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Katy Perry conquista Santiago de Compostela con un despliegue tecnológico y primicias musicales

Katy Perry divierte con su universo tecnológico e interactivo en Santiago

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Katy Perry conquista Santiago de Compostela con un despliegue tecnológico y primicias musicales
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Katy Perry transformó el festival Son do Camiño en Santiago de Compostela en una sofisticada fantasía espacial. Ante más de 42.000 personas, la reina del Camp desplegó un espectáculo tecnológico dominado por el blanco donde presentó en primicia su nuevo sencillo Watch it burn y fusionó sus grandes éxitos con una energía desbordante. El show, bautizado por algunos como pura Galifornia, destacó por momentos surrealistas como el uso de una botella gigante para lanzarse sobre el público y guiños personales a Justin Trudeau. La artista conectó con la audiencia local hablando en castellano y rindiendo homenaje a Galicia mientras desafiaba la gravedad con astronautas y marcianos en el escenario. El cierre llegó con una lluvia de espuma durante Fireworks y un salto final que dejó al público extasiado. Con una producción inédita que mezcló tintes rock y estética pin-up, Perry consolidó una noche inolvidable en el Monte do Gozo.

La cantante estadounidense Katy Perry ha transformado el escenario del festival Son do Camiño, celebrado en Santiago de Compostela, en una sofisticada fantasía espacial y tecnológica. En un recital que se prolongó por más de una hora y media, la artista desplegó una energía desbordante, interpretando sus éxitos más reconocidos y presentando en primicia su nuevo sencillo titulado 'Watch it burn'.

La denominada "reina del Camp" había prometido un espectáculo renovado basado en una producción inédita, promesa que cumplió satisfactoriamente ante la mirada de los asistentes. El show estuvo inmerso en un despliegue visual espectacular dominado por el blanco absoluto, donde el artificio y la tecnología se fusionaron con la presencia constante de un cuerpo de bailarines y músicos que mantuvieron el ritmo sin descanso. Desde el primer minuto, la cantante logró captar la atención y el afecto del público, brillando con luz propia en el Monte do Gozo.

Katy Perry recaló en tierras gallegas tras un intenso calendario profesional. Recientemente había concluido su gira mundial 'The Lifetimes Tour', que la llevó a visitar Barcelona y Madrid el pasado mes de noviembre, y llegaba directamente desde Estados Unidos, donde había participado en la tercera y última ceremonia inaugural del Mundial de Fútbol 2026. Su llegada a Galicia fue recibida por más de 42.000 personas que acudieron este jueves a la primera jornada del festival.

El espectáculo comenzó con 'California Gurls', canción acompañada por un desfile de forzudos que elevó la temperatura de una noche ya calurosa, creando una atmósfera que fue calificada como "pura Galifornia". Para este inicio, Perry vestía una camisa blanca con el mensaje ‘I am not a robot’, complementada con una corbata con la bandera norteamericana y medias a juego. La artista se desenvolvió con soltura en un escenario interactivo equipado con pantallas que utilizó constantemente para jugar con la audiencia, incluyendo guiños a través de simulaciones de llamadas de su actual pareja, el ex primer ministro canadiense Justin Trudeau.

Durante el concierto, la cantante mostró su faceta más cercana al atreverse con el idioma castellano. Tras mencionar que previamente solo había actuado en Madrid y Barcelona, elogió la belleza de Galicia y de su catedral, lugar que visitó personalmente antes de subir al escenario. Asimismo, el show incluyó referencias a su experiencia en el espacio a bordo de la nave de Jeff Bezos. En el escenario aparecieron astronautas portando la bandera de España para recrear el primer viaje a la luna, aunque la artista, consciente de su ubicación, incorporó también la bandera gallega.

La temática espacial continuó con los temas ‘Space Odissey’, ‘Dark horse’ y ‘ET’, canciones con las que Perry pareció desafiar la gravedad, llegando incluso a flirtear con un marciano que ejecutó un baile de twerking. El primer bloque del concierto se cerró con las interpretaciones de ‘Part of me’, ‘I’m his he’s mine’ y ‘Bon appétit’. Antes de pasar a la siguiente etapa del show, la cantante utilizó una tablet para interactuar con el público y, mediante un código QR, sorteó su nuevo atuendo de estilo pin-up.

En la segunda parte del recital, Perry dedicó tiempo a presentar canciones de su próximo disco. Primero interpretó ‘Bandaids’ y, posteriormente, ofreció la primicia absoluta de ‘Watch it burn’, tema del cual había publicado un adelanto solo unas horas antes. Con una sonoridad de tintes rock, la cantante procedió a quemar la tablet en escena antes de interpretar 'Heads will roll' de Yeah Yeah Yeahs, provocando que el público bailara y saltara.

El repertorio continuó con ‘Legendary Lovers’, ‘The one that got away’ y ‘Thinking of you’, mientras los asistentes coreaban consignas a su "reina". Los himnos de su primer álbum, como ‘Hot n Cold’ e ‘I kissed a girl’, dieron paso a uno de los momentos más llamativos de la noche: la cantante se introdujo en una botella de plástico gigante para lanzarse literalmente sobre el público en un baño de masas.

Hacia el final del show, la artista se movió al ritmo de un girasol gigante mientras cantaba ‘Harleys in Hawaii’. Antes de llegar a ‘Roar’, deleitó a los presentes con remixes de ‘Lifetimes’ y ‘All the love’, canciones pertenecientes a su último disco, '143'. El cierre llegó con ‘Fireworks’, tema durante el cual abrió un tubo de crema solar para regar de espuma a la multitud. Finalmente, en un estado de éxtasis, Katy Perry se despidió lanzándose sobre una colchoneta, dejando al público ojiplático y continuando con los vítores hacia la reina del Camp.

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