Un nuevo fármaco oral experimental denominado daraxonrasib ha logrado duplicar el tiempo promedio de supervivencia en pacientes diagnosticados con cáncer de páncreas metastásico. Los resultados de este estudio, que fueron presentados durante la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO) en Chicago, han generado un notable entusiasmo en la comunidad científica debido a la letalidad de esta enfermedad.
Este avance surge de un ensayo clínico internacional de fase III en el que participaron 500 pacientes. Según los datos presentados, este resultado se posiciona como el mayor avance terapéutico informado en décadas frente a una de las patologías oncológicas más difíciles de tratar. El impacto clínico es significativo: frente a la quimioterapia estándar, el daraxonrasib consiguió aumentar la mediana de supervivencia de 6,7 a 13,2 meses, logrando además reducir el riesgo de muerte en un 60%.
El estudio de fase III fue llevado a cabo en 60 centros clínicos distribuidos en seis países. De los 500 participantes, quienes ya habían recibido tratamientos previos, 248 fueron asignados para recibir daraxonrasib, mientras que los otros 252 continuaron con la quimioterapia estándar seleccionada por sus médicos. Un dato relevante del ensayo es que aproximadamente el 92% de los pacientes presentaban la variante RAS G12, una de las mutaciones más comunes en este tipo de tumores.
Los beneficios clínicos fueron evidentes en diversas métricas. En los pacientes tratados con el nuevo fármaco, el tiempo sin progresión de la enfermedad fue de 7,2 meses, cifra que duplica los 3,6 meses registrados en el grupo de quimioterapia. Asimismo, el índice de respuesta tumoral, que mide la reducción objetiva del tamaño del tumor, se situó en un 33% para el daraxonrasib, frente a un 11% en quienes recibieron el tratamiento convencional. Estas mejoras se observaron de manera consistente en todos los subgrupos analizados, independientemente de la mutación genética o las características del paciente.
Desde el punto de vista biológico, el cáncer de páncreas metastásico presenta mutaciones en el gen KRAS en más del 90% de los casos. La proteína KRAS controla el crecimiento celular; sin embargo, cuando muta, la señal de división permanece activa, provocando una proliferación celular incontrolada. Durante décadas, inhibir la proteína KRAS fue considerado uno de los mayores desafíos de la oncología debido a su estructura compleja, razón por la cual era denominada en el ámbito científico como el “Santo Grial” de la investigación contra el cáncer.
El daraxonrasib, también conocido como RMC-6236, es el primer inhibidor oral diseñado para bloquear simultáneamente varios subtipos de la vía RAS(ON), específicamente G12, G13 y Q61, que son los principales impulsores del cáncer de páncreas. A diferencia de tratamientos anteriores que se enfocaban en un solo subtipo, este medicamento cubre prácticamente todas las alteraciones relevantes. Su mecanismo de acción funciona como un “pegamento molecular” que interrumpe la señalización nociva de las proteínas RAS y detiene la cascada de crecimiento tumoral.
Además de la supervivencia, el tratamiento mostró ventajas en la calidad de vida. Los pacientes reportaron una progresión más lenta del dolor y una menor frecuencia de efectos adversos en comparación con la quimioterapia. Aunque se registraron efectos secundarios como náuseas, vómitos, diarrea, úlceras bucales y erupciones cutáneas, todos fueron controlados eficazmente mediante seguimiento clínico.
El impacto potencial de este fármaco se extiende más allá del páncreas, ya que las mutaciones RAS están implicadas en el 20% de los tumores malignos diagnosticados anualmente en el mundo, afectando a unos 3,4 millones de personas. El daraxonrasib podría ser eficaz en cánceres colorrectales, de pulmón de células no pequeñas, así como en tumores de estómago, intestino delgado, endometrio y mieloma múltiple. Incluso se anticipan beneficios para el neuroblastoma infantil.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ya ha otorgado al fármaco la designación de “terapia innovadora” para acelerar su proceso regulatorio. La compañía Revolution Medicines, responsable del desarrollo, planea presentar la documentación definitiva para su respaldo sanitario y trabajar en el acceso global y equitativo al tratamiento. El ensayo fue liderado por los doctores Zev Wainberg, Brian Wolpin y Eileen O’Reily, con financiación de Revolution Medicines.


