El Deportivo de La Coruña se prepara para su regreso a la Primera División con una estrategia de fichajes que evoca etapas pasadas del club. Aunque este verano no han pasado por el vestuario nombres como Rivaldo, Bonnissel o Madar, la filosofía de las contrataciones estivales para la temporada 2026-27 guarda similitudes con lo ocurrido en los meses de julio y agosto de 1996. En aquel entonces, bajo la gestión de Lendoiro, el club se lanzó a fichar con denuedo en un momento en que el fútbol del Viejo Continente atravesaba un terremoto debido al cambio de legislación.
Durante aquella campaña de 1996, el Deportivo incorporó a trece futbolistas extranjeros, destacando un amplio muestrario de jugadores brasileños y franceses. En ese periodo, Armando fue el único futbolista que se sumó al grupo como producto del fútbol español. Esta tendencia hacia el mercado foráneo se mantuvo durante la temporada siguiente, la 1997-98. En aquel ciclo, la nota española la puso Ramis, mientras que el vestuario se veía reforzado por la llegada de figuras como Djalminha, Hadji, Rufai, Bassir, Manteca Martínez, Abreu y Lionel Scaloni.
Desde aquellos años, el club no había mostrado un apego tan marcado por el mercado extranjero, excepto en situaciones puntuales ligadas a crisis económicas profundas. Un ejemplo claro ocurrió en el verano de 2012, cuando el equipo aún militaba en Primera División pero el club se encontraba camino del concurso de acreedores. En esa ocasión, se sumaron diez extranjeros, muchos de ellos portugueses llegados a través de Jorge Mendes, mientras que solo dos jugadores españoles se integraron a un proyecto que, pocos meses después, terminaría descendiendo a Segunda División.
El actual proyecto para la temporada 2026-27, que apuesta decididamente por el producto extranjero y especialmente por el europeo, es la cuarta plantilla que conforma Fernando Soriano desde que llegó a Abegondo en el verano de 2023. Al inicio de su gestión, Soriano tuvo la tarea de cincelar un equipo en la Primera RFEF con el objetivo de ascender a Segunda y, posteriormente, escalar hasta la máxima categoría, donde el club coruñés volverá a competir en tres semanas.
Resulta llamativo que el grupo que logró el ascenso el 12 de mayo de 2024 siguiera una línea opuesta a la actual. Aquel equipo fue el proyecto más extremo de las últimas tres décadas en cuanto a su composición nacional, impulsado por la realidad del club y de la categoría en ese momento. En aquel entonces, se incorporaron 16 fichajes de futbolistas nacidos en España y no se fichó a ningún extranjero, aunque Luis Quintero contaba con pasaporte colombiano.
El giro hacia la internacionalización comenzó a gestarse el verano de 2024, cuando Soriano incorporó a Charlie Patiño, Hélton Leite y Juan Gauto, procedentes del fútbol británico, turco y suizo, respectivamente, además del marroquí Bouldini, quien ya contaba con experiencia en España. Sin embargo, el cambio más significativo se produjo a partir del periodo de pases de invierno de la campaña 2024-25, con las llegadas de Eddahchouri, Genreau y Tosic.
A partir de ese momento, el técnico ha ido salpicando sus proyectos con talento europeo, culminando en el cambio de tendencia drástico observado este verano. En la actual planificación, Leo Román, internacional español, aparece como la nota discordante en un grupo compuesto por Teun Gijselhart, Jonathan Asp-Jensen, Bright Ede, Lorenzo Amatucci y Pierre Aubameyang. Cabe señalar que los dos últimos, Amatucci y Aubameyang, ya habían tenido experiencias previas en Primera y Segunda División jugando para el Barcelona y Las Palmas.
A lo largo de su trayectoria, el Deportivo ha oscilado en sus preferencias de fichajes dependiendo del modelo deportivo o la disponibilidad económica del momento. Actualmente, el club ha decidido mirar más allá de los Pirineos para afrontar su nueva etapa en la máxima categoría.

