Venezuela se encuentra sumida en el dolor tras enfrentar una serie de sismos catalogados como los más fuertes que han sacudido el territorio nacional en más de un siglo. Entre las miles de historias de pérdida que han emergido tras el desastre, destaca la desgarradora situación de Lucas Trejo, un futbolista argentino que milita en el Club Sport Marítimo La Guaira de la segunda división venezolana, quien ha perdido a su esposa y a sus dos hijos.
El drama de Trejo comenzó la semana pasada cuando se produjeron dos fuertes terremotos. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el fenómeno fue un raro "doblete", ya que ambos sismos ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia. En el momento exacto de los temblores, el jugador de 38 años se encontraba lejos de su hogar, participando en un campo de entrenamiento de su equipo en la ciudad de Caracas.
Al enterarse de la magnitud del evento, Trejo se apresuró a regresar a su residencia en La Guaira, ubicada a unas 18 millas al norte de la capital. Sin embargo, al llegar, se encontró con lo que su cuñado, Ricardo Ardiles, describió como una "escena horrible". La vivienda familiar, situada frente al mar en una de las zonas más afectadas por la actividad sísmica, había sido completamente reducida a escombros. Según Ardiles, no quedaba absolutamente nada de la estructura del edificio.
Durante los tres días siguientes, el futbolista emprendió una búsqueda desesperada entre los restos de su hogar, intentando hallar cualquier señal de vida de su esposa, Yanina, y de sus hijos, Aarón y Ainhoa. En medio de la angustia, Trejo solicitó ayuda urgente y el uso de maquinaria pesada para remover los escombros, una necesidad que fue respaldada por sus amigos y compañeros de equipo. A través de un video, los allegados al jugador suplicaron la llegada de más equipos de rescate. Robert Garcés, jugador del Metropolitanos F.C. de Venezuela, señaló que en ese momento solo contaban con una máquina, cantidad insuficiente para la magnitud de la tarea.
La esperanza de Trejo y sus seres queridos se centraba en la posibilidad de que su familia no hubiera estado en la casa al momento del colapso. No obstante, la búsqueda llegó a un final trágico el pasado domingo. El Club Sport Marítimo La Guaira confirmó la irreparable pérdida de la familia del deportista mediante una publicación en redes sociales. En el comunicado, el club compartió una fotografía de Trejo junto a su esposa e hija, acompañando el mensaje con palabras de apoyo: “Lucas, no estás solo. Tu familia en Marítimo La Guaira está contigo”.
La tragedia de Lucas Trejo no es la única que afecta al ámbito deportivo del país. La Federación Venezolana de Fútbol (FVF) y la selección nacional han confirmado el fallecimiento de Yimvert Berroterán, un joven talento de 18 años que había representado a Venezuela en la Copa Mundial Sub-17 en Doha hace pocos meses y que recientemente formaba parte de la selección Sub-20. Asimismo, la FVF y sus respectivos clubes informaron que los jóvenes jugadores Víctor Palacios y Razan Sijaa también perdieron la vida en el sismo.
Otro testimonio de dolor proviene de Héctor Bello, jugador de fútbol, quien informó a través de Instagram que su pareja falleció mientras protegía a su hija pequeña. Bello expresó su compromiso de recordar a la niña lo maravillosa que era su madre y el amor que sentía por ella.
A nivel general, las autoridades informaron el domingo que el balance de víctimas asciende a más de 1.400 personas fallecidas y miles más desaparecidas. El desastre también ha cobrado la vida de extranjeros; medios estatales chinos reportaron la muerte de ocho ciudadanos de su país, mientras que el Ministerio de Asuntos Exteriores de España informó que al menos nueve ciudadanos españoles han muerto y más de 100 permanecen desaparecidos.
En la actualidad, las labores de rescate han superado la ventana crítica de las primeras 72 horas. Expertos indican que, pasado este periodo, las probabilidades de supervivencia disminuyen drásticamente debido a la falta de acceso a fuentes de agua. Aunque algunos estudios sugieren que la mayoría de los rescates con vida ocurren dentro de los primeros cinco o seis días, la situación en las zonas afectadas sigue siendo crítica.


