La selección de Ecuador se encuentra en una situación compleja tras finalizar el primer tiempo de su encuentro frente a México. El marcador, que refleja un 2-0 en contra, ha dejado a los jugadores tricolores en una posición desfavorable dentro del Estadio Azteca. A pesar de que el panorama actual luce cuesta arriba para el equipo ecuatoriano, este resultado ha activado la memoria colectiva de los hinchas y analistas, quienes recuerdan que la Tri posee antecedentes de reacciones importantes en escenarios donde el marcador parecía estar sentenciado.
La historia de la selección ecuatoriana registra momentos donde la adversidad inicial no impidió una recuperación posterior. Uno de los casos más recordados y significativos ocurrió el 5 de marzo de 2014. En aquella ocasión, Ecuador disputaba un partido amistoso contra Australia en la ciudad de Londres. El desarrollo del encuentro fue sumamente crítico durante la primera mitad, ya que la selección ecuatoriana se fue al descanso con una desventaja contundente de 3-0.
Sin embargo, lo que parecía una derrota inevitable se transformó en una de las remontadas más espectaculares de su historia durante el segundo tiempo. La capacidad de reacción del equipo permitió cambiar la dinámica del juego, logrando anotar cuatro goles para revertir la situación. Los autores de las anotaciones que permitieron esta hazaña fueron Fidel Martínez, Segundo Castillo, Enner Valencia y Édison Méndez. Gracias a la efectividad de estos jugadores en la etapa final del encuentro, la Tri logró cerrar el partido con una victoria definitiva de 4-3 ante el conjunto australiano.
Además del caso de Londres, existe otro antecedente comprobado de resiliencia competitiva que ocurrió en el marco de la Copa América Centenario 2016. En aquel torneo, Ecuador se enfrentó a la selección de Perú en un partido que resultaba clave para la fase de grupos. Al igual que en el duelo actual contra México, la selección ecuatoriana comenzó el encuentro perdiendo por dos goles, quedando en desventaja 2-0.
A pesar del inicio adverso, la selección no se rindió y logró recomponerse en el campo de juego. La reacción tricolor permitió anotar dos tantos, alcanzando un empate 2-2. Este resultado fue fundamental, ya que mantuvo abierto el panorama de clasificación para la Tri en una etapa donde cada punto era determinante para avanzar en la competición. Este episodio reafirmó la capacidad del equipo para gestionar la presión y recuperar terreno aun cuando el marcador inicial era desfavorable.
Al analizar estos dos eventos, se puede concluir que la selección de Ecuador cuenta con al menos dos remontadas comprobadas de dos o más goles: la victoria 4-3 frente a Australia y el empate 2-2 contra Perú. Ambos casos demuestran que el equipo ha tenido la capacidad mental y técnica para revertir marcadores que, en principio, sugerían una derrota.
En el contexto actual del duelo disputado en el Estadio Azteca, Ecuador necesita apelar precisamente a esa memoria competitiva. El desafío es mayúsculo, considerando que se enfrenta a México en su propio terreno y con una diferencia de dos goles al término de la primera mitad. No obstante, los precedentes citados indican que cambiar la historia del partido es una posibilidad real. Aunque el escenario al descanso se perciba como complicado, los hechos registrados en el pasado sugieren que no es una situación imposible de superar si se logra replicar la actitud mostrada en aquellos encuentros contra Australia y Perú.


