La artista mexicana Frida Kahlo ha logrado un hito de asistencia en el Reino Unido. Una nueva retrospectiva dedicada a su obra abre sus puertas el próximo 25 de junio en el Tate Modern de Londres, posicionándose como la exposición con el mayor número de entradas vendidas por adelantado en toda la historia de este reconocido museo de arte contemporáneo.
La institución ha confirmado a la agencia AFP que se han comercializado más de 41.000 entradas para la muestra titulada "Frida: The Making of an Icon". Esta cifra supera el récord previo establecido en 2017, cuando una exhibición sobre el artista británico David Hockney, quien falleció el pasado 11 de junio a los 88 años, alcanzó las 32.000 preventas.
Tobias Ostrander, comisario principal de la exposición y especialista estadounidense en arte latinoamericano dentro del programa internacional del museo, explicó que esta exhibición analiza la trayectoria de Kahlo para entender cómo se convirtió en el ícono, la artista y el personaje —tanto mexicano como internacional— que es hoy en día. Según Ostrander, Kahlo es actualmente la artista mujer más famosa del mundo, situándose en un nivel de reconocimiento global comparable al de figuras como Picasso, Van Gogh o Warhol.
El comisario Ostrander, quien reside en México desde hace 25 años, ha trabajado en la organización de esta muestra junto a la española Beatriz García Velasco. La exposición, que permanecerá abierta al público hasta el 3 de enero de 2027, presenta un conjunto de 32 cuadros de la artista mexicana (1907-1954), integrados en un total de aproximadamente 250 trabajos. Además de las piezas de Kahlo, la muestra destaca obras de otros pintores que fueron influenciados por ella o que realizaron retratos de la artista.
El Tate Modern recibe a Kahlo por segunda vez, habiendo realizado una primera retrospectiva en el año 2005. Sin embargo, esta nueva entrega se centra en analizar el proceso de iconización de la artista. Ostrander señala que desde 2005 hasta la actualidad, la fama de Frida ha crecido exponencialmente, observándose un incremento en el interés por su obra en cada década transcurrida.
A diferencia de otras exhibiciones dedicadas a la pintora, esta propuesta busca ser única en su perspectiva al abordar a Frida Kahlo como un fenómeno cultural. El objetivo es investigar y reconstruir los factores que han conducido a su actual visibilidad y a la fuerte atracción que genera su historia y su arte en el público contemporáneo.
La estructura de la exposición se divide en diez salas. En ellas se despliegan las obras de Kahlo y de aquellos artistas que siguieron su estilo. La muestra incluye no solo pinturas, sino también fotografías y objetos personales de la artista, proporcionando una visión íntima y contextual de su vida.
Desde el punto de vista artístico, Kahlo es considerada una de las creadoras del surrealismo, aunque ella misma no se identificó plenamente con dicho movimiento. Su obra se caracteriza por ser profundamente personal, simbólica y autobiográfica, centrando sus temas principales en el propio cuerpo, el dolor, la identidad y la experiencia emocional.
Entre las piezas más destacadas de la exhibición se encuentran pinturas icónicas como "Autorretrato con vestido de terciopelo" (1926) y "Autorretrato con el cabello suelto" (1938). El museo indica que a través de estas obras, la artista abraza su herencia mexicana, sus ideales feministas, su autoimagen queer y su vivencia como mujer con discapacidad.
La muestra también incorpora trabajos de otros artistas relevantes, destacando el "Retrato de Frida Kahlo" realizado por Diego Rivera en 1935, y la obra "Sueño y presentimiento" (1947) de María Izquierdo.
La figura de Kahlo se consolidó como un símbolo del arte, el feminismo y la identidad mexicana, especialmente hacia finales del siglo XX, integrándose plenamente en la cultura popular mundial. La exposición, que previamente fue presentada en la ciudad de Houston, Estados Unidos, reúne piezas provenientes principalmente de México y Estados Unidos, aunque también incluye obras de Europa y Japón.
Tobias Ostrander sostiene que Kahlo inauguró un estilo de autorretrato con una influencia profunda y mundial en la historia del arte. Su capacidad para representarse a sí misma mezclando fortaleza y sufrimiento, utilizando símbolos de la pintura religiosa, la pintura colonial de México y referencias prehispánicas, creó una fusión de culturas y estilos que la convierte en un símbolo de múltiples cruces de identidad.
Finalmente, el comisario destacó el impacto político de su imagen. A finales de los años 60, el movimiento mexicano de Estados Unidos adoptó a Frida Kahlo como un potente símbolo de resistencia política y orgullo cultural. Ostrander concluye que la naturaleza híbrida de su identidad es parte fundamental de su fama, ya que desde su propia época proyectó una visión de identidad compleja y múltiple.


