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Manuel Adorni renuncia al Gobierno: crisis por irregularidades patrimoniales y cambios en el gabinete de Milei

Ni siquiera el comienzo de la participación de la selección argentina en el Mundial de fútbol logró que se disipe la crisis por la resistencia de Adorni.

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Manuel Adorni renuncia al Gobierno: crisis por irregularidades patrimoniales y cambios en el gabinete de Milei
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Manuel Adorni renunció a su cargo como jefe de Gabinete de Javier Milei tras meses de escándalos por presunto enriquecimiento ilícito y el polémico viaje de su esposa en el avión presidencial. El funcionario, quien intentó justificar su patrimonio mediante inversiones en criptomonedas, deja el gobierno mientras sigue bajo investigación judicial y enfrentaba una posible moción de censura en el Congreso. Para cerrar este capítulo que afectó el discurso anticorrupción del presidente, Milei designó a Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete y a Adrián Ravier como vocero. Con estos cambios, el Gobierno busca sustituir el estilo confrontativo por perfiles más dialogantes y retomar la agenda económica como prioridad central de su gestión.

Después de más de cien días de una crisis política que dominó la agenda pública en Argentina, Manuel Adorni ha dejado su cargo como jefe de Gabinete del presidente Javier Milei. Durante este periodo, la potencia de las novedades relacionadas con presuntas irregularidades patrimoniales del funcionario superó cualquier otra noticia nacional, llegando incluso a opacar datos que sugerían una reanimación de la economía y el inicio de la participación de la selección argentina en el Mundial de fútbol. La salida de Adorni, quien previamente se desempeñó como vocero presidencial, pone fin a un ciclo de resistencia en el que el funcionario se había rehusado a dimitir a pesar de la creciente presión.

Aunque la salida fue presentada formalmente a través de una extensa carta de renuncia, los hechos indican que se trató del desenlace inevitable de una situación insostenible. El apoyo público al ministro saliente se había reducido exclusivamente a la figura del presidente, mientras que en el Congreso de la Nación ya se gestaba una moción de censura destinada a removerlo del gobierno.

El origen de los conflictos que llevaron a Adorni a este punto se remonta a marzo, cuando se reveló que su esposa había viajado en el avión presidencial hacia Nueva York. El viaje ocurrió en el marco del “Argentina week”, una iniciativa promocional para la captación de inversiones. Para justificar la presencia de su cónyuge, el exfuncionario utilizó argumentos que terminaron alimentando el escándalo; afirmó que necesitaba a su mujer por ser su compañera de vida y sostuvo que él se había ido a “deslomar” durante una semana en Nueva York debido a la supuesta intensidad de las actividades oficiales. El uso de este verbo se viralizó rápidamente y quedó marcado en la memoria de la ciudadanía.

Más allá de su alejamiento del Poder Ejecutivo, la situación judicial de Adorni continúa. Actualmente, se encuentra bajo investigación por enriquecimiento ilícito e inconsistencias patrimoniales. Las denuncias se centran en la adquisición de bienes inmuebles y gastos que resultan incompatibles con su nivel de ingresos declarados.

Durante más de tres meses, Adorni intentó diversas líneas de defensa. Retrasó la presentación de su declaración jurada de ingresos casi hasta el límite permitido, mientras seguían surgiendo nuevas inconsistencias. En su última entrevista con el canal La Nación +, intentó justificar el crecimiento de su patrimonio alegando que se debía a inversiones en criptomonedas realizadas muchos años atrás. Esta explicación fue considerada como la gota que rebasó el vaso, precipitando su salida.

En su carta de renuncia, el funcionario no incluyó autocríticas. Agradeció la confianza del presidente y negó todas las acusaciones, calificándolas de mentiras. En el texto, afirmó que lo habían tratado de delincuente y corrupto sin que existiera un hecho de corrupción comprobable en su contra, alegando que no podía seguir exponiendo a sus seres queridos a una "carnicería mediática". Cabe destacar que Adorni dejó su cargo sin haber sido procesado ni llamado a prestar declaración indagatoria por la justicia.

Por su parte, el presidente Javier Milei aceptó la dimisión de forma inmediata sin intentar persuadirlo de lo contrario. Milei manifestó seguir considerando a Adorni inocente y explicó que entendió la necesidad de su alejamiento para proteger a su familia, debido a supuestas amenazas, aunque no se han presentado pruebas al respecto.

Esta renuncia representa una pérdida significativa para el círculo íntimo del mandatario. Adorni era una figura de máxima confianza y la mano derecha de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia. Tras su etapa como vocero, donde transmitía el pensamiento del presidente en las conferencias, había sido ascendido a jefe de Gabinete, cargo que implica administrar el presupuesto nacional y coordinar la relación con los gobernadores provinciales.

Políticamente, el caso Adorni afectó la "batalla cultural" que Milei lidera. El presidente ha basado gran parte de su discurso en el combate a la "casta política" y en la promoción de la moral como política de Estado. La salida de un funcionario por sospechas de corrupción, vinculadas a comportamientos tradicionales de la política, supone una contradicción con el proyecto conceptual del gobierno.

Para llenar los vacíos dejados, Milei ha designado a funcionarios con perfiles distintos. Diego Santilli, quien era ministro del Interior, asume como nuevo jefe de Gabinete. Santilli es un dirigente con amplia trayectoria, origen peronista y actual integrante del PRO. Es reconocido por su capacidad de diálogo y consenso con los gobernadores, lo que sugiere un cambio de estilo en la gestión del presupuesto y la política interior.

Como nuevo vocero presidencial fue nombrado Adrián Ravier, economista, docente universitario y ex diputado nacional por La Pampa. El cambio busca sustituir el estilo confrontativo de Adorni por un perfil más moderado y con mejor relación con la prensa, aunque queda por ver si este enfoque se mantendrá frente a las demandas de la batalla cultural.

Con estas medidas, el presidente busca cerrar este capítulo y retomar la agenda económica. Milei ha insistido en que se resalten los logros de su gestión y, en una entrevista con La Nación +, llegó a afirmar que “la economía va a ser una fiesta si me reeligen”, marcando así el inicio de una nueva etapa política.

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