La vida humana y la dignidad cotidiana orbitan necesariamente alrededor del acceso al agua. Este recurso esencial no es solo una necesidad biológica, sino el eje central sobre el cual se construye el bienestar y la salud de cualquier comunidad. Cuando el líquido elemento desaparece de los hogares, se desencadena una serie de problemáticas que afectan directamente la calidad de vida y la estabilidad de las familias. Esta es la cruda realidad que enfrentan actualmente los residentes del sector de El Quebracho, en Comayagüela.
En esta zona específica, ubicada a cuadra y media al norte de la Escuela República Federal de Alemania y del Jardín de Niños Carrizal #2, la situación ha llegado a un punto crítico. En un área donde convergen centenares de niños y adolescentes capitalinos que asisten a los centros educativos mencionados, el suministro de agua potable ha dejado de llegar a los hogares desde hace seis meses. Esta carencia se vuelve aún más alarmante al contrastarla con la situación de las colonias aledañas, donde el servicio, aunque limitado, llega hasta dos veces por semana, evidenciando una distribución irregular y excluyente en el sector.
Los testimonios de los afectados reflejan un sentimiento de abandono y desesperación. Algunos vecinos aseguran que el problema no es reciente, llegando a afirmar que han pasado prácticamente todo el año sufriendo la ausencia del recurso. La preocupación es mayúscula, especialmente considerando que los grupos más vulnerables, como los niños y los adultos mayores, son quienes más padecen las consecuencias de la falta de higiene y el desabastecimiento hídrico. Los padres de familia han manifestado la urgencia de recibir apoyo gubernamental, solicitando que las autoridades no olviden el sector de El Carrizal, subrayando que la salud de sus hijos está en juego.
Más allá de la crisis sanitaria, la falta de agua ha generado una carga económica insostenible para los habitantes de El Quebracho. Una parte considerable de la población residente en esta zona tiene la condición de inquilino, lo que significa que ya enfrentan el pago de alquileres en un contexto económico nacional complejo. A estas obligaciones se suma ahora el costo recurrente de comprar agua potable. Según denunciaron los afectados, deben adquirir el líquido semanalmente a un precio de 60 lempiras por cada barril, un gasto adicional que impacta severamente el presupuesto familiar.
Ante esta precariedad, los vecinos han recurrido al servicio de camiones cisterna o "pipas". Aunque los residentes expresaron su agradecimiento por este servicio, reconociendo que el traslado del agua desde otros puntos de la capital implica un esfuerzo y un costo considerable, enfatizan que esta no puede ser la solución definitiva. Los ciudadanos son claros en su demanda: el agua que pagan al Gobierno a través de los impuestos y servicios debe llegar directamente a sus tuberías y hogares, tal como ocurre en otras zonas de la ciudad.
Uno de los aspectos más desconcertantes de esta crisis es la naturaleza técnica del problema. Un vecino detalló que la falla afecta aproximadamente a un grupo de entre 20 y 30 casas. Lo paradójico es que el suministro parece funcionar en los extremos de este grupo; mientras que diez casas hacia el norte y diez casas hacia el sur reciben el agua e incluso reportan que el líquido se desperdicia, el sector central permanece totalmente seco. Esta anomalía ha sido reportada en múltiples ocasiones ante el Servicio de Agua y Alcantarillado de Honduras (Sanaah).
A pesar de que técnicos de la institución han visitado el sector para realizar revisiones, hasta la fecha no se han encontrado hallazgos claros ni se han implementado soluciones efectivas. Esta falta de respuestas ha mantenido a la comunidad en un estado de incertidumbre y tensión constante. Los residentes han hecho un llamado público y directo a Tito Asfuera y al Sanaah para que intervengan en el problema, señalando que la ausencia del servicio se ha vuelto una constante desde la entrada del actual Gobierno.
Finalmente, en un intento por obtener una explicación oficial sobre el desabastecimiento en El Quebracho y las medidas que se tomarán para resolverlo, el medio Tunota.com de Televicentro contactó a los representantes del Sanaah. Sin embargo, hasta el cierre de este reporte, la institución no ha emitido ninguna respuesta, dejando a los vecinos de Comayagüela sumidos en la sequía y la incertidumbre.


