Una reciente investigación liderada por científicos de la Universidad de Hong Kong (HKU), en colaboración con un equipo de expertos multinacionales, ha revelado que el uso de aparelhos auditivos puede ofrecer beneficios que trascienden la simple recuperación de la capacidad sensorial. Según el estudio, la utilización de estos dispositivos está estrechamente asociada con una disminución en el riesgo de desarrollar una probable demencia en personas mayores que padecen pérdida auditiva. Los hallazgos de este trabajo científico han sido publicados en la prestigiosa revista especializada Cell Reports Medicine.
Para comprender la relevancia de este descubrimiento, es necesario analizar la prevalencia de la pérdida auditiva en la población adulta. Las evidencias recogidas indican que esta condición afecta a aproximadamente el 30% de las personas que superan los 65 años de edad. Esta cifra se incrementa drásticamente al observar el segmento de la población de 85 años o más, donde la pérdida auditiva alcanza a hasta el 90% de los individuos. En este contexto, los datos proporcionados por la Comisión Lancet de 2024 subrayan la gravedad del problema, señalando que la deficiencia auditiva es responsable de aproximadamente el 7% de los casos de demencia registrados.
El rigor del estudio se basó en el análisis de una muestra masiva de datos, integrando la información de 61.089 participantes mayores de 55 años que presentaban deficiencia auditiva. Esta base de datos fue recopilada a través de siete investigaciones a largo plazo sobre el envejecimiento, las cuales se llevaron a cabo en 33 países diferentes, incluyendo naciones como China, Corea, Estados Unidos, el Reino Unido y diversos países de Europa, lo que otorga una perspectiva global a los resultados obtenidos.
Durante el periodo de seguimiento, que se extendió por seis años y medio, los investigadores observaron que 8.911 de los participantes desarrollaron una probable demencia. Al comparar los grupos, se determinó que aquellas personas que utilizaban aparatos auditivos presentaron un riesgo un 9% menor de desarrollar dicha condición en comparación con los individuos que padecían deficiencia auditiva pero que no hacían uso de ningún dispositivo de asistencia.
No obstante, uno de los hallazgos más críticos de la investigación es que la reducción del riesgo no depende únicamente de la posesión o el uso del dispositivo, sino de su eficacia real en el paciente. Los científicos resaltaron que el efecto protector está íntimamente ligado a la mejora efectiva de la audición. Aquellos participantes que informaron haber experimentado una buena mejora en su capacidad auditiva gracias a los aparatos presentaron una reducción del riesgo de probable demencia del 14%. Por el contrario, aquellos usuarios que reportaron una mejora escasa o insuficiente en su audición no mostraron una reducción significativa en el riesgo de desarrollar demencia.
Además, el estudio profundizó en cómo diversas variables demográficas influyen en esta relación. Se constató que la asociación entre el empleo de audífonos y la disminución del riesgo de demencia fue más acentuada en ciertos grupos específicos: concretamente en las mujeres, en personas solteiras y en aquellos individuos con un menor nivel de escolaridad.
Chen Shanquan, profesor asistente de la Escuela de Salud Pública de la HKU y coautor del estudio, enfatizó la importancia de estos resultados para la salud pública. Según Shanquan, la pérdida auditiva es reconocida cada vez más como uno de los factores de riesgo más importantes para la demencia, con la particularidad de que es un factor que puede ser potencialmente tratado. El experto aclaró que el beneficio observado no se resume simplemente al acto de usar el dispositivo, sino a la capacidad real del aparato para mejorar significativamente la audición en las actividades del día a día del paciente.


