Con la Copa del Mundo en pleno desarrollo, un grupo de especialistas médicos ha lanzado una advertencia crítica: los riesgos asociados al calor extremo trascienden lo que ocurre en el terreno de juego. La preocupación se centra especialmente en ciertas sedes, donde las condiciones climáticas podrían afectar la salud de millones de torcedores y miles de trabajadores.
Si bien el verano es sinónimo de altas temperaturas, existen ubicaciones que representan un riesgo mayor. En los Estados Unidos, los expertos han puesto el foco en los estadios de Miami, Kansas City y Filadelfia. A diferencia de ciudades como Atlanta, Houston y Dallas, que cuentan con estadios cerrados y sistemas de aire acondicionado que ofrecen protección, Miami, Kansas City y Filadelfia disponen de recintos al aire libre. Según el Dr. Fabian Arous, especialista en medicina deportiva del Children's Health Andrews Institute for Orthopedics and Sports Medicine y diplomado de la FIFA, esto expone a las personas a un "calor muy intenso" y una "humedad muy elevada".
El Dr. Douglas Casa, director ejecutivo del Korey Stringer Institute y profesor de la University of Connecticut, ha señalado a Miami como la ciudad que genera mayor preocupación. Casa enfatiza que los espectadores y los trabajadores corren un riesgo significativamente más alto de sufrir enfermedades relacionadas con el calor que los propios futbolistas. Mientras que los jugadores cuentan con entrenamiento de élite, monitoreo constante, pausas de enfriamiento y equipos médicos dedicados, el personal de seguridad, los empleados de puestos de comida, los trabajadores de la construcción y los aficionados pueden pasar horas bajo el sol sin alivio similar.
Esta situación evoca las controversias de la Copa del Mundo de Qatar 2022, donde se denunciaron condiciones peligrosas de calor y humedad para los trabajadores migrantes. Sin embargo, aquel torneo se celebró en noviembre y diciembre, y la mayoría de sus estadios estaban climatizados. En contraste, la actual edición en Estados Unidos, Canadá y México se desarrolla en verano y con una mayoría de partidos en estadios abiertos, lo que ha llevado al Dr. Casa a afirmar que "esta puede ser la Copa del Mundo más caliente de la historia".
Los efectos ya se están sintiendo. Durante el encuentro entre Costa de Marfil y Ecuador en Filadelfia, la Dra. Kathleen Faccio, médica de emergencias del Jefferson Abington Hospital, reportó un incremento en las quejas relacionadas con el calor, con temperaturas que superaban los 90 grados Fahrenheit. La mayoría de los casos fueron de agotamiento térmico leve, cuyos síntomas incluyen fatiga, náuseas, dolor de cabeza, cólicos abdominales y calambres en las piernas.
En Miami, la situación es igualmente preocupante. Durante el empate entre Uruguay y Arabia Saudita, el índice de calor superó los 100 grados Fahrenheit. El Dr. Jose Llach, director médico regional de Baptist Health South Florida, advirtió que el riesgo aumentará en julio, ya que es un mes más caluroso que junio y la mayor competitividad de los partidos atraerá a más torcedores, generando ambientes aún más calurosos y peligrosos.
Desde la perspectiva de la salud pública, Lori Tremmel Freeman, directora ejecutiva de la National Association of County and City Health Officials, indicó que se están monitoreando las previsiones, mencionando que en Houston se esperan índices de calor cercanos a los 105 grados Fahrenheit. Freeman subrayó que el calor extremo es la principal causa de muerte relacionada con el clima en Estados Unidos y que los departamentos de salud locales están trabajando en la instalación de tiendas y centros de enfriamiento.
El Dr. Jonathan Bar, del Penn Medicine en Filadelfia, explicó que existe un espectro de enfermedades térmicas. En el nivel más leve se encuentra la erupción cutal por calor; luego siguen los calambres por falta de electrolitos y el edema por calor (hinchazón de piernas). En la escala más grave se ubican el agotamiento térmico y la insolacción. Esta última es una emergencia médica que pone en riesgo la vida y se diferencia del agotamiento por la afectación del sistema nervioso central, manifestándose a través de confusión, convulsiones o pérdida del conocimiento. Para estos casos, la Mayo Clinic y el Dr. Casa recomiendan la inmersión rápida en agua fría o hielo.
Para mitigar estos riesgos, se recomienda a los asistentes hidratarse constantemente. La FIFA ha modificado su política, permitiendo ahora la entrada de una botella de agua plástica, desechable y sellada de fábrica de 20 onzas (590 ml), aunque las botellas reutilizables siguen prohibidas por seguridad. Asimismo, se aconseja el uso generoso de protector solar cada dos horas, el uso de ropa holgada con FPS, gafas de sol y sombreros de ala ancha. El uso de ventiladores portátiles y toallas húmedas colocadas en el cuello también es sugerido por el Dr. Llach para reducir la temperatura corporal.
Finalmente, se ha hecho un llamado especial a los adultos mayores de 65 años para que no olviden llevar sus medicamentos habituales, ya que las largas jornadas en el estadio podrían retrasar dosis críticas de fármacos antihipertensivos o para el Parkinson. El Dr. Bar también alertó sobre la interacción entre el calor y ciertos medicamentos, como diuréticos, betabloqueadores, antihistamínicos, antipsicóticos y estimulantes para el TDAH o ISRS, sugiriendo consultar con un médico antes de exponerse prolongadamente al sol si se utilizan estos fármacos.


