internacionalTragedia en Venezuela: Más de 1.400 muertos y miles de desaparecidos tras devastadores sismos
Miles de rescatistas, familiares y voluntarios excavan día y noche entre montañas de concreto para hallar sobrevivientes de los terremotos ocurridos hace más de tres días en Venezuela, que dejaron hasta este domingo casi 1.500 muertos y decenas de miles de desaparecidos. Pero corre el tiempo y la esperanza de encontrar gente con vida disminuye a más de 90 horas del doble sismo que el miércoles sacudió este país sumido en una profunda crisis política y económica. Con una magnitud de 7,2 y 7,5 y separados por segundos de diferencia, estuvieron entre los más fuertes y devastadores en América Latina. El balneario La Guaira, a 40 km de Caracas, parece una zona de guerra. Según declaraciones de la presidenta Delcy Rodríguez en su último balance, “hay 774 edificios colapsados, 189 con colapso total”. Con apoyo de brigadas internacionales, los trabajos de rescate avanzan, aunque la población no esconde su ira por la lenta y escasa ayuda del gobierno. Socorristas con perros se mueven entre las ruinas, mientras helicópteros y aeronaves estadounidenses Osprey V-22 sobrevuelan la zona. “No tenemos el apoyo para sacar a nuestros familiares, nosotros mismos no podemos” , dijo a la AFP Héctor Aguilera, de 60 años. Cuatro de sus familiares quedaron sepultados bajo un edificio colapsado, de los que recuperaron los cuerpos sin vida de dos personas. “Sabemos que están muertos, pero aquí estamos esperando la respuesta de las autoridades” , añadió. “No tenemos esperanzas, lo que me quedan son los recuerdos”. El último balance oficial -del mediodía del sábado- es de 1.430 muertos y 3.238 heridos. El gobierno evita hablar de desaparecidos, una cifra que Naciones Unidas calcula en unos 50.000 en tanto un registro impulsado por privados en internet es mucho más alto. Lea también: 24 colombianos habrían muerto tras los terremotos en Venezuela, informó Cancillería Una valla digital muestra carteles gigantes de desaparecidos en una avenida de la capital, donde barrios enteros también quedaron afectados con inmuebles hechos polvo. La presidenta Delcy Rodríguez dijo que 33 personas fueron halladas con vida el sábado . Publicó en redes sociales el rescate de un niño de 11 años. Rodríguez gobierna Venezuela de forma interina después de la caída en enero de Nicolás Maduro en una incursión de Estados Unidos, que encabeza la ayuda internacional. La Guaira ya había sido devastado en 1999 por lluvias y deslaves que dejaron más de 10.000 muertos. Tomas aéreas realizadas por la AFP muestran el nuevo nivel de destrucción. Edificios se desplomaron como milhojas y los que están aún en pie quedaron sin paredes, agrietados, inhabitables. El jefe del Parlamento, Jorge Rodríguez, uno de los voceros en la crisis, dijo al presentar el último balance que 189 edificios sufrieron un colapso total, y que el total de inmuebles afectados es de 774. La ONU estima que los sismos podrían dejar casi siete millones de damnificados y daños materiales por 6.700 millones de dólares , 6% del PIB del país petrolero. “Esto es algo de otro mundo, que caigan edificios es algo que hemos visto en películas”, dijo José Contreras, guardia de seguridad en un ambulatorio con una pequeña morgue para cuatro cuerpos. El olor a descomposición impregna todo. “Nos fuimos llenando de muertos”, relató. “Muchas personas que conozco ya no están”. El gobierno militarizó La Guaira e impuso el trámite de un salvoconducto para que rescatistas, médicos y voluntarios puedan acceder a la zona de desastre. “Un permiso para salvar vidas, imagínate”, reclamó Carlos Itriago, rescatista de 27 años. También intenta controlar la cobertura de la prensa internacional. La prensa es trasladada en buses a zonas específicas de La Guaira, según el gobierno para evitar epidemias. El papa León XIV expresó su solidaridad con los venezolanos y su “gratitud y aliento a quienes trabajan con generosidad en las labores de búsqueda y asistencia” durante un mensaje en español tras el rezo del Ángelus. La solidaridad abunda, pero también las denuncias de robos y saqueos. Un video que circula en redes sociales muestra a un hombre que expulsa de su casa a un militar y otro funcionario que encuentra esculcando. Hay zonas con edificios colapsados a las que aún no llegó la ayuda. Solo hay silencio. Un grupo de familiares de desaparecidos bloqueó una vía en La Guaira para reclamar asistencia. Pero los vehículos de socorro continuaban su camino. El aeropuerto internacional que sirve a Caracas reabrió parcialmente el sábado y recibe desde entonces vuelos de carga con ayuda de Estados Unidos, dijo a periodistas un alto funcionario estadounidense en anonimato. También indicó que un barco militar anfibio está frente a las costas de Venezuela para coordinar vuelos de rescate en La Guaira. Estados Unidos ofreció 150 millones de dólares y el envío de dos buques de guerra, aviones de transporte y helicópteros para apoyar a Venezuela. La presidente informó que 24 países han enviado más de 2.700 rescatistas y 521 toneladas de ayuda humanitaria, y precisó que hay 86 unidades extranjeras con perros entrenados para localizar sobrevivientes bajo las ruinas. La crisis económica en Venezuela ha afectado gravemente a los hospitales y los servicios públicos. Millones de venezolanos se han exiliado en los últimos años. Siga leyendo: “¿Cuántas vidas hemos perdido?”: Venezuela restringe el acceso de rescatistas en plena emergencia
domingo, 28 de junio de 2026, 20:04
VE
elcolombiano
Venezuela enfrenta una crisis humanitaria crítica tras el impacto de dos terremotos que sacudieron el país el pasado miércoles. El balance oficial, actualizado al mediodía del sábado, reporta 1.430 personas fallecidas y 3.238 heridos. Sin embargo, la cifra de desaparecidos es motivo de controversia: mientras el gobierno evita pronunciarse sobre este dato, las Naciones Unidas calculan que podrían ser unos 50.000, cifra que se ve superada por registros impulsados por entidades privadas en internet.
Los sismos, con magnitudes de 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas segundos de diferencia, posicionándose entre los más fuertes y devastadores registrados en América Latina. A más de 90 horas del desastre, las labores de rescate continúan día y noche. Miles de voluntarios, familiares y rescatistas excavan entre montañas de concreto con la esperanza de hallar sobrevivientes, aunque el paso del tiempo ha reducido drásticamente las posibilidades de éxito.
El balneario de La Guaira, situado a 40 kilómetros de Caracas, ha quedado reducido a lo que describen como una zona de guerra. Según los balances presentados por la presidenta interina Delcy Rodríguez y el jefe del Parlamento, Jorge Rodríguez, la destrucción es masiva: se contabilizan 774 edificios afectados, de los cuales 189 sufrieron un colapso total. Tomas aéreas captadas por la AFP revelan la magnitud del desastre, con inmuebles desplomados como "milhojas" y estructuras que, aunque permanecen en pie, resultan inhabitables debido a grietas profundas y la pérdida de paredes.
En medio del caos, la población ha manifestado una creciente ira hacia el gobierno debido a lo que consideran una ayuda lenta y escasa. Héctor Aguilera, un hombre de 60 años que perdió a cuatro familiares bajo los escombros, denunció la falta de apoyo oficial para recuperar los cuerpos. "No tenemos el apoyo para sacar a nuestros familiares, nosotros mismos no podemos", señaló a la AFP, lamentando que, aunque sabe que sus seres queridos han muerto, sigue esperando una respuesta de las autoridades.
El contexto político agrava la situación. Delcy Rodríguez encabeza el gobierno interino tras la caída de Nicolás Maduro en enero, evento ocurrido durante una incursión de Estados Unidos. Actualmente, el gobierno estadounidense lidera la ayuda internacional, habiendo ofrecido 150 millones de dólares, además del envío de aviones de transporte, helicópteros Osprey V-22 y dos buques de guerra. Un barco militar anfibio se encuentra ya frente a las costas venezolanas para coordinar las operaciones de rescate en La Guaira.
A pesar de la ayuda externa, el gobierno ha impuesto medidas restrictivas que han generado malestar entre los socorristas. La zona de La Guaira ha sido militarizada, exigiendo un salvoconducto para que médicos y voluntarios puedan ingresar. Carlos Itriago, un rescatista de 27 años, cuestionó la lógica de requerir "un permiso para salvar vidas". Asimismo, se han reportado intentos de controlar la cobertura mediática internacional, trasladando a la prensa en buses hacia zonas específicas bajo el argumento de prevenir epidemias.
El impacto económico es igualmente devastador. La ONU estima que los sismos podrían dejar cerca de siete millones de damnificados y daños materiales valorados en 6.700 millones de dólares, lo que representa el 6% del Producto Interno Bruto (PIB) del país petrolero, el cual ya se encontraba sumido en una profunda crisis económica y política.
El horror se refleja también en los testimonios locales. José Contreras, guardia de seguridad en un ambulatorio, describió la saturación de la pequeña morgue y el persistente olor a descomposición que impregna el ambiente. "Esto es algo de otro mundo, que caigan edificios es algo que hemos visto en películas", relató el trabajador.
En el ámbito internacional, el papa León XIV expresó su solidaridad con el pueblo venezolano y agradeció a quienes trabajan en las labores de búsqueda. Por su parte, la Cancillería colombiana informó que 24 ciudadanos de su país habrían muerto a causa de los terremotos.
Mientras el aeropuerto internacional que sirve a Caracas reabre parcialmente para recibir vuelos de carga con ayuda estadounidense, la situación en tierra sigue siendo tensa. Se han reportado robos y saqueos, incluyendo videos donde civiles expulsan a militares de sus hogares. En algunas zonas, el silencio predomina donde la ayuda aún no ha llegado, mientras grupos de familiares bloquean vías en La Guaira exigiendo asistencia inmediata.