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Alerta en educación superior: 73% de estudiantes universitarios presenta niveles severos de ansiedad

La investigación de la Universidad Bernardo O’Higgins evidenció además altos niveles de depresión y estrés en estudiantes universitarios.

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Alerta en educación superior: 73% de estudiantes universitarios presenta niveles severos de ansiedad
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Un estudio de la Universidad Bernardo O’Higgins revela una alarmante crisis de salud mental en estudiantes universitarios, donde el 73,1% presenta ansiedad severa, sumado a altos índices de depresión y estrés. Los investigadores advierten que la ansiedad se ha vuelto endémica, superando incluso la capacidad de resiliencia de los jóvenes. Este fenómeno se vincula a la hiperconectividad, la baja tolerancia a la frustración y la presión por la inmediatez, afectando especialmente a las mujeres. Además, la saturación del sistema público de salud ha trasladado la carga de la atención psicológica directamente a los centros universitarios. Ante este escenario, la directora de la Escuela de Psicología, Viviana Tartakowsky, urge la implementación de políticas públicas estructurales y focalizadas para enfrentar una situación que ya se califica como crítica.

Una reciente investigación llevada a cabo con estudiantes universitarios que consultan en el Centro de Atención Psicológica de la Universidad Bernardo O’Higgins (CAPUBO) ha encendido una señal de alerta sobre el estado actual de la salud mental en la educación superior. El estudio revela que el 73,1% de los participantes presenta niveles de ansiedad calificados como severos o extremadamente severos, consolidándose esta sintomatología como el problema más crítico detectado en la muestra analizada.

El trabajo de investigación fue desarrollado entre los años 2024 y 2025, contando con la participación de 760 estudiantes universitarios. Los resultados no solo subrayan la prevalencia de la ansiedad, sino que exponen un panorama complejo de malestar emocional: el 64,9% de los encuestados presenta cuadros de depresión severa y un 63,7% manifiesta niveles elevados de estrés. Estas cifras dibujan un escenario donde la mayoría de los estudiantes que buscan ayuda psicológica enfrentan múltiples trastornos simultáneamente.

Uno de los hallazgos más inquietantes de la investigación es la limitada eficacia de los factores protectores tradicionales. Según los datos obtenidos, la resiliencia y el bienestar psicológico, que habitualmente actúan como escudos frente a las crisis emocionales, tienen un efecto muy reducido cuando se trata de combatir la ansiedad. Si bien el estudio indica que estas capacidades ayudan parcialmente a mitigar los síntomas depresivos, no logran reducir de manera significativa los niveles de ansiedad en los estudiantes que solicitan atención profesional.

Para los investigadores del Grupo de Estudio en Bienestar de la Escuela de Psicología, este fenómeno sugiere que el malestar emocional de las nuevas generaciones ha sufrido una transformación profunda. En el análisis del estudio se señala que la ansiedad parece haberse convertido en un problema endémico dentro de la población joven actual. Este estado se asocia directamente a factores contemporáneos como la hiperconectividad, la necesidad constante de inmediatez, una baja tolerancia a la frustración y el aumento de las exigencias tanto en el ámbito académico como en el social.

Al respecto, Viviana Tartakowsky, directora de la Escuela de Psicología de la Universidad Bernardo O’Higgins (UBO), profundizó en las causas multicausales que explican por qué incluso aquellos estudiantes con niveles de resiliencia o bienestar psicológico siguen sucumbiendo a la ansiedad. Tartakowsky destacó que la inmediatez en las respuestas y la escasa tolerancia a la frustración son rasgos predominantes en las generaciones actuales. Según la académica, esto puede explicarse a través de estilos de crianza más laxos o una parentalidad ausente, el uso y abuso de las redes sociales, sentimientos de soledad y el vivir en contextos marcados por la incertidumbre.

La investigación también advierte sobre el riesgo de la comorbilidad. La alta coexistencia entre la ansiedad, la depresión y el estrés complica considerablemente el abordaje terapéutico, ya que los síntomas se entrelazan, dificultando los tratamientos y aumentando la probabilidad de que el malestar psicológico se vuelva crónico.

En cuanto al perfil demográfico, el estudio arrojó datos diferenciados por género y edad. Se observó que las mujeres presentan niveles de ansiedad y estrés más elevados que los hombres. Por otro lado, los estudiantes mayores de 30 años mostraron una tendencia opuesta, exhibiendo mayores niveles de resiliencia y bienestar psicológico, acompañados de una menor presencia de síntomas de ansiedad.

Finalmente, el informe plantea una crítica al sistema de salud general y al rol que las universidades están asumiendo por defecto. Se advierte que muchos estudiantes recurren a los servicios psicológicos de sus casas de estudio no solo por comodidad, sino debido a la saturación de los sistemas públicos de salud mental, que no logran absorber la demanda.

Ante este panorama, Viviana Tartakowsky enfatizó la urgencia de tomar medidas estructurales. La directora de la Escuela de Psicología sostuvo que la situación es ya crítica, por lo que resulta imperativo impulsar políticas públicas que mejoren la convivencia en los espacios universitarios y el diseño de políticas de salud mental que sean focalizadas y contundentes para enfrentar esta crisis.

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