ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • miércoles, 15 de julio de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

El riesgo de aguantar la orina: Especialistas advierten sobre los daños habituales a la salud urinaria

Especialistas de la Clínica Universidad de Chile Quilín y del Hospital Clínico U. de Chile explican por qué aguantar la orina de forma habitual puede afectar la salud urinaria, debilitar la vejiga y aumentar el riesgo de infecciones y otros efectos.

Audionoticia

Escucha el reporte completo

El riesgo de aguantar la orina: Especialistas advierten sobre los daños habituales a la salud urinaria
Puntos clave

Aguantar las ganas de orinar durante el invierno para evitar el frío puede parecer inofensivo, pero los especialistas advierten que convertirlo en un hábito pone en riesgo la salud urinaria. Esta práctica aumenta la susceptibilidad a infecciones y afecta el funcionamiento de la vejiga tanto en hombres como en mujeres. Lo normal es orinar entre 3 y 8 veces al día, dependiendo de la ingesta de líquidos. Sin embargo, acudir al baño más de 8 veces, sentir dolor o experimentar pérdidas involuntarias de orina son señales de alerta que requieren atención médica inmediata. Los expertos enfatizan que la incontinencia urinaria nunca debe considerarse normal, sin importar la edad o el género. Ante cualquier alteración en el ritmo miccional, es fundamental realizar una evaluación clínica para evitar complicaciones a largo plazo.

Durante la temporada de invierno, las bajas temperaturas y el uso de múltiples capas de ropa pueden convertir el acto rutinario de ir al baño en una tarea incómoda. Esta situación lleva a muchas personas a optar por retrasar la micción, pensando que aguantar la orina por un tiempo prolongado no representa un problema significativo. Sin embargo, especialistas de la Clínica Universidad de Chile Quilín y del Hospital Clínico U. de Chile advierten que este hábito puede comprometer seriamente la salud del sistema urinario.

La ginecóloga de la Clínica Universidad de Chile Quilín, Libertad Méndez Núñez, señala que, si bien hacer esto de manera esporádica no suele derivar en complicaciones graves, la retención voluntaria y habitual de la orina puede acarrear consecuencias negativas. Convertir la postergación de la micción en un hábito sistemático es lo que representa el verdadero riesgo para el organismo.

En concordancia con esto, el doctor Tomás Olmedo Barros, jefe de Urología del Hospital Clínico Universidad de Chile, enfatiza que este problema no discrimina por género. Según el especialista, no es recomendable que ni hombres ni mujeres aguanten las ganas de orinar, ya que esta práctica puede aumentar la susceptibilidad a sufrir infecciones urinarias y afectar negativamente el funcionamiento general de la vejiga.

Para entender cuándo existe un problema, es fundamental conocer qué se considera una frecuencia miccional normal. La doctora Libertad Méndez explica que esto depende directamente de la cantidad de líquidos que la persona ingiera y de las pérdidas que se produzcan, como ocurre a través del sudor. En adultos sanos, el rango normal de micciones oscila entre 3 y 7 veces al día, permitiéndose un máximo de una sola vez durante la noche. En personas que consumen entre 1,5 y 2 litros de agua diarios, un rango de 6 a 8 micciones en 24 horas se considera normal.

La frecuencia está ligada a la ingesta hídrica: a mayor consumo de líquidos, mayor producción de orina. No obstante, existen factores externos que pueden alterar este ritmo. La doctora Méndez advierte que el consumo de alcohol, té o bebidas que contengan cafeína puede incrementar la frecuencia urinaria debido a que actúan como irritantes vesicales y poseen efectos diuréticos.

Por otro lado, cuando la frecuencia de orinar es superior a lo habitual, podría existir un problema de inestabilidad vesical. El doctor Olmedo indica que estas situaciones pueden mejorar considerablemente mediante la aplicación de tratamientos médicos adecuados.

Desde el punto de vista clínico, se define como micción frecuente la necesidad de orinar más de 8 veces al día en un adulto que mantiene una ingesta de líquidos normal. La ginecóloga Méndez advierte que, si esta frecuencia interfiere en la vida cotidiana del paciente o se presenta junto a otros síntomas, deja de ser normal y requiere una evaluación médica inmediata.

En cuanto a la incontinencia urinaria, se observa una mayor prevalencia en mujeres que en hombres. En el caso femenino, esto se debe a factores anatómicos y hormonales, incluyendo el impacto del embarazo, el parto y la menopausia. En los hombres, la causa principal suele estar relacionada con problemas prostáticos, específicamente la hiperplasia benigna.

Ante la presencia de micción excesivamente frecuente, especialmente si se acompaña de dolor, urgencia, pérdida involuntaria de orina o alteraciones en el sueño, es indispensable realizar una evaluación médica. Esta debe incluir una historia clínica detallada, el uso de un diario miccional, análisis de orina y, dependiendo de los resultados, estudios de imagen o estudios urodinámicos para investigar la causa raíz.

Específicamente en las mujeres, puede presentarse la polaquiuria, que consiste en la necesidad de orinar con mucha frecuencia pero eliminando volúmenes muy pequeños de orina. La doctora Méndez detalla que esto puede originarse por diversas causas. En el ámbito urológico, las causas más comunes son las infecciones del tracto urinario, la vejiga hiperactiva o la cistitis intersticial.

En el área gineco-obstétrica, la polaquiuria puede asociarse al embarazo, a cambios por déficit estrogénico durante la menopausia o al prolapso de órganos pélvicos, como el cistocele. Asimismo, existen enfermedades sistémicas que influyen, como la diabetes insípida o la diabetes mellitus no controlada. Finalmente, factores conductuales y farmacológicos, como el consumo de diuréticos o el exceso de cafeína, también juegan un rol.

La especialista concluye con una advertencia clara: las pérdidas de orina nunca deben considerarse normales. Aunque puedan ser frecuentes en ciertos grupos, si afectan la calidad de vida, es fundamental acudir a una consulta médica para su tratamiento.

Cobertura en Video