La conducción de La Libertad Avanza en el Senado, encabezada por Patricia Bullrich, atraviesa un momento de marcada inestabilidad. En los últimos días, la jefa libertaria ha perdido el control del recinto, sumando complicaciones a la gestión de Javier y Karina Milei. Este escenario de fragilidad se ha intensificado en torno al polémico ascenso del titular de la Casa Militar, el general de brigada Sebastián Ibáñez, una figura que cuenta con el respaldo absoluto del Poder Ejecutivo pero que genera resistencias en el ámbito legislativo.
El desgaste de Bullrich se ha hecho evidente tras una serie de tropiezos del oficialismo en las últimas semanas. Uno de los puntos más críticos fue el escándalo provocado por un pliego judicial, donde el bloque de La Libertad Avanza mostró una fractura interna profunda. En una bancada compuesta por 21 integrantes, los votos se dividieron entre quienes apoyaron la medida, quienes votaron en contra y la abstención de la propia Bullrich. Esta fragmentación plantea interrogantes sobre la capacidad de la exministra de Seguridad para liderar un proyecto prominente cuando no logra cohesionar a su propio espacio.
A estas tensiones se suma la ineficiencia en la resolución de trámites administrativos. Desde hace varios meses, Bullrich no ha logrado destrabar ascensos diplomáticos que ya han sido dictaminados, lo que ha generado un cuello de botella que inhibe el avance de otros funcionarios en la carrera de la Cancillería. En este contexto de parálisis, también se señala la incidencia de Pablo Quirno en los inconvenientes operativos del bloque.
Paralelamente, la lupa se ha posado sobre Juan Carlos Pagotto, presidente de la comisión de Acuerdos y alineado con el sector "karinista". Pagotto fue el responsable de no publicar el despacho judicial que originó el embrollo legislativo, aunque días después, siguiendo instrucciones directas de la Casa Rosada, intentó acelerar la recolección de firmas. De concretarse la aprobación en el recinto, el postulante quedaría posicionado para alcanzar una meta ambicionada por el Ejecutivo: ubicarlo como el número uno del Ejército. Sin embargo, este avance ha encontrado un freno inevitable en la oposición dialoguista, actor fundamental para que las iniciativas de Balcarce 50 prosperen.
La relación con los aliados dialoguistas se ha deteriorado significativamente. Voces cercanas a este sector han manifestado su malestar por la forma en que Bullrich y Pagotto gestionan las convocatorias a la comisión de Acuerdos, describiendo como un "delirio" el hecho de llamar a reuniones sin aviso previo para tratar un solo punto. Esta situación ha provocado que discusiones legislativas clave, como la ley de propiedad privada, deban ser aplazadas. Los aliados advierten que no se puede "tomar el pelo" a quienes suelen brindar apoyo al Gobierno, especialmente ante la aparición de informes periodísticos sobre supuestas irregularidades en compras militares que rodean los pliegos.
En un intento por ejercer poder en la comisión de Acuerdos, Bullrich tomó medidas drásticas que alteraron la convivencia parlamentaria. Aprovechando su número en el recinto, redujo la representación del kirchnerismo de cinco lugares a solo dos. Los espacios restantes fueron asignados a la tucumana Sandra Mendoza, la salteña Flavia Royón y el riojano Fernando Rejal, aprovechando que el cristinismo se negó a presentarse a trabajar.
Este conflicto en la comisión de Acuerdos fue el detonante del estallido por el pliego judicial. En aquel episodio, Bullrich optó por abstenerse en lugar de apoyar a una candidata que era observada únicamente por ser familiar de un periodista que no goza de la simpatía de la Casa Rosada.
Finalmente, el caso de Sebastián Ibáñez sigue siendo un punto de fricción. El militar está propuesto para ascender de general de brigada a general de división, quedando así a un paso del grado máximo de teniente general. Mientras la oposición dialoguista cuestiona la urgencia de este ascenso, en los pasillos del Senado se comenta que el ministro de Defensa, Carlos Presti, no estaría conforme con dicha promoción. A pesar de ello, otros sectores sostienen que Ibáñez posee una carrera sólida que respaldaría el plan original de la secretaria general de Presidencia, aunque dicho proyecto se encuentre actualmente bloqueado.

