Colombia se encuentra en un momento de alta tensión política tras la celebración de la segunda vuelta presidencial, en la que Abelardo De la Espriella se ha posicionado como el virtual ganador según el preconteo divulgado por la Registraduría Nacional. El clima de creciente polarización, marcado por la disputa entre De la Espriella y el candidato Iván Cepeda, ha puesto sobre la mesa una interrogante fundamental: ¿qué sucedería si los resultados de esta jornada electoral no fueran reconocidos por alguno de los sectores políticos?
Para comprender la magnitud de este escenario, es necesario analizar el funcionamiento del sistema electoral colombiano. Juan Carlos Galindo, exregistrador nacional, explicó que el proceso se divide en dos fases críticas. La primera comienza a las cuatro de la tarde, hora del cierre de urnas, momento en el cual los jurados inician el diligenciamiento del formulario E-14. Este documento es fundamental ya que se elabora por triplicado, y cada copia cumple una función distinta y esencial para la transparencia del proceso.
El primer ejemplar del formulario E-14 se utiliza para el preconteo, que es la transmisión preliminar de los resultados. Este proceso permite que los colombianos conozcan una tendencia sostenida aproximadamente una hora y media después del cierre de los puestos de votación. Según Galindo, históricamente la diferencia entre estos datos preliminares y los oficiales es mínima; como ejemplo, citó que en la primera vuelta la coincidencia entre el preconteo y el escrutinio fue del 99,94 %.
El segundo ejemplar se destina a la digitalización. Esta copia es escaneada y publicada en la página web de la Registraduría, permitiendo que cualquier ciudadano pueda consultar los formularios de escrutinio de mesa de todo el territorio nacional, aportando un componente de fiscalización pública al proceso. Finalmente, el tercer ejemplar se introduce en una bolsa junto con los votos y se remite al proceso de escrutinio oficial. Allí, los documentos pasan por las arcas triclave y posteriormente por comisiones escrutadoras locales, municipales y departamentales, hasta llegar al Consejo Nacional Electoral (CNE).
Es aquí donde reside la distinción legal más importante: mientras el preconteo ofrece una tendencia rápida, los resultados oficiales son aquellos que surgen de los escrutinios realizados por jueces y notarios de la República. Como señaló el presidente Gustavo Petro en la mañana del domingo, son los jueces quienes ratifican la elección del nuevo mandatario, siendo el escrutinio el único proceso con validez legal. El exregistrador Galindo añadió que este proceso suele ser ágil, terminando generalmente en dos días, momento en el que el CNE realiza la declaración formal de elección.
A pesar de la estructura técnica, el debate sobre el posible desconocimiento de los votos ha ganado fuerza. Sectores afines al Pacto Histórico, impulsados por la narrativa del presidente Petro sobre un posible fraude, han sugerido esperar el veredicto de los jueces antes de aceptar cualquier cifra. No obstante, Galindo advirtió que, técnicamente, no se puede hablar de desconocimiento de resultados antes de que el CNE emita la declaración de elección.
El verdadero riesgo institucional surgiría si, tras la declaración oficial del ganador por parte del CNE, el gobierno, el presidente o algún candidato se negaran a reconocer el resultado. Ante esta posibilidad, el experto fue tajante al afirmar que el país entraría en un terreno jurídico desconocido, ya que nunca se ha presentado una circunstancia similar en la historia de Colombia, lo que genera una profunda incertidumbre sobre qué mecanismos legales se activarían.
En contraste, el profesor Gustavo Zafra Roldán, exconstituyente, mantuvo una postura optimista. Zafra Roldán señaló que el sistema es robusto, contando con la participación de notarios y cerca de medio millón de vigilantes, además del apoyo de la Universidad de los Andes en la sistematización. Según el experto, las reclamaciones suelen ser mínimas y el escrutinio definitivo podría completarse en un plazo máximo de una semana.
Por su parte, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, hizo un llamado vehemente al respeto de los resultados. Galán recordó que tanto él como el actual presidente Gustavo Petro han perdido elecciones en el pasado y han acatado los resultados, instando a que cualquier disputa o impugnación se canalice a través de las herramientas democráticas y los canales legales establecidos, evitando las vías de hecho.
Finalmente, es relevante recordar que en las elecciones de 2022, la campaña de Gustavo Petro aceptó los resultados del preconteo de la Registraduría como referencia inmediata. En aquella ocasión, Petro obtuvo 11,2 millones de votos, la cifra más alta en la historia del país, imponiéndose a Rodolfo Hernández, quien reconoció su derrota tras el cierre del escrutinio preliminar, proceso que posteriormente fue ratificado oficialmente sin controversias mayores sobre su legitimidad.

