Este martes 21 de julio, Jacqueline Faría, presidenta de la «Gran Misión Venezuela Renace», informó oficialmente sobre el inicio de las labores de atención y reconstrucción de las infraestructuras habitacionales que resultaron dañadas tras los eventos sísmicos ocurridos el pasado 24 de junio. Según los datos suministrados por la funcionaria, el plan de recuperación abarca un total de más de 11.000 viviendas que fueron impactadas por el denominado doblete sísmico.
En el marco de este despliegue, Faría detalló que las actividades de atención ya han comenzado en 228 edificaciones. Este esfuerzo operativo se distribuye geográficamente en siete estados del país, abarcando un total de 16 municipios y 40 parroquias. Para ejecutar estas obras, se han establecido 124 frentes de trabajo, los cuales se encargarán de coordinar las reparaciones necesarias en los puntos críticos identificados a nivel nacional.
De acuerdo con la información oficial proporcionada por la presidencia de la misión, el impacto de los terremotos se distribuyó de manera desigual entre las entidades afectadas. El estado La Guaira fue la región con el mayor número de hogares perjudicados, registrando un total de 3.947 viviendas afectadas. Le sigue en incidencia la ciudad de Caracas, donde se contabilizaron 3.178 hogares con daños.
El resto de la afectación se distribuye en otros cinco estados. En el estado Yaracuy se reportaron 2.700 viviendas afectadas, mientras que en Aragua la cifra asciende a 918 hogares. Por su parte, el estado Miranda registró 699 viviendas con daños, seguido por Falcón con 325 y, finalmente, el estado Carabobo, que presentó el menor número de afectaciones con 27 hogares impactados.
Para organizar el proceso de reparación y asegurar la eficiencia de los trabajos, la Gran Misión Venezuela Renace implementó un sistema de clasificación basado en un "semáforo" de detección y evaluación de daños. Este criterio técnico permite categorizar las viviendas según el nivel de riesgo y la magnitud de las reparaciones requeridas, dividiéndolas en colores verde, amarillo y rojo.
Jacqueline Faría explicó que la estrategia de intervención priorizará, en primera instancia, la atención de aquellas viviendas evaluadas bajo los criterios verde y amarillo. Esta decisión responde a la necesidad de agilizar el proceso de recuperación, ya que estas categorías representan la mayoría de los casos y requieren intervenciones que permiten un retorno más rápido y seguro de las familias a sus hogares. El objetivo central de esta priorización es reducir el tiempo de desplazamiento de las personas afectadas y garantizar que puedan reocupar sus espacios habitacionales a la brevedad posible.
En cuanto a las viviendas clasificadas en color rojo, la alta funcionaria aclaró que estas no serán desechadas ni excluidas del plan de atención. Sin embargo, debido a la naturaleza de los daños detectados por la Comisión Presidencial para la Evaluación de Habitabilidad de Viviendas e Infraestructura, su tratamiento será distinto al de las categorías verde y amarilla. Faría enfatizó que, aunque la prioridad inmediata recae en las viviendas con daños menores o moderados para lograr un retorno masivo de la población, todas las estructuras evaluadas forman parte del esquema de atención.
La ejecución de estos 124 frentes de trabajo busca asegurar que cada una de las viviendas reparadas cumpla con los estándares de seguridad necesarios, permitiendo que los habitantes regresen a estructuras rehabilitadas y seguras. Con este despliegue en los siete estados afectados, la Gran Misión Venezuela Renace busca dar respuesta a la crisis habitacional generada por los sismos del 24 de junio, coordinando los esfuerzos técnicos y logísticos en los municipios y parroquias donde se concentran los daños.


