El festival Sónar ha puesto fin a la primera edición de su nueva etapa, cerrando una programación caracterizada por una mezcla de guiños al pasado, experimentación sonora y una marcada presencia de DJs. La propuesta musical destacó especialmente durante las tardes, donde se dio un espacio relevante a artistas de marchamo local, complementando la oferta de figuras internacionales.
En términos de concurrencia, la organización ha comunicado una asistencia total de 150.000 personas. Esta cifra global engloba tanto el festival principal como el resto de actividades desarrolladas a lo largo de la semana. Entre ellas se incluyen el OFFSónar, que en esta ocasión integró la sala Moog, el Sónar Kids y el Sónar District. Por su parte, el Sónar+D registró un total de 4.000 asistentes. Aunque el volumen total de público se aproxima a los 161.000 asistentes de la edición anterior, se percibió un contraste evidente en algunas actuaciones celebradas en la Fira Gran Via, donde se notó un vacío atribuido ya sea a la magnitud del espacio físico o a un cambio en los hábitos del público.
La jornada del sábado comenzó con una programación variada que inició con Systema, el dúo madrileño compuesto por Gala y Nogue, quienes ofrecieron una sesión de tecno mantenida a un ritmo relajado. Posteriormente, la intensidad aumentó en el SonarHall con la intervención de Sergio Reyes, conocido artísticamente como 30drop. Reyes presentó su proyecto "Insight into mind and space", una propuesta que contó con la colaboración del artista visual Santiago. Esta actuación logró amalgamar el tecno con una composición gráfica basada en construcciones abstractas y esculturas en constante mutación que evolucionaban al compás de un beat acelerado y urgente, generando una atmósfera hipnótica para los asistentes.
En una línea completamente opuesta se situó la actuación del trío zaragozano Mercromina club. En la tarde del SonarPark, este grupo joven presentó una sesión descrita como de feria y fiesta mayor, donde mezclaron remixes de ritmos latinos, reguetón, cumbia y electrónica ejecutados a diversas velocidades.
Por otro lado, el área del Village se convirtió en el punto de encuentro para los seguidores del house. Las sesiones estuvieron marcadas por los toques disco de Colleen Murphy, los ritmos melódicos de Nimino dj y la propuesta de la portuguesa Sónia Trópicos, quien integró influencias de funk y kuduro en su set.
La oferta de talento ibérico fue amplia y diversa. El programa incluyó desde el trap de Main Costa hasta la madrileña ISA, quien opera desde Berlín y llenó el SonarLab con evoluciones de trance e IDM. Poco después, el espacio se utilizó para rendir un homenaje particular al dúo UFC (Un Futuro Creíble). Protagonistas del underground andaluz y del nacimiento del breakbeat, los DJs granadinos Ático Corp. y R.I.P. Bestia fueron precisamente quienes gestionaron la llegada de The Prodigy a España en 1994, un hecho que se recordó este sábado al abrir el SonarClub para la formación ravera de Essex.
El SonarClub, habitualmente centrado en estrenos, dedicó la noche a mirar hacia atrás para recibir a Maxim Reality y Liam Howlett. En una especie de auto sacramental del sonido rave, The Prodigy se presentó sin material nuevo desde 2018, tras el fallecimiento de Keith Flint en 2019. La veterana formación repasó su trayectoria iniciando con la potente "Omen", apoyándose en sirenas, luces parpadeantes y una base rápida. La banda demostró que su actitud y sus líneas clásicas de sintetizador siguen teniendo la fuerza suficiente para evitar que el espectáculo caiga en la nostalgia.
Con un espíritu punk y un escenario de ciencia ficción equipado con dos enormes pistolas que emitían rayos láser, The Prodigy interpretó temas como la trituradora rítmica "Voodoo people" y la luminosa "Firestarter", haciendo referencia visual al cangrejo de la portada de "The fat of the land", álbum del cual también rescataron "Smack my bitch up". Maxim lideró la voz mientras Howlett controlaba los samples, acompañados por Rob Holliday en la guitarra y Leo Crabtree en la batería. El grupo cerró con intensidad en temas como "Poison", "Roadblox" y, finalmente, la antológica "Breathe" durante los bises.
El festival, que buscaba renovarse sin perder su esencia, concluyó su programación con la actuación de Amelie Lens a las 4 horas de la madrugada, sellando así una edición que trabajó por mantenerse como el evento de siempre en un contexto renovado.


