El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que el Ejército estadounidense llevó a cabo bombardeos este viernes contra territorio iraní. Esta acción militar fue ejecutada como una medida de represalia directa tras el ataque ocurrido el jueves contra un buque de carga en el estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el comercio global de energía. La ofensiva estadounidense se produce en un momento de extrema fragilidad diplomática, ya que Teherán y Washington habían acordado recientemente la reapertura de dicha vía marítima como parte de un acuerdo marco de paz.
Los hechos que detonaron la respuesta militar comenzaron el jueves, cuando, según reveló The Wall Street Journal, un carguero que navegaba bajo bandera de Singapur fue blanco de disparos en el estrecho de Ormuz. De acuerdo con la información proporcionada, la Guardia Revolucionaria iraní fue la responsable de ejecutar los disparos, los cuales impactaron específicamente en el puente de mando de la embarcación. Afortunadamente, el ataque no dejó heridos entre la tripulación, aunque provocó daños materiales significativos en la estructura de mando del navío.
Este incidente ocurrió apenas unas horas después de que Irán emitiera advertencias estrictas a las embarcaciones que transitan por la zona, instándolas a no navegar por rutas que no hubieran sido previamente autorizadas por el gobierno persa. La tensión aumentó durante este viernes, cuando el país islámico mantuvo su postura rígida a través de la Autoridad del Golfo del Estrecho Pérsico (PGSA), organismo creado por Irán para la gestión del tránsito en el estrecho de Ormuz.
A través de un mensaje publicado en la red social X, la PGSA enfatizó que la navegación de los buques fuera de las rutas designadas no está cubierta por la Garantía de Tránsito Seguro, ni por seguros o responsabilidades derivadas de los mismos. El organismo fue tajante al señalar que cualquier consecuencia derivada de realizar un recorrido no autorizado será responsabilidad exclusiva del armador, el fletador y el capitán del buque, desligando al Estado iraní de cualquier incidente ocurrido fuera de sus rutas oficiales.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó el ataque como una "violación temeraria de nuestro acuerdo de alto al fuego". A través de su plataforma Truth Social, el mandatario afirmó que Irán lanzó al menos cuatro drones de ataque contra buques que transitaban por el estrecho de Ormuz, asegurando que uno de estos proyectiles impactó directamente en el barco afectado.
En paralelo, la empresa taiwanesa Evergreen confirmó que el buque impactado fue el Ever Lovely, el cual pertenece a su filial singapurense. La compañía detalló que la nave fue golpeada por un "objeto no identificado" en el costado de estibor del puente de mando. Tras una inspección preliminar realizada por la tripulación, se detectaron daños en el alero y en las ventanas de la timonera. Evergreen aseguró que no se registraron incidencias personales ni afectaciones a la carga, y que el motor principal y los instrumentos de navegación operaron sin problemas, permitiendo que la nave abandonara el estrecho de manera segura.
Este ciclo de violencia pone en riesgo el acuerdo sellado la semana pasada entre Estados Unidos e Irán, el cual establecía un alto al fuego y abría un periodo máximo de 60 días para alcanzar un acuerdo definitivo que pusiera fin a las hostilidades. Uno de los pilares fundamentales de este pacto era la apertura total del estrecho de Ormuz.
La importancia de esta vía es crítica, ya que antes del conflicto por ella circulaba aproximadamente el 20% del petróleo y gas de todo el mundo. El cierre o la inestabilidad en este paso estratégico había provocado previamente un alza internacional en los precios de la energía y el crudo, afectando la estabilidad económica global. El reciente bombardeo estadounidense y el ataque previo de Irán dejan en entredicho la viabilidad del periodo de paz propuesto.


