El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, informó este domingo el fallecimiento de Ramiro Valdés, quien fue uno de los primeros y más cercanos colaboradores de Fidel Castro y una figura central en la historia de la Revolución Cubana. Valdés murió a la edad de 94 años, según el comunicado emitido por el mandatario a través de sus redes sociales. En el anuncio oficial, el presidente no proporcionó detalles específicos sobre la causa que provocó el deceso del veterano dirigente.
A lo largo de varias décadas, Ramiro Valdés desempeñó una diversidad de cargos de alto nivel dentro de la estructura del gobierno cubano, consolidando su influencia tras el triunfo del movimiento rebelde en 1959. Su trayectoria administrativa fue extensa y variada, habiendo servido como ministro del Interior y viceministro de Defensa. Asimismo, ocupó la cartera de ministro de Informática y Comunicaciones, reflejando su capacidad para adaptarse a las necesidades del Estado en diferentes periodos.
En etapas más recientes de su carrera política, Valdés alcanzó posiciones de máxima jerarquía, desempeñándose como vicepresidente y, posteriormente, como viceprimer ministro. En este último rol, su gestión estuvo centrada específicamente en atender y coordinar las acciones relacionadas con la crisis energética que ha afectado a la isla, evidenciando que se mantuvo activo en la resolución de problemas críticos del país hasta etapas avanzadas de su vida.
La trayectoria de Ramiro Valdés comenzó mucho antes de la instauración del régimen actual. Nacido el 28 de abril de 1932, Valdés se involucró en la lucha armada desde muy joven. A los 21 años de edad, participó activamente junto a Fidel Castro en el asalto al cuartel Moncada en 1953. Este evento es reconocido como el hecho que marcó el inicio del levantamiento contra el gobierno de Fulgencio Batista, sentando las bases de la insurgencia que culminaría años más tarde.
Tras el fracaso del asalto al cuartel, Valdés se exilió en México junto a Castro. Desde allí, formó parte del grupo de 82 hombres que emprendieron el viaje de regreso a Cuba en 1956 a bordo del yate Granma. De acuerdo con la información proporcionada por la agencia Reuters, Valdés fue uno de los pocos sobrevivientes de aquella expedición, siendo específicamente uno de los 12 hombres que lograron sobrevivir al accidentado desembarco y posterior avance.
Una vez en territorio cubano, Valdés se integró a las filas de los hermanos Castro en la Sierra Maestra. En el marco de la guerra de guerrillas, desempeñó un papel militar relevante al servir como segundo comandante de Ernesto “Che” Guevara. Su participación en el conflicto armado fue determinante, destacando su presencia en la batalla de Santa Clara, un enfrentamiento decisivo que precedió la caída del régimen de Batista y la salida de este del poder el 1 de enero de 1959.
Con la consolidación del poder de Fidel Castro, Ramiro Valdés asumió una responsabilidad fundamental en el nuevo orden político. Fue el encargado de encabezar la agencia de seguridad creada por el régimen, una posición que le otorgó un control significativo sobre la estabilidad interna del país. Su lealtad y desempeño lo mantuvieron en la cúpula del poder durante décadas.
En el ámbito político, Valdés integró el Buró Político del Partido Comunista de Cuba, organismo donde permaneció hasta el año 2019. Debido a su prolongada trayectoria y sus contribuciones al proceso revolucionario, el Estado cubano le otorgó los títulos honoríficos de “Héroe de la República” y “Comandante de la Revolución”, reconocimientos que subrayan su estatus como uno de los pilares fundacionales del sistema político vigente en la isla.


