El Gobierno de Estados Unidos ha reafirmado la importancia del Perú dentro de su agenda de política exterior, posicionando al país sudamericano como un actor fundamental para garantizar la estabilidad regional, el desarrollo del comercio y la seguridad general en el hemisferio occidental. Estas declaraciones fueron emitidas por el embajador estadounidense en Lima, Bernie Navarro, quien subrayó la visión estratégica que la administración de Donald Trump mantiene respecto a la nación peruana.
En una entrevista concedida al programa Panorama, el diplomático Navarro señaló que el Perú se encuentra ante el inicio de una etapa distinta. Según sus palabras, se aproximan "nuevos tiempos" y un "nuevo día" impulsado por la gestión del presidente Trump y la actual administración peruana. En este sentido, destacó que Washington mantiene un interés genuino y prioritario en fortalecer los vínculos bilaterales con el país.
De acuerdo con el embajador, la atención especial que el presidente estadounidense dedica al Perú no es casual, sino que responde a factores concretos. Entre ellos, destaca la ubicación geográfica estratégica del Perú en el continente, así como el peso económico y productivo de sectores clave como la minería, la agricultura, el turismo y la industria textil. Estos elementos convierten al país en un socio valioso para los intereses de Estados Unidos en la región.
Navarro vinculó esta postura con la Política Nacional de Seguridad de los Estados Unidos, documento emitido en diciembre del año pasado. El diplomático explicó que dicha política deja establecido de manera clara que el hemisferio occidental representa la prioridad máxima para la seguridad de Estados Unidos. En este marco, el Perú es descrito como una pieza clave debido a su situación geográfica, su capacidad para contribuir a la estabilidad regional y su rol en el flujo comercial.
Más allá de los acuerdos diplomáticos y comerciales, el embajador manifestó una preocupación concreta respecto a la pesca ilegal en aguas peruanas. Navarro compartió los detalles de su reciente visita a la localidad de Pucusana, donde pudo interactuar directamente con los pescadores artesanales para comprender la crisis que atraviesa el sector. El diplomático, quien se definió a sí mismo como un pescador recreativo y apasionado por esta actividad, indicó que sentía la inquietud de verificar de primera mano la situación de los trabajadores del mar en el Perú.
Durante su visita, el embajador constató las severas dificultades que enfrenta la pesca artesanal, calificando la situación como una consecuencia de la "competencia desleal". Navarro describió la dura rutina de los pescadores, quienes inician su jornada laboral entre las dos y las tres de la mañana, solo para encontrar que los recursos pesqueros han sido agotados por la presencia de la flota pesquera china. El diplomático calificó este escenario como "preocupante" tanto para la industria pesquera como para el bienestar general del Perú.
En relación con el vínculo comercial entre Washington y Pekín, el embajador reconoció que Estados Unidos mantiene un intercambio comercial significativo con China, admitiendo que es un país muy importante para el comercio estadounidense. No obstante, marcó una línea clara al cuestionar que China extienda su influencia hacia actividades que son consideradas estratégicas para el Estado peruano.
Navarro fue enfático al señalar que no es aceptable que los ecosistemas y los activos críticos del Perú sean entregados a una potencia situada en el "extremo hemisférico", afirmando que esto no se alinea con los mejores intereses del hemisferio occidental. Esta postura se refleja también en su análisis sobre el megapuerto de Chancay, sobre el cual indicó que se están revisando reportes de la Contraloría que resultan "bien preocupantes". El embajador instó a mantener una vigilancia estrecha sobre las actividades chinas y la competencia desleal, asegurando que Estados Unidos se mantendrá al frente de estos temas.
Finalmente, el embajador reveló que ha extendido una invitación formal al presidente Donald Trump para que visite el territorio peruano, indicando que se evaluarán las posibilidades de este viaje tras la culminación de los procesos electorales. Como cierre, Navarro resaltó que el hecho de que el presidente norteamericano haya designado a un embajador político para el Perú, algo que ocurre con muy poca frecuencia, es una señal clara de la importancia que el país posee para la administración estadounidense.


