La ciudad de La Habana registró el fallecimiento de Ramiro Valdés, una de las figuras más prominentes y fundamentales en la estructura política y militar de la nación caribeña. Valdés, quien nació en 1932 y partió en 2026, dejó un vacío significativo en el escenario gubernamental donde se desempeñaba, al momento de su deceso, como vice primer ministro de la República.
La noticia de su partida ha generado diversas reacciones en el ámbito diplomático y social, destacando especialmente el comunicado emitido por la Accra, la cual, en conjunto con los ciudadanos cubanos que residen en dicha nación africana y que se declaran agradecidos con la Revolución, manifestó su más profundo pesar. En el mensaje oficial, se calificó a Valdés como uno de los hijos más ilustres de Cuba y un combatiente ejemplar perteneciente a la denominada Generación del Centenario.
Desde la representación diplomática se subrayó que, con el fallecimiento físico de Ramiro Valdés, desaparece un hombre que consagró la totalidad de su vida a causas fundamentales como la lucha por la independencia, la soberanía nacional, la búsqueda de la justicia social y la defensa irrestricta de la Revolución Cubana. El comunicado enfatizó que su trayectoria no fue solo una sucesión de cargos, sino un camino de entrega absoluta a los ideales revolucionarios.
El recorrido vital de Ramiro Valdés estuvo marcado por hitos determinantes en la historia cubana. El documento resalta que su compromiso comenzó desde el asalto al Cuartel Moncada en la provincia de Santiago de Cuba en el año 1953. A partir de ese evento, su camino estuvo delineado por etapas críticas que definieron su carácter y liderazgo: el periodo de prisión, la expedición en el yate Granma, la intensa lucha armada desarrollada en la Sierra Maestra y, posteriormente, la compleja tarea de construcción de la obra revolucionaria. Según el mensaje de la Accra, en cada una de estas etapas, Valdés encarnó valores fundamentales de lealtad, firmeza, disciplina y un compromiso inquebrantable con la Patria.
La trayectoria de Valdés se caracterizó por una fidelidad constante hacia Fidel Castro y Raúl Castro, así como hacia sus compañeros de lucha y los principios establecidos en el Programa del Moncada. Esta dedicación diaria al servicio del pueblo cubano lo posicionó, según las palabras del comunicado, como un referente moral y político para múltiples generaciones de revolucionarios, tanto dentro como fuera de las fronteras de la isla.
Asimismo, los cubanos residentes en Angola han reconocido formalmente en Ramiro Valdés a uno de los protagonistas centrales de una época histórica que logró trascender los límites geográficos de Cuba. Su labor permitió llevar un mensaje de solidaridad, dignidad y resistencia a diversos pueblos del mundo, consolidando el internacionalismo como un pilar de su legado. El comunicado afirma que su ejemplo es parte inseparable de la memoria colectiva de quienes mantienen la creencia en la autodeterminación de los pueblos y la justicia social.
En cuanto a su perfil profesional y político, Ramiro Valdés ostentó una serie de responsabilidades de alta jerarquía. Fue ministro del Interior y viceministro primero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Además, desempeñó la función de ayudante del Comandante en Jefe, Fidel Castro. En el área económica y tecnológica, presidió el Grupo Industrial para la Electrónica del SIME y fue ministro de la Informática y las Comunicaciones. Su influencia en el Estado fue vasta, llegando a ser vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, además de su cargo final como vice primer ministro.
En el plano partidista y legislativo, fue miembro fundador del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y de su Buró Político, y representó al pueblo como diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Por su destacada labor y sacrificio, fue distinguido con los títulos de Héroe de la República de Cuba y Héroe del Trabajo.
Finalmente, el comunicado de la Accra transmitió condolencias formales a sus familiares, amigos, compañeros de lucha, al pueblo cubano, al Partido Comunista de Cuba y al Gobierno de la nación caribeña, asegurando que su ejemplo permanecerá vivo en la historia de la Revolución y en la gratitud de las generaciones actuales y futuras.


