En una jornada marcada por una creciente inestabilidad en la región del Golfo Pérsico, los gobiernos de Baréin y Kuwait han informado este domingo 28 de junio de 2026 sobre la interceptación de diversos proyectiles lanzados desde Irán. Según comunicados oficiales emitidos por los ejércitos de ambas naciones, durante la madrugada de este domingo fueron neutralizados "varios" misiles y drones que tenían como objetivo sus territorios. Hasta el momento, ninguna de las dos naciones, ambas aliadas estratégicas de Estados Unidos, ha reportado la existencia de víctimas humanas o daños materiales significativos derivados de estas agresiones.
La reacción diplomática de Baréin ha sido inmediata y contundente. El Ministerio de Exteriores del país ha emitido un comunicado en el que califica los hechos como una "nueva agresión" que pone de manifiesto la persistencia del régimen iraní en una estrategia de confrontación. Desde Manama se ha denunciado que Teherán ha hecho caso omiso tanto de las condenas internacionales como de los compromisos adquiridos recientemente. Específicamente, el gobierno bareiní ha señalado que Irán ha ignorado las promesas plasmadas en el memorando de entendimiento firmado el pasado 17 de junio con Estados Unidos, documento que tenía como objetivo primordial poner fin al estado de guerra entre ambas potencias.
Ante la gravedad de la situación, Baréin ha hecho un llamado urgente a la comunidad internacional para que se adopten "acciones firmes". El departamento de Exteriores bareiní ha solicitado formalmente que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas convoque una sesión de urgencia. El objetivo de esta petición es que el organismo internacional asuma sus responsabilidades para detener la agresión en curso y exigir que los autores de estos ataques rindan cuentas por sus acciones.
Por su parte, el Estado de Kuwait también ha manifestado su rechazo a los ataques a través de un comunicado oficial. El gobierno kuwaití condenó "en los términos más enérgicos" lo que describió como ataques "repetidos y atroces" por parte de Irán. Según la postura de Kuwait, el ataque ocurrido al amanecer de este domingo representa una flagrante violación de su soberanía nacional y constituye una amenaza directa contra la seguridad y la estabilidad de su territorio.
Este ciclo de hostilidades se produce en un contexto de represalias cruzadas. Los lanzamientos de misiles y drones por parte de Irán son la respuesta directa a una serie de bombardeos ejecutados por Estados Unidos el pasado sábado contra múltiples objetivos militares en suelo iraní. Estas acciones estadounidenses fueron, a su vez, una reacción a un ataque de dron atribuido a Teherán contra un petrolero que transitaba por el estrecho de Ormuz.
Sobre la cronología de los hechos, el Comando Central de EE.UU. (Centcom) ha precisado que los bombardeos del sábado fueron una continuación de las operaciones iniciadas el viernes. Estas intervenciones militares fueron desencadenadas tras el ataque iraní previo contra el buque M/V Ever Lovely. Esta secuencia de eventos evidencia una espiral de violencia que ha comprometido la seguridad de las rutas marítimas en una de las zonas más sensibles del mundo.
Desde Teherán, la respuesta ha sido acusar nuevamente a Washington de violar los términos del memorando de entendimiento firmado el 17 de junio. Irán sostiene que los bombardeos estadounidenses contra instalaciones situadas en la costa sur iraní rompen el acuerdo destinado a finalizar las hostilidades. En consecuencia, el gobierno iraní ha reafirmado su determinación de responder militarmente a cualquier acción que considere una agresión contra su territorio.
La situación actual resulta especialmente crítica dado que estos son los primeros ataques directos entre las partes desde la firma del mencionado memorando de entendimiento. Aquel acuerdo, suscrito hace poco más de diez días, buscaba no solo el cese de las hostilidades, sino también garantizar la libre navegación por el estrecho de Ormuz, mientras Washington y Teherán mantenían negociaciones para alcanzar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní. La ruptura fáctica de este pacto sitúa nuevamente a la región en un escenario de alta tensión militar.


