Para Carlos Rodríguez, de 55 años, la búsqueda de la nacionalidad española no fue un deseo de beneficio personal inmediato, sino una inversión estratégica para el futuro de sus hijos. Motivada por la intención de brindarles mejores oportunidades académicas y laborales, Rodríguez inició un proceso administrativo basado en su vínculo familiar con su bisabuela, Josefina Carretero Molano, oriunda de la provincia de Badajoz, España.
El camino para obtener el pasaporte europeo no ha sido sencillo ni rápido. Rodríguez relata que el proceso total ha demandado aproximadamente tres años de gestiones. Antes de ingresar las carpetas formalmente al consulado, dedicó un año entero a la recopilación de documentos necesarios sobre su antepasada en España. Una vez entregada la documentación, han transcurrido dos años adicionales de espera. "Yo ya tengo 55 años y, finalmente, a esta altura de la vida, uno piensa más en los hijos que están en la universidad y que se les pueden abrir puertas para el futuro", explicó Rodríguez, subrayando que su objetivo es que sus hijos tengan facilidades para realizar posgrados o establecerse a vivir y trabajar en Europa.
El caso de Rodríguez se enmarca en la denominada "Ley de Nietos" en España, específicamente a través del anexo 3, que permite la transmisión de la nacionalidad en cascada, beneficiando primero a la madre de Carlos y, posteriormente, a él mismo. La regularización final se concretará una vez que obtengan el pasaporte y realicen la inscripción correspondiente en el registro civil del consulado.
Este fenómeno no es aislado. Según cifras oficiales del gobierno español, entre la entrada en vigor de la ley en octubre de 2022 y el 31 de marzo de 2024, las Oficinas del Registro Civil Consular recibieron un total de 301.121 solicitudes de opción a la nacionalidad española de origen. De este grupo, aproximadamente 45.000 solicitantes eran ciudadanos chilenos, según datos reportados por el diario El País. Sin embargo, es importante notar que el plazo para presentar la documentación bajo la Ley de Nietos cerró el 22 de octubre de 2025, fecha a partir de la cual los consulados ya no admiten nuevas solicitudes, salvo casos muy específicos vinculados a credenciales obtenidas antes del cierre.
Más allá del sentido de pertenencia, el atractivo del pasaporte europeo radica en beneficios tangibles, especialmente en el ámbito educativo. Desde el estudio jurídico Visa and Go, especialistas en ciudadanía europea, destacan que existe una diferencia sustancial en los costos de matrícula entre los ciudadanos de la Unión Europea (UE) y los estudiantes extranjeros. Por ejemplo, el costo promedio de un programa de máster en Europa es de 5.100 EUR para un ciudadano de la UE, mientras que para un estudiante extranjero la cifra asciende a 10.170 EUR.
La brecha económica es aún más marcada en países como Austria, Dinamarca y Suiza, donde los estudiantes de la UE tienen derecho a educación gratuita. En contraste, quienes no poseen la nacionalidad europea deben pagar un promedio de 726 euros por semestre, pudiendo alcanzar los 35.000 euros en cursos especializados. Asimismo, el acceso a préstamos estudiantiles es un beneficio exclusivo para los ciudadanos de la UE.
La abogada Trinidad Morán, de Visa and Go, señala que la utilidad de cualquier pasaporte europeo es similar, ya que permite estudiar y trabajar en cualquiera de los países del continente. No obstante, advierte que la viabilidad del trámite depende estrictamente de la legislación del país de origen del antepasado. Morán menciona que existen países sin límite generacional, como Alemania o Croacia, donde incluso un tataranieto podría obtener la nacionalidad.
Para quienes buscan la nacionalidad alemana, el proceso implica cinco pasos críticos: primero, identificar al ancestro (padre, abuelo o bisabuelo) con nombre completo, fecha y lugar de nacimiento y fecha de emigración. Segundo, verificar si el antepasado figura en las matrículas consulares, especialmente si llegó a Chile antes de 1904. Tercero, comprobar que la línea de descendencia no se haya interrumpido. Cuarto, reunir todas las actas de nacimiento, matrimonio y defunción que conecten cada generación. Finalmente, presentar la solicitud ante la autoridad alemana.
En el caso de la nacionalidad croata, el proceso es similar pero con la ventaja de no tener límite generacional. Los pasos incluyen la identificación del ancestro (aunque sea un tatarabuelo), la recopilación de la cadena documental de cada generación, la demostración del vínculo con Croacia y la acreditación de la pertenencia del antepasado al pueblo croata, para finalmente presentar la solicitud ante la autoridad correspondiente.


