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Turquía firma una remontada agónica y frustra el cierre perfecto de Estados Unidos en Los Ángeles

De manera agónica, Turquía venció a Estados Unidos y se despidió del Mundial 2026 con una sonrisa. La selección anfitriona jugó con suplentes y perdió el invicto.

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Turquía firma una remontada agónica y frustra el cierre perfecto de Estados Unidos en Los Ángeles
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Turquía firmó una remontada pirotécnica al vencer 3-2 a Estados Unidos en el cierre de la fase de grupos en Los Ángeles. A pesar de estar ya eliminados, los turcos impusieron su orgullo con una actuación brillante de Arda Güler y un gol agónico de Kaan Ayhan en el minuto 98, rescatando el honor tras una campaña europea desastrosa. Por su parte, el equipo de Mauricio Pochettino dejó escapar la oportunidad de hacer historia al no lograr el récord de ganar todos sus partidos grupales. Las rotaciones en la alineación y la ausencia inicial de figuras como Pulisic pasaron factura en la cohesión del conjunto anfitrión, que aunque avanza a los dieciseisavos de final, se despide de esta etapa con un sabor agridulce.

El encuentro disputado en Los Ángeles entre Estados Unidos y Turquía dejó un sabor agridulce para ambos conjuntos, cerrando la fase de grupos con un resultado que no cumplió las expectativas iniciales de ninguno de los dos seleccionadores. Para el equipo estadounidense, el partido representaba la oportunidad de alcanzar una marca sin precedentes en su historia: ganar los tres encuentros de la fase de grupos de un Mundial, una hazaña que sí logró México el pasado miércoles. Para Turquía, el duelo era una oportunidad de rescatar el honor tras una campaña europea desastrosa que los dejó eliminados prematuramente.

El seleccionador Mauricio Pochettino, consciente de que Estados Unidos ya había asegurado su clasificación a los dieciseisavos de final desde la semana anterior y que ya se había posicionado como primera del Grupo D, decidió aplicar una rotación significativa en su alineación. Al dar descanso a varios de sus jugadores titulares, el equipo sintió la falta de cohesión y ritmo en ciertos tramos del encuentro, aunque el inicio mostró que el anfitrión mantenía la ambición.

El equipo de las Barras y las Estrellas comenzó el partido con una intensidad arrolladora, arrinconando a la selección turca desde el pitazo inicial. En apenas dos minutos de juego, Estados Unidos ya había generado dos tiros de esquina, presionando la salida de los visitantes. Fue en la tercera acción similar donde llegó la primera alegría para la afición local. El centrocampista británico nacionalizado estadounidense, Belhalter, envió un centro preciso hacia el segundo palo, donde Ugurcan Cakir no pudo intervenir eficazmente. Allí apareció el defensor del Celtic, Auston Trusty, quien resolvió la jugada con un remate potente de pierna zurda que terminó en el fondo de las redes.

Este gol temprano siguió el patrón de los partidos previos contra Paraguay y Australia, donde Estados Unidos había tomado la ventaja rápidamente. El optimismo en las tribunas creció, alimentando la ilusión de una goleada ante una selección turca que, al saberse ya eliminada, parecía haber llegado entregada al compromiso. Sin embargo, el orgullo de las Estrellas Crecientes se impuso rápidamente.

La ventaja local fue efímera. A los 10 minutos, Turquía reaccionó mediante una triangulación fluida entre Arda Güler, Oguz Aydin y Baris Yilmaz. La jugada culminó con una definición precisa del extremo del Real Madrid, Arda Güler, quien envió el balón al fondo de la red para poner el empate. El joven talento de 21 años no se detuvo ahí y volvió a tomar las riendas del equipo al minuto 31. Tras avanzar por la mitad del campo, Güler se asoció con Kenan Yildiz, permitiendo que Orkun Kokcu sellara la remontada turca, silenciando así el estadio de Los Ángeles.

Desde la perspectiva táctica, el equipo dirigido por el italiano Vincenzo Montella mostró una faceta vertical que había brillado por su ausencia en las derrotas previas frente a Australia (2-0) y Paraguay (1-0). En aquellos encuentros, Turquía había dominado la posesión del balón, pero con un juego de toques intrascendentes que no se tradujeron en goles. En este partido, la efectividad fue la clave.

Por su parte, Estados Unidos evidenció la ausencia de piezas fundamentales. Sin el goleador Folarin Balogun ni el conductor Christian Pulisic en el once inicial, el equipo perdió gran parte de sus argumentos ofensivos y su capacidad de generar peligro constante. A pesar de ello, el segundo tiempo inició con una renovada voracidad. En el minuto 49, aprovechando un descuido momentáneo de la línea defensiva turca, Belhalter anotó el 2-2, devolviendo la esperanza al equipo local.

En un intento por recuperar el control, Pochettino envió al campo a Christian Pulisic, quien había estado jugando con cautela desde el debut. Si bien el ingreso del capitán aumentó la presencia estadounidense en el área rival, la definición del partido llegó por el lado turco. Kaan Ayhan, el defensor de origen alemán y jugador del Galatasaray, ingresó al campo diez minutos antes del final. En la última jugada del encuentro, aprovechando un desorden defensivo en la retaguardia anfitriona, Ayhan marcó el gol del 3-2 en el minuto 98.

Con este resultado, Turquía logra una victoria pirotécnica que, aunque maquilla el fracaso de quedar eliminada sin marcar goles en sus dos primeros juegos, sirve como testimonio de buen fútbol. Estados Unidos, a pesar de la derrota, mantiene su lugar en los dieciseisavos de final, aunque se despide de la fase de grupos con la sensación de haber dejado escapar un récord histórico.

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