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El desafío de la paternidad activa: Barreras laborales frenan la coparentalidad en el Perú

Muchos padres quieren estar presentes desde el nacimiento de sus hijos, acompañar las primeras semanas de adaptación, participar en las citas médicas y compartir las responsabilidades del cuidado. Sin embargo, mientras la idea de la paternidad avanza hacia un modelo más activo y cercano, el mundo laboral peruano todavía presenta barreras que dificultan ejercer esa presencia de manera plena.

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El desafío de la paternidad activa: Barreras laborales frenan la coparentalidad en el Perú
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La paternidad en el Perú atraviesa una transformación donde los padres buscan un rol activo y corresponsable en la crianza. Sin embargo, esta evolución choca con un entorno laboral rígido, marcado por licencias insuficientes, horarios inflexibles y una cultura organizacional que aún ve al hombre únicamente como proveedor. Aunque existe una propuesta legislativa para ampliar la licencia de paternidad de 10 a 15 días, los especialistas advierten que el cambio debe ser estructural. La verdadera solución radica en implementar políticas de flexibilidad laboral que permitan conciliar la vida profesional con las necesidades reales del hogar. Para las empresas, adaptarse a esta nueva realidad ya no es opcional sino estratégico. Las organizaciones que no fomenten el equilibrio familiar ponen en riesgo la retención de su talento, pues las nuevas generaciones priorizan entornos que respeten y potencien la coparentalidad.

En el Perú, se observa una transformación gradual en la concepción de la paternidad. Cada vez más padres expresan el deseo de involucrarse de manera directa y activa desde el momento del nacimiento de sus hijos, buscando acompañar las primeras semanas de adaptación, asistir a las citas médicas y compartir de forma equitativa las responsabilidades inherentes al cuidado infantil. No obstante, a pesar de que el modelo de paternidad evoluciona hacia una presencia más cercana y comprometida, el entorno laboral peruano continúa manteniendo barreras estructurales que dificultan el ejercicio pleno de este rol.

Esta brecha entre las aspiraciones familiares y la realidad corporativa ha sido analizada por María Jesús Lamarca, Chief Marketing Officer (CMO) & Corporate Affairs de Rankmi. Según la especialista, aunque la coparentalidad está ganando terreno en la estructura de las familias peruanas, las políticas laborales no avanzan a la misma velocidad. En un escenario donde el trabajador contemporáneo busca un involucramiento activo en la crianza, las organizaciones se encuentran ante el reto crítico de adaptar sus normativas a las nuevas expectativas sobre el equilibrio entre la vida profesional y la vida familiar.

Lamarca ha identificado tres barreras principales que limitan la capacidad de los padres para ejercer una paternidad corresponsable en el contexto actual. En primer lugar, se encuentran las licencias de paternidad limitadas. Actualmente, los 10 días de licencia remunerada son considerados insuficientes para que un padre pueda acompañar adecuadamente el nacimiento de su hijo, adaptarse a las nuevas dinámicas que implica la llegada de un recién nacido y participar activamente en el cuidado durante las primeras semanas, que son cruciales para el vínculo afectivo y el apoyo a la madre.

En segundo lugar, la escasa flexibilidad horaria representa un obstáculo significativo. Las jornadas laborales rígidas y la limitada capacidad de ajustar los horarios impiden que los padres puedan responder con agilidad a las necesidades urgentes e imprevistas que conlleva un recién nacido. Esta falta de adaptabilidad en los horarios de trabajo limita la constancia necesaria en el cuidado diario y la presencia del padre en el hogar.

Finalmente, persiste una barrera cultural profundamente arraigada: la visión del hombre centrada exclusivamente en el rol de proveedor. En diversas organizaciones todavía prevalece la idea de que el varón debe priorizar sus obligaciones laborales por encima de las responsabilidades de cuidado. Esta cultura laboral desincentiva la búsqueda de una paternidad más presente y corresponsable, ya que el trabajador puede sentir que solicitar tiempo para el cuidado de sus hijos es visto negativamente en su entorno profesional.

Ante este panorama, durante el año 2024 se ha presentado un dictamen que propone ampliar la licencia de paternidad de 10 a 15 días. Esta iniciativa legislativa surge como un reconocimiento a la creciente participación de los hombres en las tareas de crianza. Sin embargo, se advierte que la solución no puede reducirse únicamente al incremento del número de días de licencia. El debate debe evolucionar hacia la implementación de estrategias más amplias que fomenten la conciliación real y la flexibilidad laboral sostenible.

Desde una perspectiva de gestión humana, la coparentalidad ya no es solo una cuestión de bienestar familiar, sino un factor estratégico para las empresas. María Jesús Lamarca sostiene que este elemento se ha vuelto relevante para la atracción, el compromiso y la retención del talento humano. Las nuevas generaciones de trabajadores valoran y priorizan aquellos entornos laborales que les permitan participar activamente en su vida familiar.

En consecuencia, las organizaciones que no diseñen políticas y herramientas de flexibilidad que respondan a estas expectativas corren un riesgo tangible. De no adaptarse, las empresas podrían desconectarse de las prioridades reales de sus colaboradores, lo que se traduciría en una pérdida de competitividad en la gestión del talento, dificultando la retención de profesionales que buscan un modelo de vida más equilibrado y corresponsable.

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