El debut de la selección española en el Mundial 2026 dejó un sabor agridulce en el estadio Mercedes-Benz de Atlanta. En un encuentro marcado por la tensión y la resistencia, España cedió un sorprendente empate 0-0 frente a Cabo Verde, un resultado que, si bien no compromete matemáticamente las aspiraciones de La Roja, ha generado una profunda preocupación debido al despliegue táctico mostrado sobre el terreno de juego.
A medida que el tiempo se agotaba, los nervios se hicieron evidentes. El equipo español intentó forzar el marcador con insistencia, mientras que los defensores de Cabo Verde resistieron con valentía hasta que el árbitro Adham Makhadmeh pitó el final del encuentro. El júbilo se apoderó del estadio ante el éxito de los "Tiburones Azules", quienes lograron neutralizar a un rival técnicamente superior, dejando a los aficionados españoles en un estado de frustración.
Aunque un empate en el primer partido no supone el fin del camino —con precedentes como Argentina en el último Mundial o la propia España en 2010—, el problema radica en el estilo de juego. El equipo que se coronó en la Eurocopa 2024, caracterizado por su dinamismo y fluidez, pareció desaparecer en Atlanta. La ausencia en la alineación titular de Lamine Yamal y Nico Williams, ambos recuperándose de lesiones en el muslo, fue palpable. La falta de estos jugadores restó amplitud y velocidad al ataque español.
El seleccionador Luis de la Fuente tomó decisiones que resultaron desconcertantes para muchos analistas al alinear a Ferrán Torres y Gavi como extremos. Torres, acostumbrado a jugar como delantero centro, falló oportunidades claras, incluyendo un disparo que impactó en el travesaño, lo que provocó críticas y memes en las redes sociales. Por su parte, Gavi, quien regresó recientemente de una rotura de menisco, no pudo aportar la explosividad necesaria por la banda para romper el bloque defensivo rival.
El centro del campo, pieza fundamental del éxito reciente de España, también estuvo por debajo de las expectativas. Rodri y Fabián Ruiz se mostraron lentos y carecieron de pases incisivos, limitándose a mantener la posesión sin generar peligro real. Esta ineficacia fue tan marcada que Mikel Oyarzabal se convirtió en el primer jugador desde 1966 en no tocar el balón durante los primeros 30 minutos de un partido mundialista, según datos de Opta Stats. La única nota positiva fue el desempeño de Pedri, quien a pesar de jugar fuera de su posición, mostró un nivel decente.
El conjunto español cayó en una dinámica de "tiki-taka" retro, similar a la de los fracasos en los mundiales de 2014, 2018 y 2022. Con 734 pases completados, la mayoría laterales o hacia atrás, el equipo pareció esperar un error del rival que nunca llegó. El periodista Miguel Quintana, en el medio Marca, señaló que el estilo de juego fue lo más preocupante, afirmando que España dejó de parecerse al equipo de 2024 para asemejarse a sus peores versiones pasadas.
La gestión del partido por parte de Luis de la Fuente también fue cuestionada. La alineación inicial sugirió un exceso de confianza y el técnico no reaccionó con rapidez, realizando el primer cambio hasta el minuto 71. Fue precisamente en ese momento cuando la entrada de Lamine Yamal cambió la dinámica del juego, haciendo que La Roja se viera más amenazante.
Tras el encuentro, los jugadores reconocieron las fallas. Oyarzabal admitió que hay muchas cosas que corregir, mientras que Gavi señaló que la circulación del balón fue lenta y pesada. Marc Cucurella, por su parte, calificó el resultado como un "susto" necesario que sirve para recordar al equipo que deben estar al máximo nivel en cada partido.
Desde el banquillo, De la Fuente se mantuvo tranquilo, destacando la fiabilidad del equipo con 32 partidos invicto y recordando que el torneo es largo. Iker Casillas también pidió calma a través de X, sugiriendo que fue uno de esos partidos donde se crean ocasiones pero no se concretan, resaltando que España tuvo 27 tiros y un xG superior a 2,1, frustrados en gran parte por la actuación estelar del portero caboverdiano, Vozinha.
Ahora, España debe enfocarse en ganar sus próximos dos partidos para liderar el Grupo H y evitar un posible cruce prematuro contra Argentina en octavos de final. La capacidad de adaptación y la recuperación de la agresividad ofensiva serán claves para que La Roja no repita los errores del pasado y pueda aspirar a su segunda Copa del Mundo.


