La detención de Gabriel Barrelier por el homicidio de Agostina Vega ha puesto bajo la lupa otros episodios de violencia cometidos por el acusado. En este contexto, la abogada Mónica Picco, representante de la primera mujer que denunció a Barrelier antes de su reciente captura, ha revelado detalles estremecedores sobre un ataque que terminó con la víctima desnudada y atada dentro de la vivienda del agresor, de donde logró escapar en un acto de desesperación.
Según el relato detallado por la letrada, el ataque comenzó con un engaño cuidadosamente planificado. Barrelier utilizó un "anzuelo" económico para atraer a la joven a su domicilio; le propuso un acuerdo en el cual ella recibiría una suma de dinero a cambio de guardar otra cantidad. Bajo el pretexto de que debían buscar ese dinero en la casa, el acusado convenció a la mujer de acompañarlo.
Una vez que ingresaron a la propiedad, la situación cambió drásticamente. Barrelier comenzó a apuntar a la víctima con un arma de fuego, obligándola a desnudarse y, posteriormente, a dejarse atar. Durante este episodio de terror, el acusado repetía una frase perturbadora: “Yo necesito que la gente que te va a dar la plata te vea así. Desnuda”. Al respecto, la abogada Picco señaló que, hasta el momento, no ha sido posible determinar la identidad de esas supuestas personas a quienes Barrelier hacía referencia.
Sobre el vínculo previo entre ambos, Picco aclaró que no eran amigos, sino conocidos. Se habían contactado inicialmente cuando la joven era menor de edad y retomaron la comunicación tiempo después a través de la red social Instagram. Antes del ataque, habían salido a comer en dos ocasiones, pero la víctima nunca había ingresado a la casa de Barrelier hasta el día del hecho.
La causa presenta complicaciones en cuanto a las pruebas materiales. La abogada informó que no se logró recuperar ni el arma utilizada ni el teléfono celular de la víctima, ya que Barrelier se los arrebató, junto con las llaves de su moto, en el momento en que la obligó a desnudarse.
El relato de los hechos cobra una dimensión más vívida a través del testimonio de J., un comerciante del barrio Cofico que trabaja en la misma cuadra que la vivienda del sospechoso. Según J., Barrelier salió a la vereda y dejó el portón abierto. Segundos después, una joven salió corriendo de la propiedad en estado de shock, desnuda —vistiendo únicamente una bombacha— y con cintas adheridas a sus muñecas, pidiendo auxilio a gritos.
El testigo describió la frialdad del acusado ante la escena. Mientras la joven cruzaba la calle desesperada y era asistida por jóvenes de un local vecino que le proporcionaron una remera para cubrirse, Barrelier permanecía impasible. “Él la vio salir corriendo y gritar, pero no hizo nada. La miró como diciendo: ‘Estás loca’. No se inmutó”, recordó el comerciante. Posteriormente, la mujer fue refugiada en una barbería cercana donde recibió agua y alimento mientras repetía que tenía miedo y solicitaba un vehículo para regresar a su hogar. Mientras tanto, Barrelier ingresó a su casa y luego salió a fumar a la vereda con total normalidad, hasta que llegó la Policía y procedió a trasladarlo en un patrullero junto a su madre, su pareja y su hija.
Otro elemento intrigante del caso ocurrió justo antes de la llegada de los efectivos policiales. Cuando la víctima ya se encontraba protegida por los vecinos en el comercio frente a la vivienda, apareció un automóvil oscuro con vidrios polarizados. De él descendió un hombre de contextura robusta y aproximadamente 1,70 metros de altura, quien consultó sobre lo sucedido.
En cuanto a la situación legal, el episodio ocurrió en 2025 y derivó inicialmente en una causa por privación ilegítima de la libertad. En aquel entonces, Barrelier permaneció detenido durante 20 días, pero recuperó la libertad el 26 de mayo pasado tras pagar una fianza y aceptar condiciones que incluían presentaciones periódicas ante la fiscalía. Actualmente, la causa ha sido recaratulada como “privación ilegítima de la libertad agravada”.
Finalmente, la abogada Picco reflexionó sobre el estado psicológico de su clienta, quien declarará este viernes ante la Justicia. La mujer atraviesa un proceso de angustia constante, preguntándose qué habría ocurrido si no hubiera logrado escapar de aquella casa, una duda que, según la letrada, comparten muchas mujeres que han sobrevivido a situaciones similares tras conocer el desenlace del caso de Agostina Vega.


