El gobierno de Venezuela ha concedido formalmente una licencia a la empresa británica Shell para llevar a cabo actividades de exploración y exportación de gas natural en el territorio nacional. Este movimiento se produce en un contexto de apertura económica en el sector energético, donde diversas empresas transnacionales están regresando al país tras la implementación de una reciente reforma en la ley de hidrocarburos, la cual ha permitido la entrada de inversiones extranjeras en un área previamente restringida.
La nueva legislación de hidrocarburos fue impulsada en enero de 2026 por la presidente interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. Según la información disponible, esta reforma legal fue promovida bajo una fuerte presión ejercida por los Estados Unidos, acontecimiento que sucedió posteriormente a la captura de Nicolás Maduro en el marco de una operación militar estadounidense. Esta transición normativa ha sido el motor principal para que el país busque restablecer sus vínculos comerciales y técnicos con las grandes potencias energéticas globales.
En el marco de esta nueva política de apertura, la administración de Delcy Rodríguez no solo ha llegado a un acuerdo con Shell, sino que también ha firmado convenios con otras de las compañías petroleras más influyentes del mundo, destacando entre ellas a la británica BP y a la española Repsol. Estos acuerdos reflejan una estrategia gubernamental orientada a atraer capital y tecnología extranjera para revitalizar la industria extractiva del país.
Específicamente, la licencia otorgada a Shell permitirá a la compañía explorar el campo Loran. De acuerdo con el comunicado emitido por la presidencia de Venezuela, este campo es de vital importancia ya que contiene siete jazidas de gas natural. Un detalle técnico relevante es que seis de estas jazidas son transfronterizas, extendiéndose hacia el territorio de Trinidad y Tobago, lo que añade una dimensión geopolítica a la operación de extracción.
La presidente interina, Delcy Rodríguez, destacó la relevancia de esta concesión, señalando que permitirá que Venezuela dé un paso significativo tanto en su desarrollo interno de la infraestructura gasífera como en su capacidad para consolidarse como un exportador de gas en el mercado internacional. Rodríguez hizo hincapié en que el campo Loran había permanecido en estado de abandono durante los últimos 23 años, lo que resalta la necesidad de intervención externa para reactivar su potencial productivo.
Paralelamente a estos avances internos, se ha observado un cambio en la postura de Washington. Tras la aprobación de la reforma de la ley de hidrocarburos a finales de enero, el gobierno de los Estados Unidos ha comenzado a flexibilizar las sanciones impuestas contra Venezuela. Este alivio en las presiones económicas ocurre mientras el mundo reconoce que Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del planeta y una riqueza considerable en depósitos de gas natural.
Desde la perspectiva corporativa, Peter Costello, quien se desempeña como presidente de Exploración y Producción de Shell, valoró positivamente el acuerdo. Costello afirmó que la firma de estos convenios representa una conquista maravillosa tanto para Venezuela como para Shell, subrayando que este paso resalta la relación de colaboración y la asociación de larga data que ha existido entre ambas partes.
No obstante, el camino hacia la recuperación gasífera enfrenta retos técnicos y ambientales. Especialistas del sector petrolero han advertido que Venezuela ha estado desperdiciando miles de millones de pies cúbicos de gas. Esta práctica de desperdicio no solo ha generado pérdidas económicas considerables para el Estado venezolano, sino que también ha provocado graves daños ambientales, subrayando la urgencia de implementar tecnologías de captura y procesamiento eficientes que empresas como Shell podrían aportar al país.

