El cierre de la fase de grupos del Mundial 2026 dejó un sabor agridulce para los protagonistas del encuentro disputado en Los Ángeles. Estados Unidos y Turquía se enfrentaron en un duelo donde ninguno de los dos equipos logró la despedida ideal. Para la selección estadounidense, el resultado significó la pérdida de una chance histórica de ganar por primera vez en su historia los tres partidos de la fase de grupos de una Copa del Mundo, una hazaña que sí logró alcanzar la selección de México el pasado miércoles. Por otro lado, Turquía obtuvo una victoria que, aunque rescatable, apenas maquilla el fracaso estrepitoso de una selección europea que quedó eliminada del torneo con apenas dos partidos disputados y sin haber anotado un solo gol hasta este encuentro.
El planteamiento táctico de Mauricio Pochettino fue determinante para el desarrollo del juego. Con Estados Unidos ya clasificada desde la semana anterior a los 16avos de final y asegurando la primera posición del Grupo D, el entrenador decidió otorgar descanso a gran parte de sus jugadores titulares. Esta decisión técnica tuvo un impacto evidente en el rendimiento del equipo, que se sintió mermado en varios sectores del campo.
A pesar de las rotaciones, el equipo de las Barras y las Estrellas comenzó el partido con una intensidad arrolladora, golpeando primero y arrinconando a la selección turca. En apenas dos minutos de juego, los anfitriones ya habían generado dos tiros de esquina, presionando la salida del rival. Fue en el tercer córner donde llegó la celebración para las tribunas locales. Belhalter envió un centro al segundo palo dirigido a Ugurcan Cakir, y ante la falta de oposición defensiva, el defensor del Celtic, Auston Trusty, resolvió la jugada con un potente remate de pierna zurda que terminó en gol.
Este inicio permitió que Estados Unidos tomara la ventaja muy temprano, repitiendo el patrón visto en sus enfrentamientos previos ante Paraguay y Australia. El recuerdo de esos primeros goles motivó la ilusión del público y de los jugadores de ver una goleada frente a una selección turca que parecía haber salido entregada al campo, consciente de su ya sentenciada eliminación. Sin embargo, el orgullo de las Estrellas Crecientes emergió rápidamente.
La alegría del equipo local fue efímera. A los 10 minutos de juego, Turquía reaccionó mediante una triangulación coordinada entre Arda Güler, Oguz Aydin y Baris Yilmaz. La jugada culminó con un remate preciso del extremo del Real Madrid, Arda Güler, quien envió el balón al fondo de la red para empatar el marcador.
Güler, el jugador de 21 años, volvió a ser la figura y el conductor del equipo turco al minuto 31. Tras avanzar por la mitad del campo, se asoció con Kenan Yildiz, permitiendo que Orkun Kokcu apareciera para definir la jugada y establecer la remontada, silenciando así el estadio de Los Ángeles. El equipo dirigido por el italiano Vincenzo Montella cerró la primera mitad exhibiendo un juego vertical que no se había visto en sus derrotas previas contra Australia (2-0) y Paraguay (1-0). En aquellos duelos, Turquía había dominado la posesión del balón con un toque intrascedente que, a pesar de generar algunas situaciones, no fue suficiente para ganar.
La ausencia del goleador Folarin Balogun y del conductor Christian Pulisic fue notoria, dejando la sensación de que Estados Unidos había cedido la mayor parte de sus argumentos ofensivos. No obstante, la segunda mitad inició con la misma voracidad ofensiva de los estadounidenses sobre el arco de Cakir. En el minuto 49, Belhalter, el centrocampista británico nacionalizado estadounidense, aprovechó un descuido de la línea defensiva turca para marcar el 2-2.
En busca de recuperar el control, Pochettino envió al campo a Christian Pulisic, quien había pasado gran parte del torneo bajo cuidados especiales. Aunque su presencia se hizo notar en el juego, la definición del encuentro llegó a través de otro relevo. Kaan Ayhan, defensor de origen alemán y jugador del Galatasaray, ingresó al campo diez minutos antes del final. En la última jugada del partido, aprovechando un desorden defensivo del equipo anfitrión, Ayhan selló la victoria pirotécnica de Turquía por 3-2. El resultado final dejó un testimonio de buen fútbol para una formación turca que, tarde pero seguro, recordó la manera de ganar un partido.


