Lionel Messi volverá a iniciar un encuentro de una Copa del Mundo desde el banquillo. La noticia ha sido confirmada por el seleccionador argentino, Lionel Scaloni, quien ha dejado claro que el capitán no será titular en el partido de este sábado contra Jordania, que se disputará en el Estadio Dallas de Arlington. Este hecho marca un retorno a una situación que el jugador no vivía en el plano mundialista desde hace dos décadas.
La confirmación llegó durante la conferencia de prensa previa al encuentro. Fue el periodista Enrique Macaya Márquez, un veterano de 91 años que vive su decimoctavo Mundial, quien planteó la pregunta determinante. Ante la interrogante sobre la alineación, Scaloni fue tajante al afirmar: «Leo va al banco». Con estas palabras, el técnico puso fin a las especulaciones y al debate que se había generado sobre si el jugador debía comenzar el partido para intentar mejorar sus cifras personales o si era preferible reservarlo para los dieciseisavos de final.
En la actualidad, la situación de la selección argentina es favorable, ya que acude a este compromiso habiendo asegurado ya el liderato de su grupo. Además, Messi mantiene una ventaja en la tabla de goleadores, contando con cuatro tantos, mientras que sus perseguidores directos, Kylian Mbappé y Erling Haaland, registran uno menos. De esta manera, el delantero argentino conservará la punta de artilleros al finalizar la fase de grupos, independientemente de que inicie el partido como suplente, aunque Scaloni ha dejado abierta la posibilidad de que ingrese al campo en el transcurso del juego.
Este regreso al banquillo evoca recuerdos de hace veinte años, específicamente de la Copa del Mundo de Alemania 2006. En aquel torneo, bajo la dirección técnica de José Pekerman, Messi era visto como una gran promesa del fútbol mundial. Con apenas 19 años y portando el dorsal número 19, el joven jugador tuvo que aceptar que no era la pieza titular indiscutible del esquema táctico, siendo suplente en un total de cuatro ocasiones durante aquella cita.
El primer encuentro en el que Messi comenzó desde el banco fue el 10 de junio de 2006, enfrentando a Costa de Marfil en un partido que terminó en empate 1-1. Sin embargo, su verdadera irrupción ocurrió seis días más tarde, en el segundo partido de la fase de grupos contra Serbia y Montenegro. En esa ocasión, Messi ingresó al terreno de juego en el minuto 75, sustituyendo a Maxi Rodríguez. Su impacto fue inmediato y contundente: brindó una asistencia a Hernán Crespo y anotó el último gol de la goleada por 6-0 a favor de la Albiceleste.
A pesar de ese despliegue, su tiempo como titular fue limitado en aquel torneo. Su única titularidad llegó el 21 de junio contra Países Bajos, en un encuentro que concluyó 0-0 y donde compartió la ofensiva con Carlos Tévez. Poco después, en los octavos de final frente a México, volvió a iniciar el partido como suplente. En ese duelo, entró al campo en el minuto 84 en lugar de Javier Saviola, participando en una prórroga que finalmente se decidió gracias a un gol de Maxi Rodríguez, dejando el marcador 2-1.
El cierre de aquella etapa como suplente en Mundiales ocurrió en los cuartos de final contra Alemania. En un partido muy cerrado que se mantenía 1-1, Pekerman tomó la decisión de dar entrada a Julio Cruz en lugar de Messi. El jugador terminó observando desde el banquillo el desarrollo de la prórroga y la posterior derrota argentina en la tanda de penaltis. Aquella decisión técnica fue duramente criticada en su momento y terminó sentenciando la gestión del entrenador.
Veinte años después, el escenario es distinto. Messi ya no es la promesa del número 19, sino el capitán y referente de una selección que llega como campeona de grupo. No obstante, la decisión de Scaloni de reservarlo para la siguiente fase refleja una gestión distinta de los tiempos y la carga física del jugador, quien seguirá liderando la tabla de goleadores mientras espera su oportunidad de ingresar desde el banquillo en el Estadio Dallas.


