejército Popular de Liberación, bajo la premisa de que "un país fuerte necesita un Ejército fuerte". Xi insistió en mantener la "dirección absoluta" del partido sobre las Fuerzas Armadas, tras purgas que han alcanzado a antiguos ministros de Defensa y responsables de la industria aeroespacial y militar. El acto concluyó con la entonación de 'La Internacional', precedida por una advertencia final de Xi: "¡La historia no espera a nadie!".


