La comunidad de Pedro Juan Caballero se encuentra conmocionada y aliviada tras el desenlace de la búsqueda de Matías, un pequeño que, próximo a cumplir tres años el siguiente 29 de junio, permaneció desaparecido durante 36 horas. El niño fue localizado sano y salvo en la zona de Kokue Pyahu, en un estado físico que ha dejado perplejos tanto a su familia como a los pobladores de la región, debido a las circunstancias inexplicables que rodearon su extravío y posterior hallazgo.
El pequeño Matías fue encontrado sentado tranquilamente al costado de un arroyo, descansando sobre una piedra. Lo que más llamó la atención de quienes lo localizaron fue que el niño se encontraba descalzo y mantenía una calma absoluta, a pesar de haber estado lejos de su hogar durante un tiempo considerable. Según el relato de su padre, Fernando, el hallazgo fue posible gracias a la intervención del capataz de la estancia, quien fue la persona que finalmente dio con el paradero del menor.
Uno de los puntos que ha generado mayor asombro es la distancia recorrida por el niño. Matías fue hallado a unos 9 kilómetros de la casa de sus abuelos, un trayecto que resulta prácticamente imposible de realizar para un niño de su corta edad, especialmente considerando el terreno y las condiciones ambientales. A esto se suma que el pequeño soportó una noche de intenso frío sin sufrir ninguna consecuencia negativa en su salud ni presentar rasguños o heridas, un hecho que Fernando describe como un verdadero milagro.
Ante la falta de una explicación lógica sobre cómo el niño pudo sobrevivir al clima y recorrer tal distancia, el padre ha recurado a las antiguas creencias populares y leyendas guaraníes arraigadas en la zona de las chacras. Para Fernando, la respuesta reside en la figura del Jasy Jatere, un ser mitológico que, según la tradición, suele llevarse a los niños. El padre manifestó estar convencido de que esta entidad fue la encargada de cuidar a su hijo durante las horas que estuvo desaparecido.
El misterio se profundiza al analizar la alimentación del menor durante su ausencia. Según Fernando, el niño habría consumido mandarinas y acerolas, frutas que son las favoritas de Matías. Sin embargo, el detalle inquietante es que en el lugar exacto donde fue encontrado no existen plantaciones de estos frutos; la zona de Kokue Pyahu consiste primordialmente en plantaciones de maíz. Esta inconsistencia llevó al padre a afirmar que el Jasy Jatere no solo lo protegió del frío, sino que lo alimentó con frutos que no estaban presentes en el entorno físico.
Este no es el primer episodio de desapariciones inexplicables que atraviesa el pequeño. Fernando reveló que esta es la tercera vez que Matías se pierde de manera misteriosa. La primera ocasión ocurrió cuando el niño acababa de cumplir dos años, siendo encontrado a unos dos kilómetros de su casa, nuevamente cerca de un arroyo. La segunda vez, fue su abuelo quien lo localizó mientras el pequeño se dirigía hacia la chacra, alejándose significativamente de su hogar.
Al intentar obtener respuestas del niño tras su reencuentro, el padre se encontró con la dificultad de que Matías aún no habla con fluidez. No obstante, al preguntarle quién lo había llevado, el pequeño señaló repetidamente hacia una plantación de maíz que se extiende por aproximadamente 50 hectáreas, lo que aumentó la sensación de misterio entre los presentes.
La relación entre estos eventos y el hecho de que el niño aún no haya sido bautizado es un punto clave para los pobladores de la zona y para la propia familia. De acuerdo con las creencias locales, el Jasy Jatere tiene predilección por los niños no bautizados, a quienes cuida y alimenta con frutos del bosque. Esta creencia es compartida por muchos habitantes de Kokue Pyahu, quienes viven en estrecho contacto con el campo y las tradiciones ancestrales.
Tras el fuerte susto y el alivio de recuperar a su hijo, Fernando ha tomado medidas drásticas para evitar que una situación similar se repita. El padre aseguró que Matías ya no regresará a la chacra con sus abuelos y que, a partir de ahora, vivirá con él en la ciudad de Pedro Juan Caballero. Asimismo, confirmó que procederá a bautizar al niño lo antes posible, siguiendo el consejo de las tradiciones locales para brindar protección al pequeño, a quien definió orgullosamente como un "campeón".


