El Gobierno Nacional de Colombia ha confirmado oficialmente el inicio del fenómeno climático El Niño, una noticia que ha generado alerta inmediata debido a que las condiciones se materializaron en el océano Pacífico ecuatorial con una antelación de tres meses respecto a los escenarios que se habían previsto inicialmente. El anuncio, realizado a través del Ministerio de Ambiente, subraya la urgencia de activar los protocolos de respuesta ante un evento que podría impactar severamente diversos sectores del país.
Esta confirmación no ha sido un hecho aislado, sino que coincide con advertencias previas emitidas por organismos internacionales de prestigio. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), en conjunto con proyecciones desarrolladas por la Universidad de Columbia, ya habían señalado la probabilidad de que se presentara esta ola de calor. Según el Ejecutivo, los estudios técnicos respaldan esta situación al identificar un alto contenido de calor subsuperficial y un acoplamiento entre el océano y la atmósfera, características distintivas y determinantes de este fenómeno climático.
Las proyecciones a mediano y largo plazo son preocupantes. El Gobierno informó que existe una alta probabilidad de que El Niño se intensifique durante el segundo semestre de 2026, persistiendo sus efectos hacia finales de ese año y extendiéndose hasta los comienzos de 2027. Las cifras estadísticas refuerzan este escenario: se estima que hay un 96 % de probabilidad de que el fenómeno continúe activo hasta noviembre y diciembre de 2026, e incluso hasta enero de 2027.
Aún más alarmante es la posible magnitud del evento. Los modelos climáticos revelan que existe un 63 % de probabilidades de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte durante el periodo señalado. De concretarse estas probabilidades, el Gobierno colombiano advierte que podría configurarse como uno de los fenómenos más intensos registrados desde 1950, fundamentado en los indicadores actuales que muestran temperaturas superficiales y subsuperficiales elevadas en la región.
En cuanto a los impactos directos para Colombia y la región, se prevé una disminución considerable de las lluvias en comparación con los promedios históricos. Esta reducción pluvial afectará particularmente a las regiones Caribe, Pacífica y Andina. Como consecuencia directa, se espera un déficit de agua significativo durante el segundo semestre, lo que se traduciría en menores niveles en los caudales de los ríos y en los embalses. Esta situación pondría en riesgo el abastecimiento de agua potable, afectaría la productividad de la agricultura, comprometería la generación de energía hidroeléctrica y causaría daños en diversos ecosistemas. Adicionalmente, el riesgo de deterioro en la calidad del aire se incrementará debido al aumento de los incendios forestales.
Ante este panorama, el Gobierno ha señalado que se encuentra fortaleciendo sus acciones de monitoreo, preparación, coordinación y seguimiento para anticiparse a los impactos. En este sentido, el Ministerio de Ambiente y la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) han emitido dos circulares técnicas. Estos documentos brindan recomendaciones estrictas sobre la gestión del recurso hídrico, el monitoreo ambiental, la prevención de incendios forestales y la preparación de las autoridades ambientales y territoriales, trabajando de forma articulada con el Sistema Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.
Irene Vélez, ministra encargada de Ambiente y directora de la ANLA, enfatizó la gravedad de la situación al confirmar que el escenario se materializó mucho antes de lo previsto. "Esta confirmación ratifica la importancia de actuar de manera urgente. Hemos implementado desde el sector ambiental medidas concretas para entes territoriales, autoridades ambientales, ciudadanía y sector privado", afirmó la funcionaria. Asimismo, hizo un llamado vehemente a la población para reforzar las acciones de ahorro y uso eficiente de la energía y el agua.
La ministra Vélez también subrayó la necesidad de fortalecer las medidas de respuesta y prevención frente a los incendios forestales. En un llamado directo a la ciudadanía, solicitó abstenerse de realizar quemas abiertas y exhortó a la comunidad a identificar y reportar aquellas actividades que pongan en riesgo la seguridad ciudadana y la protección de los recursos naturales.
Finalmente, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) aseguró que mantendrá un seguimiento riguroso de los indicadores atmosféricos y oceánicos para emitir las alertas correspondientes. Ghisliane Echeverry, directora del organismo, instó a todas las autoridades y comunidades a activar sus planes de contingencia y a fortalecer las medidas orientadas a la gestión eficiente del agua para mitigar los efectos de este fenómeno.


