Una jornada marcada por la violencia se vivió durante la noche del jueves en la ciudad de Rosario, específicamente en el asentamiento conocido como Villa Banana. En este sector del oeste rosarino, un área densamente poblada y sujeta a esquemas especiales de control por parte de fuerzas federales, se produjo un feroz enfrentamiento armado que terminó con un saldo trágico: un integrante de la Policía Federal Argentina (PFA) perdió la vida y un segundo efectivo resultó herido de gravedad.
Las investigaciones y los reportes oficiales confirmaron que la víctima fatal fue Rodolfo Manfredi, un agente de 30 años oriundo de la provincia de Tucumán. Manfredi, quien se había radicado hace algunos años en el barrio porteño de Villa Lugano, se había incorporado formalmente a la institución policial en el año 2024, prestando servicios en la División Unidad de Despliegue Móvil. El joven oficial era padre de dos niños, de 9 y 5 años, situación que llevó a la Sección Orientación y Apoyo al Personal Policial a intervenir de manera inmediata para brindar la asistencia psicológica y social necesaria a su familia.
El segundo agente involucrado en el hecho es Emilio Gómez Villafañe, también oriundo de Tucumán y miembro de la División Unidad Operativa Federal (DUOF) de Santiago del Estero. Villafañe sufrió impactos de bala severos en las zonas del tórax y el abdomen. Tras el ataque, fue trasladado de urgencia al Hospital Italiano, donde actualmente permanece internado en la Unidad de Terapia Intensiva bajo un pronóstico estable, aunque continúa luchando por su vida.
Los hechos se desencadenaron cuando ambos efectivos, pertenecientes a divisiones operativas, se adentraron en uno de los pasillos del asentamiento con el objetivo de realizar tareas de identificación de personas. Según la información recabada, los agentes se desplazaban inicialmente en un automóvil oficial conducido por un chofer uniformado. No obstante, para llevar a cabo las tareas de reconocimiento a pie, los dos efectivos optaron por cubrir sus ropas de civil con camperones y avanzar sin sus chalecos antibalas protectores, ingresando a un sector que es sindicado como un punto de venta de estupefacientes.
El desenlace fatal ocurrió al llegar a la intersección de las calles 27 de Febrero y Gutenberg. En ese punto, los agentes procedieron a identificar a varios hombres que se encontraban en la vía pública, momento en el cual fueron agredidos con disparos de armas de fuego. El reporte oficial difundido por el Ministerio de Seguridad Nacional detalló que Manfredi falleció en el lugar del ataque, mientras que Villafañe resultó herido.
Como resultado del enfrentamiento, un civil sospechoso recibió un disparo en el tórax y fue trasladado bajo custodia policial al Hospital de Emergencias. En el marco del operativo posterior, las fuerzas de seguridad lograron detener al hermano del sospechoso herido e incautaron un automóvil Volkswagen Voyage de color negro, el cual se presume podría haber sido utilizado en la logística de la banda criminal involucrada.
Ante la gravedad de lo sucedido, el secretario de Seguridad de la Nación, Martín Ferlauto, arribó de urgencia a Rosario para coordinar las tareas investigativas y mantener reuniones con las autoridades locales de la provincia de Santa Fe. Durante varias horas, la zona del crimen permaneció acordonada mediante un despliegue masivo de fuerzas provinciales y federales, con el fin de resguardar la labor de los peritos en un vecindario que se encontraba fuertemente convulsionado.
Este ataque no fue el único hecho violento registrado en el oeste de la ciudad durante esa jornada. Minutos antes del enfrentamiento en Villa Banana, en la intersección de Seguí al 5500, sicarios que se movilizaban en motocicleta acribillaron a Alexis Juan Pablo Yniguez, un joven de 24 años. Yniguez contaba con un pedido de captura activo desde mayo de 2022 por causas relacionadas con robos y balaceras. En este segundo incidente, la suegra de la víctima resultó herida en una pierna.
Ambos episodios violentos ponen de relieve la cruda realidad que atraviesan las periferias de Rosario, donde las organizaciones ligadas al narcotráfico mantienen disputas territoriales sangrientas, desafiando directamente la presencia y la autoridad de las instituciones del Estado.


