El pato Merlín, quien se ha consolidado como una de las figuras más populares y queridas en el entorno de la Copa del Mundo en México, se encuentra actualmente en el centro de una controversia legal. El ave, que se ha convertido en un símbolo inesperado para miles de aficionados y es considerada la mascota no oficial del Mundial 2026, es objeto de una disputa debido a presuntos intentos de registrar su nombre e imagen ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
La notoriedad del pato Merlín creció exponencialmente durante los partidos de la Copa del Mundo, alcanzando un estatus de estrella en internet. Su impacto fue tal que incluso la cuenta oficial de X de la Selección Mexicana compartió imágenes del ave, lo que terminó de catapultar su fama entre el público deportivo y general. Sin embargo, este reconocimiento ha atraído el interés de personas ajenas a su núcleo familiar que buscan capitalizar su imagen.
La polémica salió a la luz pública a través de Sebastián Reséndiz, conductor del programa "Hoy", quien difundió un video expresando su molestia por la situación. Según las declaraciones del comunicador, una persona habría intentado adelantarse a la familia del ave para registrar el nombre del pato Merlín ante las autoridades correspondientes. Reséndiz afirmó haber sentido coraje al enterarse de que, mientras la familia del animal planeaba realizar el registro, alguien más lo habría hecho previamente. El conductor señaló específicamente que el registro estaría a nombre de un individuo identificado como David, residente de Mérida, Yucatán.
De acuerdo con la información proporcionada por el conductor, la solicitud de registro se habría vinculado a la clase 35. Esta categoría legal contempla actividades comerciales, servicios de publicidad y diversos rubros relacionados con la explotación económica de una marca. Reséndiz criticó duramente esta acción, calificando la marca como "rentable" y lamentando que personas trabajadoras se vean afectadas por este tipo de maniobras.
No obstante, la narrativa del caso tomó un giro cuando diversos usuarios en redes sociales comenzaron a investigar la veracidad de estas afirmaciones. A través de la plataforma Marcanet, se detectó una información distinta a la difundida inicialmente por el conductor. En dicho portal aparece una solicitud de registro presentada el pasado 17 de junio, pero a nombre de una persona identificada como Rosa, con domicilio registrado en el estado de Jalisco. Esta discrepancia añade una capa de complejidad al caso, sugiriendo que podrían existir múltiples intentos de apropiación de la marca.
El caso alcanzó la máxima relevancia política cuando el tema fue abordado en la conferencia "mañanera" de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. El hecho ocurrió apenas un día después de que el pato Merlín visitara el Palacio Nacional acompañado de su familia. Durante su intervención, la mandataria calificó de "abuso" que personas externas intenten obtener beneficios económicos derivados de la popularidad del personaje.
La presidenta Sheinbaum enfatizó que es injusto que se busque lucrar con la imagen del ave, destacando que la familia de Merlín tiene necesidades reales que deben ser atendidas, mientras que la atención pública se centra en el animal y no en quienes lo cuidan. Ante esta situación, la mandataria hizo un llamado directo al IMPI para que brinde el apoyo necesario para que la familia sea quien pueda registrar legalmente la marca.
En respuesta a la presión pública y las declaraciones gubernamentales, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) emitió un comunicado oficial para esclarecer el estado de los trámites. El organismo confirmó que, efectivamente, ha recibido solicitudes relacionadas con el nombre del Pato Merlín. Sin embargo, precisó que todos estos expedientes se encuentran siguiendo el procedimiento establecido por la legislación mexicana vigente.
El IMPI aclaró que las solicitudes están actualmente en una etapa de análisis y revisión técnica. El instituto subrayó que, una vez concluido este proceso de evaluación, se emitirá una resolución final basándose estrictamente en lo establecido en la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial. Por lo tanto, el organismo enfatizó que, hasta este momento, no existe una determinación definitiva sobre quién posee o poseerá los derechos de la marca.
Paralelamente a la batalla legal por la propiedad intelectual, el pato Merlín ha enfrentado otros inconvenientes. Karla Gómez, propietaria del ave, reveló durante su participación en la conferencia mañanera del pasado 22 de junio que el animal fue víctima de un robo. Gómez informó que le sustrajeron los zapatos especiales que el pato utilizaba para proteger las membranas de sus patas. Como solución temporal para evitar que el ave se lastime al caminar, la dueña explicó que han tenido que utilizar calcetas en su lugar.


