Cuba se prepara para afrontar este miércoles una nueva jornada marcada por prolongados cortes de electricidad, afectando especialmente el horario denominado "pico". Este periodo, que corresponde a la franja de mayor demanda energética durante la tarde y la noche, verá cómo el mayor corte de corriente deje sin suministro eléctrico hasta al 67 % del territorio nacional de manera simultánea.
De acuerdo con los datos suministrados por la estatal Unión Eléctrica (UNE) y procesados por la agencia EFE, la tasa de afectación energética en la isla no es un evento aislado, sino una tendencia persistente. Desde hace aproximadamente un mes, la afectación se ha mantenido constantemente por encima del 60 %, habiendo alcanzado en dos ocasiones durante el presente año la cifra máxima del 70 %.
Esta situación se enmarca en una profunda crisis energética que Cuba padece desde mediados de 2024. El panorama se ha visto agravado desde enero debido al asedio petrolero impuesto por Estados Unidos, una medida que ha sido calificada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como contraria al derecho internacional. Por su parte, el Gobierno cubano ha admitido que la situación actual del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) es "crítica" y se encuentra en un estado "extremadamente tenso". Esta crisis es el resultado de la combinación entre el bloqueo petrolero estadounidense y la existencia de un sistema energético profundamente obsoleto.
Para la jornada de este miércoles, la UNE, organismo dependiente del Ministerio de Energía y Minas, ha proyectado una capacidad de generación de 1,100 megavatios (MW), mientras que la demanda máxima prevista asciende a los 3,200 MW. Esta disparidad genera un déficit energético de 2,100 MW, definido como la diferencia entre la oferta y la demanda. Para gestionar este escenario y evitar que se produzcan apagones desordenados, la afectación estimada —la cantidad de energía que será desconectada intencionalmente— alcanzará los 2,130 MW.
El estado de la infraestructura juega un papel determinante en este colapso. En la jornada actual, nueve de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país se encuentran fuera de servicio, sin aportar energía al Sistema Electroenergético Nacional (SEN) debido a averías o a la realización de trabajos de mantenimiento. Esta vulnerabilidad es consecuencia directa de la obsolescencia de las termoeléctricas en la isla, las cuales cuentan con décadas de explotación sin haber recibido las inversiones precisas. Esto provoca que la mayor parte de las unidades de generación, responsables del 40 % del mix energético y alimentadas por crudo nacional, sufran averías habituales.
El resto de la matriz energética cubana tampoco presenta estabilidad. Otro 40 % del mix energético depende de motores de generación que requieren diésel y fueloil importado. Sin embargo, esta fuente de energía se encuentra actualmente detenida debido a la falta de materia prima, situación atribuida a la presión ejercida por Estados Unidos. El 20 % restante de la energía se obtiene a través de gas y fuentes renovables, contando especialmente con el apoyo de China.
En términos de volumen, diversas estimaciones indican que la isla caribeña requiere más de 100,000 barriles de petróleo al día para cubrir sus necesidades energéticas básicas. No obstante, la producción nacional solo alcanza unos 40,000 barriles, lo que obliga al país a obtener el resto del suministro en el mercado exterior.
La dificultad para importar combustible ha quedado evidenciada en los recientes movimientos logísticos. El último petrolero en arribar a Cuba con crudo extranjero fue el ruso Anatoli Kolodkin, una embarcación sancionada por Estados Unidos. Este buque entró en la bahía de Matanzas el pasado 31 de marzo cargando unos 730,000 barriles de petróleo; sin embargo, dicha cantidad fue insuficiente, alcanzando apenas para cubrir la demanda energética de la isla durante dos semanas en el mes de abril.


