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Patri Aragoneses: De la contabilidad al management musical en una era de éxitos efímeros

La música ya no se escucha solo en una sala ni se espera durante meses en una tienda de discos. Se sube, se viraliza, se comparte, se agota y, muchas veces, desaparece tan rápido como llegó. Patri Aragoneses ha vivido desde dentro ese cambio de época. Entró en la industria casi por accidente, después de trabajar como contable, y hoy dirige proyectos vinculados al directo, el management, la producción, la promoción, las marcas y la docencia. Con 15 años de trayectoria, Aragoneses se ha consolidado en un sector históricamente dominado por hombres, especialmente en el directo, la producción y la negociación artística. Desde su oficina, entre el Prado y el Retiro, y con una actividad constante en La Sala del Movistar Arena, mueve conciertos por toda España, trabaja con artistas de estilos muy distintos y ha creado Dabuti, una fiesta ochentera que un viernes al mes transforma la tarde en una celebración musical.

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Patri Aragoneses: De la contabilidad al management musical en una era de éxitos efímeros
Puntos clave

Patri Aragoneses, líder de ARA Music Group, analiza quince años de transformaciones en una industria musical donde la viralidad digital ha democratizado el acceso pero ha vuelto los éxitos más efímeros. Frente a la inmediatez, la productora defiende un modelo de desarrollo orgánico y formación integral para garantizar carreras artísticas sólidas y sostenibles. La experta destaca la evolución del concierto hacia la creación de experiencias masivas y los desafíos económicos que supone el encarecimiento de la producción. Con la gestión de más de cien eventos anuales y la apuesta por innovaciones como la inteligencia artificial, Aragoneses se posiciona como una referente femenina en la toma de decisiones financieras y estratégicas del sector.

Patri Aragoneses celebra quince años de trayectoria en una industria musical que ha experimentado transformaciones profundas y aceleradas. Tras iniciar su camino profesional en el área de la contabilidad, Aragoneses aterrizó en el sector musical casi por accidente, una transición que le permitió combinar la pasión por la música con un rigor administrativo fundamental para la viabilidad de cualquier proyecto artístico. Actualmente, lidera ARA Music Group, una productora de conciertos y festivales desde la que coordina proyectos de management, producción, promoción y docencia, operando principalmente desde su oficina ubicada entre el Prado y el Retiro, y manteniendo una actividad constante en La Sala del Movistar Arena.

A lo largo de su carrera, Aragoneses ha sido testigo del cambio radical en el consumo discográfico. Según explica, la industria ha pasado de un modelo donde el artista componía y producía en la intimidad de su estudio para luego lanzar un producto final, a un ecosistema donde cualquier persona puede subir su música a plataformas digitales y obtener visibilidad inmediata. Si bien reconoce que este cambio ha democratizado el acceso, eliminando la barrera de decisión exclusiva de la industria, también advierte sobre la naturaleza efímera de los éxitos actuales. La profesional señala que muchos artistas logran la viralidad con una sola canción y acceden a festivales, pero desaparecen del radar público al año siguiente.

Ante esta tendencia, ARA Music Group apuesta por un modelo de desarrollo orgánico y estructurado. Aragoneses sostiene que construir una carrera basada únicamente en la viralidad es un error. Como ejemplo de su metodología, menciona el trabajo que realiza desde hace dos años con la artista Julieta Carrasco. En lugar de lanzarla precipitadamente al mercado, la productora se ha centrado en su formación integral: composición, trabajo con productores, experiencias en escenarios de diversos tamaños y el aprendizaje de aspectos técnicos y administrativos, como las pruebas de sonido, las mezclas, los másters, la gestión de giras y el manejo de contratos.

La gestión del directo también ha evolucionado hacia el concepto de "experiencia". Para Aragoneses, el público ya no asiste a un concierto solo para escuchar música; ahora busca el fenómeno, la fotografía y la sensación de pertenencia. Menciona que, mientras figuras como Bad Bunny representan este fenómeno masivo, artistas como Rosalía logran reinventarse musicalmente, integrando elementos como la ópera y espectáculos complejos sin depender exclusivamente del ruido mediático. Esta tendencia ha llevado a que muchos artistas aspiren a recintos masivos como el Wanda, el Bernabéu o el Movistar Arena, integrando colaboraciones y sorpresas para satisfacer la demanda de una audiencia hiperconectada a las redes sociales.

En el plano económico, la profesional advierte sobre la creciente dificultad para rentabilizar los conciertos debido al incremento de los costes de producción. La demanda de escenografías monumentales, pantallas y personal especializado ha encarecido las giras. Estos costes son asumidos ya sea por el artista, mediante un aumento de su caché, o por el promotor. Para compensar estos riesgos, la industria recurre a diversas vías de ingreso: patrocinios, barras, food trucks, acuerdos con marcas, cargos de gestión y ayudas municipales. En relación a los festivales, Aragoneses sugiere que el formato podría estar mostrando señales de agotamiento, ya que la proliferación de carteles similares y la saturación del mercado hacen que el público, con recursos limitados, no pueda sostener el ritmo de crecimiento actual.

La tecnología y la inteligencia artificial se presentan como los nuevos retos y oportunidades. La productora destaca la recreación de Gustavo Cerati para el concierto de Soda Stereo el próximo 24 de septiembre como una vía innovadora que permite traer de vuelta a artistas fallecidos, transformando el concierto en una experiencia tecnológica avanzada.

Finalmente, Patri Aragoneses reflexiona sobre su papel como mujer en un sector históricamente dominado por hombres, especialmente en las áreas de producción y negociación. Aunque observa un incremento de mujeres en puestos directivos, señala que aún hay escasez de mujeres empresarias que asuman el riesgo financiero y la toma de decisiones económicas. Su éxito se basa en un equipo transversal especializado en ticketing, legal, marketing y logística, que le permite mover entre 100 y 130 conciertos anuales, trabajando con nombres de la talla de Mónica Naranjo, Ainhoa Arteta, Edurne, Coti, Miguel Poveda, Los Secretos, Sergio Dalma, Antonio Orozco, Pastora Soler, Camela o Sara Baras. Como complemento a su actividad empresarial, ha creado Dabuti, una fiesta mensual de música de los 80 y 90 que busca convertir la música en un punto de encuentro comunitario.

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