El básquetbol argentino tiene un nuevo dueño. En una jornada marcada por la intensidad y la entrega, Gimnasia y Esgrima, el conjunto conocido como el "Mens sana", logró consagrarse campeón de la temporada 2025/26 de la Liga Nacional. El equipo patagónico alcanzó la gloria tras derrotar a Quimsa por un marcador de 68 a 56 en el sexto y decisivo encuentro de las Finales, disputado en el estadio Socios Fundadores de Comodoro Rivadavia.
Con este resultado, el equipo dirigido por Pablo Favarel se impuso en la serie final por 4-2, logrando así conquistar el segundo título de Liga Nacional en la historia de la institución. La 42ª edición del torneo terminó culminando con una celebración masiva en Comodoro Rivadavia, donde el estadio Socios Fundadores se encontraba colmado de hinchas que acompañaron al equipo en una noche cargada de emoción, nervios y un final que significó el desahogo total para toda la comunidad deportiva local.
El camino hacia este campeonato estuvo definido por altibajos y una tensión constante que mantuvo en vilo a los seguidores. La serie comenzó con una serie de golpes inesperados en Santiago del Estero, donde el equipo de Pablo Favarel logró romper la localía de Quimsa. Aquellas primeras victorias permitieron que Gimnasia tomara una ventaja que parecía impensada en el inicio de la serie. Posteriormente, el conjunto patagónico defendió con éxito su casa en el tercer juego, posicionándose con un contundente 3-0 y quedando a tan solo una victoria de levantar el trofeo.
Sin embargo, la definición no fue sencilla. Quimsa, demostrando el carácter que lo llevó a ser el mejor equipo de la fase regular, reaccionó con fuerza. "La Fusión" logró ganar los partidos cuatro y cinco, obligando a Gimnasia a enfrentar una presión creciente. Lo que en principio parecía una definición encaminada se transformó en una batalla de desgaste físico y fortaleza mental, donde el equipo de Comodoro Rivadavia tuvo que resistir el empuje de su rival para no dejar escapar el título.
En el sexto partido, el Mens sana desplegó su mejor versión. Basándose en una defensa asfixiante y una personalidad notable en cada posesión, Gimnasia volvió a imponer sus condiciones frente a su gente. La figura indiscutible de la noche fue el base chileno Sebastián Carrasco, quien lideró la ofensiva anotando 19 puntos. Carrasco fue determinante desde el inicio, destacándose especialmente en el primer cuarto donde encadenó 10 puntos seguidos, permitiendo que su equipo cerrara el primer segmento con una ventaja de 8 puntos.
Gracias a su desempeño brillante a lo largo de toda la serie, Sebastián Carrasco fue distinguido como el Jugador Más Valioso (MVP) de las Finales, premio que reconoce su rol como uno de los principales referentes del equipo campeón.
El desarrollo del encuentro reflejó la intensidad de una final disputada. Los parciales de 18-10, 20-21, 13-12 y 17-13 evidenciaron un partido cerrado, aunque Gimnasia se mantuvo siempre un paso adelante. Cada intento de reacción por parte de Quimsa fue respondido con solidez por el conjunto local. En los minutos finales, la irrupción de Robinson fue clave para cerrar el marcador, dejando el resultado en 57-53 cuando restaban poco más de cuatro minutos para el final, sellando así el destino del campeonato.
Al sonar la chicharra final, el marcador definitivo de 68-56 fue el preludio de una celebración desbordante. Los jugadores se fundieron en abrazos sobre el parquet, mientras que en las tribunas se mezclaban las lágrimas con los gritos de alegría. La ciudad de Comodoro Rivadavia comenzó a festejar una conquista que demandó coraje, convicción y un esfuerzo colectivo extraordinario.
Más allá del resultado numérico, la historia de este campeonato recordará la capacidad de Gimnasia para desafiar los pronósticos en Santiago del Estero y su fortaleza para resistir la reacción del rival. El Mens sana vuelve a tocar el cielo del básquet argentino, consolidándose una vez más como campeón de la máxima categoría del país.


