En la ciudad de Kansas City, Missouri, se llevó a cabo uno de los encuentros más intensos y disputados del cierre de la fase de grupos del Mundial 2026. Por la tercera fecha del Grupo J, las selecciones de Austria y Argelia protagonizaron un duelo que culminó en una emocionante igualdad 3-3. Este resultado permitió que ambos conjuntos alcanzaran sus objetivos individuales y aseguraran su permanencia en la competición, aunque en condiciones distintas según el cuadro de clasificación.
Con la repartición de los puntos en juego, Austria logró consolidarse en la segunda posición de su grupo, lo que le otorga el derecho de enfrentarse a la selección de España en la ronda de dieciseisavos de final. Por su parte, Argelia logró una clasificación más ajustada, ingresando a la siguiente instancia en calidad de mejor tercero, asegurando así un enfrentamiento contra el equipo de Suiza.
A pesar de que el partido definía la clasificación a la siguiente fase del torneo, el inicio del encuentro estuvo marcado por un fútbol apático por parte de ambas escuadras. Durante los primeros tramos del juego, el ritmo fue lento y carente de ideas ofensivas. De hecho, para el momento de la pausa de hidratación, no se había registrado ninguna acción relevante que pudiera considerarse como una aproximación real a las porterías rivales.
Desde el pitazo inicial, quedó en evidencia que ninguno de los dos equipos tenía la intención de romper la igualdad. La estrategia parecía clara: el empate cumplía con los objetivos planteados previamente en la previa del encuentro, ya que permitía a ambos avanzar a la siguiente ronda. No obstante, esta actitud cautelosa fue mal recibida por los casi 70.000 aficionados que llenaron el recinto en Missouri. El público, insatisfecho con la falta de espectáculo, llegó a expresar su descontento mediante pifias en diversos momentos del primer tiempo.
El trámite del partido cambió drásticamente a los 28 minutos, gracias a un error defensivo grosero. Argelia cometió un fallo en su posicionamiento en la zona baja, lo que permitió que Marko Arnautovic, quien fuera compañero de Alexis Sánchez en el Inter de Milán, quedara en una situación de mano a mano frente al arco. Aunque el delantero definió el balón de forma floja, el guardameta Oussama Benbot respondió con una falla inexplicable, dejando que el esférico pasara por al lado de su cuerpo. Este error se suma a las dificultades previas mostradas por Luca Zidane en sus duelos contra Argentina y Jordania, evidenciando que los arqueros de los "Zorros del Desierto" no han tenido un desempeño óptimo en este torneo.
Tras recibir el 1-0, las aspiraciones de Argelia se vieron comprometidas, obligándolos a abandonar su plan de "cese al fuego". Una vez que el equipo del norte de África adoptó una postura más agresiva, quedó claro que podrían haber causado daño mucho antes, ya que no encontraron inconvenientes para dominar el campo austriaco. A los 39 minutos, Farès Chaïbi estrelló un balón en el palo. Poco después, a los 44 minutos, Rafik Belghali consiguió la igualdad mediante una jugada individual por la banda derecha; el jugador eludió a sus rivales, penetró hasta el área chica y fusiló al portero Alexander Schlager.
En la segunda mitad, se esperaba que los equipos volvieran a una postura conservadora para mantener el empate. Sin embargo, Austria mostró una mayor cuota de competitividad, obligando a Argelia a jugar al mismo ritmo. Esto derivó en un intercambio constante de goles. A los 55 minutos, Marcel Sabitzer anotó un golazo tras irrumpir por la entrada del área. Solo cinco minutos más tarde, Riyad Mahrez puso el 2-2 al empujar el balón en la boca del arco.
Durante la última media hora, pareció instaurarse un nuevo pacto de no agresión, sugiriendo que el resultado quedaría sellado. No obstante, en el tiempo de descuento, los africanos rompieron el acuerdo. Mahrez marcó un tanto agónico al minuto 90+4, poniendo el 3-2 y dejando a Austria al borde de la eliminación. Cuando parecía que la suerte de los europeos estaba sentenciada, Saša Kalajdžić apareció en el minuto 90+6 para marcar un gol de cabeza en el epílogo del partido.
Gracias a este cierre dramático y a los constantes cambios en el marcador, el encuentro terminó 3-3. Por su carga emotiva y la intensidad del final, este duelo puede ser calificado como el mejor partido disputado hasta el momento en toda la Copa del Mundo.


